
Análisis de los Antivacunas
Uno de los fenómenos más interesantes a nivel psicosocial de la pandemia ha sido el recrudecimiento de los movimientos antivacunas, similar a lo ocurrido con terraplanistas y negacionistas del medio ambiente, grupos que eligen no seguir los acuerdos científicos básicos en post de una versión alternativa. Digo acuerdos porque la ciencia se autocorrige y es una eterna mejor versión de la posible (si es que hay verdad) con la gracia de los datos y hechos como respaldo. Sin embargo a pesar de que el movimiento científico lleva siglos y ha sido sumamente eficiente, con sus problemas claro que son dignos de otro análisis, aun así hay personas que se niegan a las toneladas de evidencia científica , empírica e incluso experimentable por un mismo ( hay muchos experimentos que uno puede hacer para demostrar que la tierra no es plana) no parece ser suficiente aún en el siglo XXI para que surjan grupos que se opongan a estos acuerdos basados en la evidencia.
Las similitudes entre estos grupos son varias, y teóricamente podríamos explicarlas de distintas líneas de análisis, desde la postverdad, la psicología de los grupos y la formación científica, al menos de estas tres que a su vez se pueden combinar y actuar en conjunto.
La postverdad es un fenómeno que siempre ha existido, pues a pesar de toda la evidencia científica siempre se puede optar para obviar estos acuerdos y plantear la propia versión de ciertos sucesos. Sin embargo en la actualidad ha existido un crecimiento de esta post verdad principalmente dado por el acceso a medios de comunicación masivos de internet los que permiten crear espacios más democráticos de difusión, tan democráticos que finalmente se convierten en un fiel reflejo de la sociedad maximizando versiones alternativas y muchas veces dañinas para la sociedad en términos de atentar contra la vida propia y de otros.
La psicología social es una disciplina de la psicología que estudia la forma en que las personas nos influenciamos, pensamos y nos relacionamos con los otros (Myers, 2002). Planteando alternativas teóricos y evidencia de comportamientos que comúnmente se creen individuales completamente pero que son influenciadas por otros principalmente por los grupos, y es que pertenecer a grupos es muy importante para nosotros y por eso nos movilizamos. En el caso de los anti vacunas, pertenecer a grupos “exclusivos” “esclarecidos” o “elegidos”, en concreto la necesidad de pertenencia, validación, aceptación grupal e identidad resultan factores determinantes a unirse a grupos que pueden ir contra la evidencia predominante. Esto nos lleva a seguir a grupos cuyas creencias son peligrosas con el fin de sentirse parte y lograr una identidad y pertenencia tan necesarias para la vida psicosocial. Existen entrevistas por ejemplo a terraplanistas y algunos decían que no entendían mucho la postura del grupo pero que lo pasaban bien y eran parte importante del grupo por lo que las creencias del mismo pasan a ser secundarias, como no va a ser interesante participar en un grupo que parece tener una realidad revelada que el resto no conoce, ser especial, único y esclarecido, descubriendo. Necesitamos participar y tener creencias fuertes comunes, aunque sean dañinas y la historia y la evidencia tienen muchos ejemplos.
Finalmente la última posible explicación de tantas más por parte de las ciencias sociales es la falta de conocimiento sobre el funcionamiento de la ciencia, si bien es la base de la modernidad, no ha sido integrada como conocimiento práctico para la mayoría de la humanidad quedado solo accesible a personas que acceden a formación avanzada (con todas las desigualdades del caso) sin tener una formación básica en el colegio (tampoco todos logran acceder acá). Esta falta de conocimiento lleva a que las personas crean que al no entender la ciencia , que ojo como sistema también está altamente mercantilizado y utilitarista , debate de otro análisis , aun así la ciencia tiene una forma de funcionar que asegura versiones de la realidad que son mejorables pero que se basan en la evidencia, sin embargo si yo no manejo esto probablemente puede interpretar ciertos procedimientos científicos estándar como elaboradísimas teorías de la conspiración, como por ejemplo creer que la fase 3 de las vacunas es una fase en la que aún no son seguras , esto queda claro en la fase 1 , lo que después se investiga son los niveles de efectividad. Procedimientos mejorados por décadas a causa de graves errores como por ejemplo lo ocurrido con la vacuna de la Polio. Pero de todo eso se aprendió y las vacunas desde ese entonces son muy seguras.
El problema de estos fenómenos sociales negacionistas es que si bien pueden ser pintorescos se transforman en un problema cuando ponen en peligro la vida de todos, como ocurre con los antivacunas, es por esto que no hay que minimizar el fenómeno y buscar explicaciones que permitan que las personas siempre puedan tomar su decisión, pero con todas las herramientas posibles, sin desconocimiento y sin sesgos de percepción, para eso es fundamental el control de la postverdad, el relevamiento de la influencia social y finalmente la formación científica.
Bibliografía
Myers, G. (2002). Introducción a la psicología social. En Psicología social (p. 3-35) México: Mc Graw Hill.


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Excelente artículo! Muy cierto y realmente sirve para entender a los antivacunas.
Que bueno que gusto