
Ojos bien cerrados
Daniel Jadue es una de las figuras emblemáticas del Pe Ce. Luego de su frustrada precandidatura presidencial, está hoy transformado en el personaje central del caso ACHIFARP, entidad que reunía con fines operacionales a todas las “farmacias populares” surgidas al alero de diversos municipios que se hicieron eco de la novedosa iniciativa impulsada por el entonces alcalde de Recoleta. Pero, en este proyecto, que empezó bien, todo terminó mal. Muchos asociados se desafiliaron de la Asociación optando por actuar por su cuenta en tanto Jadue era inculpado como presidente responsable de la organización por numerosas y graves irregularidades que comprometían altos valores de fondos públicos.
Al imputado le costó esta aventura varios meses de cárcel a solicitud del Ministerio Público y luego, tras la interposición de sucesivos recursos ante, “justicia burguesa”, se le sustituyó la prisión preventiva por el arresto domiciliario. Jadue perdió la alcaldía. Y hoy mantiene un programa, “Sin Maquillaje”, en el que comenta la actualidad nacional.
Jadue, rompiendo con la tradicional disciplina comunista, ha hecho comentarios que abiertamente desconocen la línea del Partido y que, sin ninguna duda, afectan la candidatura presidencial de su compañera Jeannette Jara.
¿Qué ha dicho el inefable Jadue? Textual: “Desde una visión marxista, las cárceles no necesariamente son espacios de castigo, sino que son instrumentos de dominación de clase. El Estado burgués usa el aparato penal para disciplinar al proletariado y mantenerlo de una u otra manera a raya”. “Cuando el Estado no sirve para garantizar los derechos esenciales, el pueblo tiene todo el derecho y la razón para pasarse por sobre el Estado de Derecho”.
El problema es que Jadue, cegado por un fanatismo ideológico bastante trasnochado, cierra los ojos para no ver la realidad del mundo actual y aprender de las experiencias ya vividas.
El “pueblo”, considerado como “clase obrera” ya no existe. Las sociedades capitalistas modernas han superado la anquilosada distinción marxista entre “explotadores” y “explotados”, para abrir paso, nos guste o no, a procesos de desarrollo en que “el pueblo” masivamente ha sido integrado a través de los beneficios de la sociedad de consumo y de la cultura aspiracional.
Olvida, Jadue, asimismo, la concreción habida de las ideas marxistas leninistas en el histórico campo de los fracasados “socialismos reales”, en que las “clases explotadoras” fueron sustituidas por “la nomenklatura” del partido único, colectividad que se atribuyó el nombre y representación del proletariado, expresados en burocracias dominantes que sometieron a la población y que castigaron todo pensamiento, acción e incluso obra de arte que se apartara de los lineamientos prescritos por el Partido. Los “gulags” como campos de reclusión y reeducación fueron la muestra de la dictadura estalinista, denunciados no por el imperialismo norteamericano sino por los propios lideres soviéticos. Berlinger y los eurocomunistas, abrieron los ojos, pero Jadue y algunos de sus viejos compañeros no fueron capaces de mirar la nueva realidad. Jadue es de esos comunistas que se quedaron pegados al pasado, viviendo de sueños e ilusiones utópicas que, lisa y llanamente, “ya no fueron ni serán”.
Pero la borrachera ideológica suya va más allá. Él considera que, si el Estado no es capaz de satisfacer los derechos esenciales del pueblo, este tiene el derecho de rebelarse y pasar por sobre el Estado de Derecho. Camilo Escalona, de seguro, se habrá preguntado: “Daniel ¿qué estará fumando?” En un tiempo en que subsisten injusticias e inequidades, el Estado de Derecho, paradojalmente, no solo protege los intereses del gran capital, sino que, poco a poco, va reconociendo los derechos de las grandes mayorías y conquistando avances económicos y sociales. No hay duda en cuanto a que persisten carencias graves, pero nadie racionalmente pensaría que el modelo comunista les dará ágil respuesta. Su lamentable frase constituye un desafío llamado a provocar a los grupos dominantes, constituyéndose en una puñalada a traición para Jeannette Jara.
El problema grave es que dentro del Partido pueda haber otros “momios de la izquierda estalinista” semejantes a él.







Déjanos tu comentario: