Quién soy Yo y para qué vivo???, intentar una respuesta a estas interrogantes, nos ayuda a reconocernos...
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CONSTRUYENDO ENEMIGOS

La historia parece más menos repetida: la construcción de un otro como peligro o enemigo social, político y cultural. Así es, ese ha sido el discurso que desde hace décadas enarbola un determinado sector de la sociedad para catalogar o representar a quien es visto como un eventual o potencial enemigo de un determinado orden social. Pero no es sólo un sector de la sociedad, también es un sector político que por diversas razones o motivos busca construir un enemigo que al fin de cuentas termine legitimando alguna medida, ya sea punitivas, restrictivas, coercitivas o simplemente de exterminio o desaparición.

¿Qué hay  detrás de ese histórico discurso de la presencia o construcción de un enemigo o peligro que altera o atenta contra determinados cánones culturales o bien contra los “intereses” del país? Racismo, clasismo, xenofobia o simple oportunismo con tal de ganar adhesión y unos cuantos votos. Parece ser que fuera esto último; sin embargo, el discurso de la derecha y de los sectores más conservadores durante gran parte del siglo XX y XXI ha sido el mismo. Aquel que en determinados momentos vio al otro como un eventual enemigo o peligro para la sociedad, ese que altera el orden establecido, aquel que transgrede las normas de convivencia, ese que atenta contra la unidad nacional y los valores más sagrados de la patria. Lo cierto es que siempre se debe construir o buscar un enemigo que termine legitimando alguna medida o propuesta con tal de canalizar votos, apoyos o bien defendiendo un orden social.

En su momento fueron los pobres del XIX que con su forma de vida horrorizaban a la elite; luego los obreros y sindicatos que transgredían el orden oligárquico, posteriormente los pobladores y su irrupción/alteración del espacio urbano; por supuesto los marxistas que atentaron contra la patria. A eso se suman los homosexuales que con su “anormalidad” son un mal ejemplo para la sociedad, y que decir de los delincuentes, obviamente no los de “cuello y corbata”.

Hoy son los inmigrantes, pero no todos. Por esa complejidad que parece tenemos, valoramos y hasta celebramos la llegada de europeos, pero respingamos la nariz si es un peruano, boliviano, haitiano, centroamericano o africano. Estos son los nuevos peligros y enemigos, aquellos que con una superficialidad se les tacha de delincuentes o que vienen a quitar el trabajo a los compatriotas.

Ahí tienen a la derecha y su ex presidente, encabezando un discurso oportunista, demagógico y carente de todo fundamento. Esa derecha que tanto busca presentarse como moderna, pluralista, tolerante e inclusiva, demuestra una vez más que sigue siendo culturalmente la misma derecha con rasgos autoritarios, excluyentes y que naturaliza lo social.

 

Danny Gonzalo Monsálvez Araneda. Doctor en historia.

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