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Antecedentes de la Guerra de Independencia de México (Parte I)

Jonathan Marcial Mendoza

Licenciado en Derecho con Especialidad en Formación Docente

Desde México

Al comenzar el siglo XIX, “se había formado una nueva sociedad, con grandes diferencias y múltiples contradicciones internas, que iniciaría pronto la lucha de independencia (sic)” (Juan Brom, Esbozo de la historia de México, 2007, página 125). Es decir, los habitantes de la Nueva España aspiraban una vida independiente y replantear una forma de gobierno más conveniente al desarrollo social. Ya que los “caudillos de la Independencia no se plantearon tan sólo un cambio político o de forma de gobierno, sino profundas transformaciones sociales que garantizaran el ejercicio de igualdad, libertad y fraternidad entre los seres humanos” (María del Carmen Absalón, Historia de México, 2005, página 111). Es por esta razón, que esta serie de artículos comprenderán los antecedentes inmediatos del inicio de Independencia en México en el marco del 210 aniversario de ese hecho.

Tres conspiraciones se desarrollaron derivadas por la crisis virreinal: a) revelación del Ayuntamiento en Ciudad de México (1808), b) conspiración de Valladolid (1809) y c) la insurrección popular (1810). Esta última sería el detonante para el inicio de la lucha de Revolución de Independencia.

Un aspecto interesante, como antecedente del movimiento independista, es el del poblado de San Lorenzo de los Negros (cercano a Córdoba, Veracruz y llamado actualmente Yanga), en 1630. Se concede asentamiento independiente de la Nueva España a partir del libertador de Gaspar Yanga. Arturo Jiménez (Yanga, símbolo de negritud y libertad, 2004) menciona que la rebelión de esclavos negros en 1570, en esta región de Veracruz encabezadas por Yanga. no fue la primera en México ni en el continente pero lograría el primer pueblo libre de América.

En consideración de lo anterior, Araceli Reynoso dice que “experimentó constantes rebeliones de esclavos, incluso su fundación respondió a la política de las autoridades reales de acotar la actuación insumisa de los esclavos” (Revueltas y rebeliones de los esclavos africanos en la Nueva España, 2005, página 132). Yanga consiguió su propia libertad y la de los demás esclavos, buscó el derecho de estos a la tierra, la autogestión de gobierno a la igualdad ante la ley y a su honra como individuos (Ídem).

A lo que respecta a la revelación del Ayuntamiento de 1808, en ciudad de México, deriva de los hechos noticiosos de la prisión de Fernando VII en Francia y de la constitución de diversas juntas nacionalistas en España que pretendían ser reconocidas como gobierno provisional legítimo de la Península. José Luis Soberanes (1808. Albores del constitucionalismo mexicano, 2011) afirma que el virrey José de Iturrigaray realiza una Junta para proponer las medidas a tomar hacia la garantización del principio de la soberanía popular; toda vez que los reyes españoles no estaban en situación de ejercerla, ésta había revertido en el pueblo, según lo propusieron los cabildantes Francisco Primo de Verdad, Gabriel de Yermo y Juan Francisco de Azcárate, junto con toda la corporación municipal de la ciudad de México.

Derivado de esto, los peninsulares se opusieron radicalmente a las pretensiones de los criollos, a tal grado que promovieron un golpe de Estado que concluyó con la deposición del virrey Iturrigaray y el encarcelamiento de los principales líderes criollos. Verónica Zarate comenta: “En el golpe de 1808 podemos identificar la participación de otros sectores sociales y órganos de gobierno. La opinión generalizada es que en su desarrollo se evidenció abiertamente el antagonismo entre criollos y peninsulares, o hablando en términos institucionales, entre el Ayuntamiento y la Audiencia” (Los conflictos de 1624 y 1808 en la Nueva España, 1996, página 7).

Por consiguiente, Miguel Ángel Fernández (El virrey Iturrigaray y el Ayuntamiento de México en 1808, 2012) destaca que la Real Audiencia de México, compuesta por españoles, afirmaba que la Nueva España debía seguir dependiendo de España, aun cuando ésta fuera dominada por los franceses. No obstante, el virrey José de Iturrigaray apoyaba la posición del Ayuntamiento de México e hizo llegar convocatorias a todas las capitales de las provincias para que mandaran representantes que integrarían una junta que gobernaría Nueva España en nombre de Fernando VII. La Real Audiencia se opuso a esto, ya que aceptar la junta equivalía a aceptar que Nueva España estuviera gobernada por criollos.

La Real Audiencia estaba en desacuerdo con la Junta nombrada por el virrey, por lo que los españoles opositores que vivían en la Ciudad de México se adjudicaron furiosamente del gobierno. La medianoche del 15 de septiembre de 1808, alrededor de 300 hombres entraron al palacio virreinal y apresaron al virrey, a su familia y a los jefes del Ayuntamiento (Soberanes, 2011).

Ante el fracaso de conseguir la plena autonomía, los criollos empezaron a reunirse para conspirar y lograr el derrocamiento del gobierno virreinal, una de ellas es la conspiración de Valladolid; lo cual precisaremos en la próxima entrega.  

Fuente de figura:
https://www.mexicodesconocido.com.mx/la-independencia-de-mexico-1810-1821.html#galeria

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