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¿Dónde está el piloto?

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

El país mira con profunda inquietud la evolución de la crisis sanitaria ya que su trayectoria no permite augurar cambios positivos de significación para el corto plazo.

Un análisis de los hechos permite destacar la forma en que ha sido enfrentada la campaña de vacunación cuyas cifras son relevantes. Al concluir el mes de mayo, 10.526.028 personas, correspondientes al 69,2% de la población objetivo había recibido la primera dosis y 7.948.42l, un 52,4%, las dos dosis indicadas. La adecuada gestión para la importación desde diversos proveedores a nivel mundial y la exhaustiva labor de la red pública de salud han hecho posible lograr altas metas que alentaron las esperanzas de la población.

Sin embargo, cuando la lógica llevaba a predecir un cierto nivel de control de la infección, los números han resultado desesperanzadores. Las tasas de contagio y de decesos se han mantenido invariables e incluso se han incrementado en diversas comunas generando notoria frustración.

La inmensa mayoría de la gente, que ha acatado con buena voluntad y cierta resignación las medidas restrictivas que se extienden ya por más de un año, se pregunta: ¿Por qué no hemos logrado buenos resultados? ¿Hasta cuándo durará esto?

Al día de hoy, la sensación de hastío y desánimo tiende a prevalecer. En una etapa en que el alcalde oficialista de Lo Barnechea declara que “el paso a paso ya no es efectivo”; en que El Mercurio entrega un reportaje sobre la crítica situación del Hospital San José de la capital, en que un médico da a conocer que le ha tocado presenciar la muerte de decenas y decenas de pacientes en el establecimiento; en que el informe oficial al 31 de mayo registra 29.300 víctimas fatales, 132 de ellos en el último día, número que se eleva a 213 tres días más tarde; en que las estadísticas nos dicen que en 37 de los últimos 90 días se ha sobrepasado el centenar; pareciera que nada, o casi nada, invitara al optimismo.

En el prolongado conflicto entre las determinaciones de la autoridad sanitaria y las fuertes presiones del sector económico, sin duda han prevalecido éstas, llevando a una constante relativización de las medidas que se adoptan. El broche de oro lo ha puesto la instauración del “pase de movilidad” con funestas y ya reconocidas consecuencias.

Al tiempo que el Colegio Médico resolvía retirarse de la “mesa social” haciendo presente que no eran escuchados, la opinión pública constaba con indignación que en un fin de semana común y corriente el flujo vehicular en la metrópoli aumentaba en un 25%; que 118.000 autos se desplazaban hacia la zona costera en lo que fue calificado como “vacaciones 2.0”; que el parque de entretenciones Fantasilandia estaba recibiendo dos mil visitantes por jornada lo que por supuesto impedía todo control riguroso y la mantención del indispensable distanciamiento, ejemplos todos de la aplicación práctica de una política errática sometida día a día a la simpatía de los grupos más pudientes de la sociedad.

En esta archidenunciada confrontación entre las resoluciones sanitarias y la contrapartida económica, alguien debe decidir y pareciera ser más que evidente que el llamado a hacerlo, dado el carácter hiper presidencialista de nuestro sistema político, es el Presidente de la República. Aclarado tal punto, pareciera quedar claro que el mandatario simplemente no lo ha resuelto (y ha dejado todo en mano de sus silentes asesores del segundo piso de Palacio que no ponen la cara frente a nada) o, peor aún, que sí lo ha resuelto y lo ha resuelto mal.

Con sorpresa hemos visto que, a la hora nona y después de que ha pasado todo lo que ha pasado, el Ministro de Salud ha declarado que el tan bullado “pase de movilidad” está ahora en proceso de revisión lo que merecería ser bien evaluado si no fuera porque en el intertanto se ha perdido un valioso tiempo propiciando, una vez más, un relajo incomprensible que daña los imprescindibles esfuerzos de disciplina social.

Los denodados esfuerzos del sector salud, y muy particularmente de sus trabajadores estresados hasta la saciedad, no pueden continuar siendo boicoteados, de hecho, por los intereses económicos predominantes. La sabiduría popular tiene una respuesta: “Más vale tarde que nunca”.  

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2 Comentarios en ¿Dónde está el piloto?

  1. No hay piloto. El avión es un aeromodelo manipulado por los asesores del segundo piso.

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