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CUENTOS CORTOS: EL PAPILLÓN CHILENO.

EL PAPILLÓN CHILENO

El Barrio Costanera tenía sus costumbres y sus propios personajes que forjaron sus historias con sangre sudor y lágrimas; hombres y mujeres que quedaron en la mente y el corazón de los que día a día los recuerdan como fieles testigos de una sociedad postergada: albañiles, baldose-ros, pintores de brocha gorda, gásfiter, lavanderas y por qué no decirlo, hasta sus propios delincuentes, dejaron sus huellas y sus anécdotas.

El Nacho (Tomate)

Un joven del barrio que nació en una familia de siete hermanos, en un medio hostil y sin valores, donde la pobreza y el analfabetismo, hacían de este un resentido hombre en esta triste sociedad. Entre golpes e insultos se fue desarrollando en un mundo totalmente complicado para ese astuto y aguerrido hampón.

Su vida le era muy difícil. La falta de un padre que le guiara con sus consejos, hizo de este hombre, un delincuente que a temprana edad comenzó a cometer sus delitos. Gran parte de su infancia la pasó en el hogar de menores Ricardo Espinosa, desde ahí su perfil se volvió agresivo, su personalidad aguerrida lo llevó a escapar del hogar. Ya en la calle comenzó a cometer diversos delitos, pero la ley le dejó caer su mano, ingresando como interno a la cárcel de Chacabuco setenta de Concepción. Años después logró recuperar su libertad, la que le permitió seguir cometiendo sus fechorías.

Ya de vuelta en su barrio, no dejaba de ganar adeptos. Su simpatía y su buena pinta, hacían del Tomate un verdadero héroe entre su gente.

Pero, después de muchos años, siendo un hombre hecho y derecho, la justicia volvía a caer sobre este personaje, sufriendo la peor de las condenas. Fué cuando lo derivaron a la Isla Santa María. Ahí fue confinado a varios años con el fin de que enmendara su vida, lo que lo llevó a planear su libertad a como diera lugar.

Un día de feroz invierno procedió a ejecutar su escape junto a tres de sus compañeros de carreta, en la violenta acción, procedieron a reducir a dos gendarmes, arrebatándole sus fusiles. Luego, en una huida sin cuartel, se lanzaron a la mar, al mejor estilo de “Papillón”. La suicida acción la ejecutaron en un pequeño bote de pésimas condiciones. No tenían remos, sólo un par de tablas. El Mar ese día estaba muy tormentoso producto del crudo invierno. Había momentos en que el mar estuvo a punto de tragar la frágil embarcación. Ahí estaban estos feroces bandidos. En esos terribles momentos, no eran más que unas frágiles arpargatas. Sólo la misericordia de DIOS los podía salvar de la muerte, había momentos en que el bote crujía como si se fuera a partir en dos y en medio del viento huracanado seguían luchando por sus vidas.

Luego de horas de mucho temor en el mar, los arrejonados hombres divisaron la costa de Talcahuano, ya en la orilla procedieron a escapar cada uno donde sus familiares (para luego reencontrarse). El Nancho huyó hacia el sector de Candelaria donde su familia había sido trasladada.

En su loca carrera ingresó al hogar, encontrándose bruscamente con su madre, sólo logró estar cinco minutos con ella y, entre besos y abrazos se dieron un último adiós. Luego, el mentado “Papillón” procedió a arrancar por los lugares mas recónditos de La Candelaria. El plan era volverse a reunir con sus compañeros de fuga. Ya juntos huyeron hacia otros pueblos, pero, Qué pasó en la casa de su madre?. Sólo transcurrieron diez minutos cuando la policía cercó toda Candelaria. Carabineros y Gendarmes entraron bruscamente al hogar, La madre del Nancho, al ver todo este exalto, pereció de un infarto al corazón falleciendo en ese mismo instante.

El suceso causó un tremendo impacto entre los vecinos del sector, después de todos estos acontecimiento, se procedió al velatorio de la malograda madre. Llegaron vecinos de todos lados. El perímetro de la casa estaba rodeado de policías y gendarmes, por si aparecía el famosos “Papillón” pero, no ocurrió así.

El día del funeral el cementerio general de Concepción, estaba rodeado de policías de civil y de gendarmes. Llegó mucha gente de todos lados y familiares a despedir a la madre del prófugo, la tensión y el nerviosismo era latente en la sepultación.

Entre la multitud iba una mujer elegantemente vestida de negro, un velo cubría su rostro. La figura de esta mujer, se acercó al ataúd, y con sus manos temblorosas rompió en llanto. Luego del entierro toda la gente procedió a retirarse y junto a ellos también lo hizo la elegante mujer.

Cuentan los propios vecinos, que esta mujer era nada menos que el mismísimo Nancho, “El Papillón”.

Transcurrían lento los días, los prófugos huyeron hacia el pueblo de Angol, donde fueron ubicados por la policía.

En el procedimiento, los ex residentes de la Isla Santa María, se enfrentaron con fusil en manos, a punta de balazos. Un helicóptero les respondía desde arriba, luego de una hora de hostil resistencia, la banda de prófugos comandada por el Tomate, fue reducida con éxito. Sin pérdidas de vida estos hombres fueron trasladados a la cárcel de Concepción.

Al cabo de unos años el famoso Nancho (El Tomate) salió en libertad, viajando al extranjero y radicándose por muchos años en Italia, ahí fue reclutado por la gran familia del hampa internacional, para luego recorrer varios países de Europa. La dolce vita le sonreía a este aventurero delincuente. Fama, mujeres, joyas y mucho dinero pasaron por sus manos, pero como todo en la vida, todo tiene un comienzo y un fin.

Después de muchas estaciones volvió a la tierra que lo vio nacer. Hoy es un pobre hombre viejo retirado de las pistas y cansado de la vida. Tal vez, sentado en cualquier parte meditando, sólo, sin familia ni amigos, abandonado, probablemente haciéndose esta pregunta ¿Habrá valido la pena este desastre de vida que he llevado?

Esta historia permanece hasta el día de hoy en la mente y el corazón de todos los vecinos del barrio costanera.

Hoy es propiedad intelectual de su gente,  la historia del famoso Nancho (Tomate) “El Papillón Chileno”

 

Juan Carlos Soto F., un artista autodidacta, escribe, pinta y sirve como el que más en sus jornadas diarias como recepcionista y colaborador en su trabajo en el Teatro Concepción.

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6 Comentarios en CUENTOS CORTOS: EL PAPILLÓN CHILENO.

  1. Estimado. Juan Carlos Soto
    Felicitaciones por este gran avance de conocimiento, literario escritor, un gran éxito motivación por tu trabajo se una alegría de mis parte gran emisión por tu iniciativa

  2. Felicitaciones al autor por esta historia tan bien construida, cuyo relato nos muestra una trayectoria de vida, desgarradora, que bien podría ser representativa de las causas de la criminalidad….

  3. Muy buena historia y muy entretenida , espero sigas escribiendo y deleitarnos con muchas más!!!

  4. Tremneda historia y perfectamente relatada
    Eres mi orgullo padre mío… te amo

  5. Lindo relato…
    Felicitaciones al multifacético Juan Carlos Soto… Una pasada por la historia de Conce… que sólo es posible después de vivir un siglo… porque con esa memoria, deben ser muchos los cuentos que conoció el autor.
    Desde Natal, Brasil… un saludo de un penquista.

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