
DECRECIMIENTO, … ¿QUÉ ES ESO? [*]
| «Varios autores españoles han abordado el tema del decrecimiento, proponiendo alternativas al crecimiento económico perpetuo y explorando sus implicaciones sociales, políticas y ambientales. Entre ellos destacan Carlos Taibo, Luis González Reyes y Adrián Almazán. Carlos Taibo es un autor prolífico en el ámbito del decrecimiento. Su libro «El decrecimiento explicado con sencillez» (2019) según Los Libros de la Catarata ofrece una introducción accesible al concepto, analizando sus fundamentos y planteando posibles escenarios de transición. Luis González Reyes y Adrián Almazán son autores de «Decrecimiento: del qué al cómo. Propuestas para el Estado español» (2023), publicado por Icaria. Este libro explora cómo aplicar los principios del decrecimiento en el contexto español, ofreciendo propuestas concretas para una transformación social y económica. Además de estos autores, otros investigadores y activistas españoles han contribuido al debate sobre el decrecimiento, explorando sus dimensiones filosóficas, ecológicas y políticas. El decrecimiento, como concepto, ha ganado visibilidad en España, generando discusiones y propuestas de acción en diversos ámbitos.» |
La gran tribuna que tienen las grandes empresas y los grupos y gremios empresariales de Chile, en la prensa propia –y digo propia porque esa prensa es, evidentemente, de esos grupos— con nutridos temas comentados, en columnas, reportajes, publirreportajes y entrevistas de pares, a página completa, sobre política, crecimiento o desarrollo sustentable (para ella da lo mismo el uso de ambos términos pues los consideran sinónimos), entre otros. Los vocablos ‘sustentable’ y ‘sustentabilidad’ son los que más se repiten sin que sepan a ciencia cierta de qué se trata aquello.

Sin embargo, hay otro gran tema conocido desde hace muchos años, cinco décadas por lo bajo, del que se habla y se escribe poco o nada, salvo en medios de prensa alternativa: el decrecimiento.
Qué mejor, a modo de introducción, que preguntarle a la IA, tan de moda que está hoy en día. Le consulté con tres palabras: decrecimiento autores españoles. En la viñeta de cabecera está la respuesta, “precisa y concisa” a mi juicio, como estudioso de estos temas indispensables para enfrentar el futuro de la humanidad.
Uno de los escritores más destacados en este ámbito del decrecimiento es el profesor, investigador y escritor gallego Carlos Taibo. Además de sus libros, Taibo ha participado en numerosas conferencias [1], charlas y entrevistas [2], contribuyendo a la difusión y discusión del decrecimiento como alternativa al modelo de crecimiento económico actual. Su trabajo se centra en la crítica al capitalismo y la búsqueda de opciones de alternativa más sostenibles y justas.
En síntesis, Carlos Taibo es un autor y activista clave en la difusión de la idea del decrecimiento, ofreciendo una visión crítica del capitalismo y proponiendo alternativas basadas en la reducción de la producción y del consumo.
Por otra parte, para quienes deseen profundizar más en el tema del decrecimiento, el libro «Decrecimiento: del qué al cómo. Propuestas para el Estado español» (2023), de Luis González Reyes y Adrián Almazán, se desarrolla al hilo de la famosa maldición china “¡ojalá vivas en tiempos interesantes!” (evocada en p. 21).
Análisis del libro por Manuel García Domínguez [3]:
“Este libro se estructura, fundamentalmente, en tres bloques, siendo el primero de ellos una introducción (pp.17-62) que nos señala por qué vivimos, desgraciadamente, en tiempos interesantes. La tríada formada por la crisis energética y de materiales, la crisis climática y la crisis de la biodiversidad, así como su agravamiento por la activación de lazos de realimentación (“feedback loops”), engloba algunos de los fenómenos que distinguen estos tiempos. Más allá de aquello que advenga, estos tiempos son interesantes en sí mismos porque acogen un probable colapso de la civilización capitalista industrial; engloba algunos de los del orden político, económico y cultural vigente debido a su incompatibilidad con aquella tríada. Además, […] los autores defienden que la tecnología, donde mucha gente parece depositar sus esperanzas, no puede salvarnos de esta situación: su mismo desarrollo viene acompañado de un aumento del uso de energía que no cabe dar por sentado (todo apunta, por el contrario, a un porvenir de decrecimiento energético). En general, tenemos menos control sobre estos tiempos interesantes del que creemos tener.
