«La paz es hija de la convivencia, de la educación, del diálogo. El respeto a las culturas milenarias es hacer nacer la paz en el presente». Rigoberta Menchú, activista por los derechos indígenas.

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CUNA DE TALENTOS

Miguel Ángel San Martín

Periodista. Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

El pasado miércoles 9 se cumplieron 30 años del fallecimiento del pianista chillanejo Claudio Arrau León. El Maestro se elevó a las máximas alturas de la interpretación clásica y llevó con orgullo por todo el mundo su condición de hijo de esta tierra.

Desde muy pequeño demostró su enorme talento y ofreció conciertos sentado en una alta banqueta para alcanzar el teclado, con unas calzas de madera que le permitían accionar los pedales del instrumento. Despertó la admiración de todos, por lo cual las máximas autoridades del país le otorgaron una beca para que fuera a perfeccionarse en el extranjero.

Recordemos que sus restos descansan en el Patio de los Artistas del Cementerio Municipal de Chillán, luego de su fallecimiento en Austria, el 9 de junio de 1991. Allí, junto a los grandes de la cultura nacional, como Ramón Vinay, Marta Colvin, Eduardo Parra, Gonzalo Rojas, reciben los permanentes honores del pueblo ñublensino.

De su vida se ha hablado mucho. De su orgullo de ser chileno y chillanejo, también. Pero de su legado en la juventud de nuestra tierra poco se ha destacado.

Chillán le ha puesto su nombre a la calle donde estaba su casa. Y ese lugar ha sido destinado al Museo Interactivo Claudio Arrau, magnífico centro cultural que prestigia a nuestra ciudad.  Pero, además, la emblemática Escuela de Cultura Artística también lleva su nombre, para incentivar el recuerdo del magnífico artista de fama internacional.

Todo esto ha servido para estimular a nuestros jóvenes con cualidades artísticas. Porque, gracias a aquellos que dieron brillo a la cultura nacional, nuestra tierra es reconocida como “Cuna de Talentos”.  ¡Y vaya que los tenemos!

Poco a poco, las autoridades de nuestra ciudad han ido comprendiendo la importancia de abrir espacios para el desarrollo cultural entre la población. Se han dado cuenta que, de verdad, la cultura es un derecho. Y que los chillanejos de cualquier condición deben tener acceso a las diversas manifestaciones creativas.

Arrau fue un fenómeno extraordinario que surgió en la primera década del siglo pasado. Y debió demostrar su enorme talento para recibir ayudas oficiales para crecer como artista. Hoy tenemos que abrirnos más a la participación ciudadana, sacar la cultura a los barrios y poblaciones, para el crecimiento intelectual de nuestra gente.

Los talentos están en cualquier parte. Necesitan oportunidades. La Escuela de Cultura Artística Claudio Arrau León está demostrando que existe interés y, además, hay muchos con cualidades que necesitan ser pulidos. Por lo mismo, llegó la hora de estimular las capacidades creativas, incentivar el aprendizaje y profundizar en el conocimiento. Y crear un Conservatorio para los más destacados. De esa forma brotarán nuevos talentos que se formarán básicamente en nuestra tierra, sin necesidad de verse obligados a emigrar para poder crecer en sus respectivas especialidades. 

Todo esto no es un desafío, es una obligación que nuestra sociedad exige a quienes tienen la capacidad de gestionar los recursos públicos. Y, además, es un imperativo que nos obliga nuestra propia Historia, si queremos demostrar que somos, de verdad, “Cuna de Talentos”.  

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