Ante el desmoronamiento y el colapso de nuestro sistema socioeconómico hacia el que apunta la crisis ecológica, los autores advierten sobre la inevitable reestructuración de nuestra realidad política. Su planteamiento parte del rechazo de una suerte de determinismo ecológico o mecanicismo económico-material que correlacionaría estados ecológicos y órdenes sociales, simplificando en exceso la cuestión y cayendo así en un optimismo ingenuo que presentaría estas sociedades decrecentistas como inevitables. De esta convicción de indeterminación surge una conciencia de responsabilidad que impregna el libro en su totalidad: esta reestructuración política podrá concretarse en sociedades con grados muy diversos de igualdad, justicia, libertad, autonomía y democracia. El objetivo del libro, y del Decrecimiento como propuesta política, es mostrarnos un camino para garantizar una existencia sustentable en el planeta, y una realidad política deseable. Ahora bien, la transición del “qué” al “cómo” supone un esfuerzo por entender qué es aquello que podemos hacer, aunque no sea ni en la medida ni por los medios que pensábamos. Este “cómo” involucra un cambio profundo en la política, la cultura y la economía, haciendo de esta una cuestión inabarcable en un libro. Así, el texto atiende a la cuestión de la economía, que los autores entienden compuesta por cuatro ámbitos: hogar, comunidad, Estado y mercado. En particular, tratan este último, desde una perspectiva decrecentista:
| Nuestra propuesta política (…) se basa en una reducción de la centralidad del ámbito mercantil-estatal para que sean los hogares y, sobre todo, el ámbito comunitario quien se haga cargo de satisfacer esas necesidades que la dupla Estado-mercado solo cubre deficientemente a costa de una degradación social y ecológica acelerada. Apostamos por una estructura económica localizada, descentralizada, autónoma y controlada democráticamente desde las comunidades (p. 51). |
A partir de este punto se abre la segunda parte del libro (pp. 65-184), en la que se despliegan algunas líneas para una transformación del mercado actual en el Estado español en diez ámbitos: energía, residuos, restauración ecológica, agricultura-pesca-ganadería, minería, transporte, industria, construcción, turismo y finanzas. Para cada uno de ellos, realizan los dos pasos de la crítica: el señalamiento de las limitaciones del modelo actual y de las propuestas presentes, como las energías renovables hiper tecnológicas o la agricultura industrial; y la propuesta de medidas que superen los planteamientos que hay, hoy en día, sobre la mesa. En el segundo bloque, las propuestas engloban la reducción en el consumo de energía y materiales, la comunalización de la producción de los mismos, la inserción de la economía en el metabolismo de los ecosistemas, la implementación de un modelo agroecológico o la desfosilización de las técnicas en la minería, el transporte, la construcción… En general, esta transformación se podría resumir en cinco principios: reestructuración de la producción centrándose en la reducción de ciertos sectores y el aumento de otros, regeneración de los ecosistemas y las comunidades, relocalización de la producción en dinámicas locales, distribución de los recursos, la riqueza y el poder siguiendo criterios de justicia global, y diversificación de la economía. Si algo puede criticarse a este bloque es la tácita ausencia de algún apartado relacionado con la economía digital, que en España goza de una tendencia positiva en los últimos años hasta alcanzar en la actualidad un quinto del PIB según algunas estimaciones, aunque bien intuimos su postura crítica a partir de otras de sus publicaciones.
Frente al carácter nuclear del ámbito económico en el libro, la tercera sección (pp. 187-283) nos devuelve a la idea del Decrecimiento como propuesta integral, tanto económica como política. En esta última parte, los autores ahondan en los pasos que sería preciso dar para avanzar hacia sociedades decrecentistas, enfatizando así el elemento del “cómo” que se adelanta en el título: se trata de, algo que es preciso construir. Frente a la delegación en el Estado o los poderes tradicionales encontramos aquí una apuesta fuerte por el papel de los movimientos sociales en el futuro de nuestras sociedades. Así, el tercer bloque está dedicado a una serie de cuestiones de estrategia política.
[…]
Siguiendo la estela de otros libros anglosajones, los autores recuperan la relevancia de plantear estos debates en los distintos territorios, enunciando propuestas concretas para el Estado español sobre las que imaginar una apertura a nuevos tiempos. Sin duda, el lector interesado puede abrigar dudas ante ciertos planteamientos (por ejemplo, ¿se puede relativizar tanto la importancia de las decisiones globales en el tiempo que viene?), pero el discurso de Decrecimiento: del qué al cómo es cualquier cosa, menos dogmático. Los autores articulan análisis y propuestas para su discusión crítica en una situación histórica apuradísima: bienvenidas sean. Ante la crisis de la imaginación y la necesidad de buscar nuevos imaginarios son imperativas estas iniciativas también dentro de las universidades, donde la inacción asociada al determinismo debe dejar paso a cierta esperanza de que aún no está todo perdido. Será deber nuestro hacernos cargo de la certeza de que los tiempos que nos quedan serán tiempos tan interesantes como inciertos.”
Manuel García Domínguez
[*] N. del A.:
Se sugiere hacer la pregunta a la IA con el mismo título de este artículo.
Fuente de imagen:
Referencias:
[1] Conferencia: https://www.youtube.com/watch?v=U95jCzjg1kw/
[2] Entrevista: https://youtu.be/TnoPzLRhnpk/







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