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Nuestros alimentos ya no contienen todos los nutrientes requeridos

Patricio Chacón Moscatelli

Ingeniero C. Mecánico, UdeC. Apicultor.

Eso, casi con certeza, en lo que se refiere al Litio.

Un hecho muy poco conocido es que existen extensas zonas del mundo en que las aguas –potables y de riego- contienen mucho más litio que el “normal”, naturalmente.

Se ha constatado, en publicaciones científicas, que estas regiones muestran indicadores comunes sorprendentemente buenos. Tasas de suicidios, de crímenes violentos –asaltos, robos, violaciones, asesinatos-, abandono de hogares de los menores, drogadicción dura, de ingreso a hospitales psiquiátricos, y de muertes por todas las causas, muestran disminuciones que van desde el 10% al 45% en aquellas zonas “ricas en litio” en el agua, al compararlas con las tasas de sus alrededores o generales.

Esto está documentado en numerosos papers o publicaciones científicas, de estudios realizados en Japón, Texas, Suiza, Grecia, Austria, y también en Chile, entre otros lugares. Esto, en los últimos 20 años.

La Dra. Anna Fels, Psiquiatra y miembro de la facultad en Weill Cornell Medical College escribió un artículo publicado por el New York Times el 14 de septiembre de 2014, en que afirmaba:

“El litio ha sido conocido por sus poderes curativos durante siglos, si no milenios. Lithia Springs, Georgia, USA, por ejemplo, con su agua natural enriquecida con litio, parece haber sido un antiguo sitio sagrado de los nativos americanos. A fines del siglo XIX, Lithia Springs era un famoso destino de salud visitado por Mark Twain y los presidentes Grover Cleveland, William Howard Taft, William McKinley y Theodore Roosevelt.

Las bebidas con litio tenían una gran demanda por sus reputadas propiedades sanadoras, tanto que el elemento se agregó a las bebidas comerciales. 7-Up originalmente se llamó Bib-Label Lithiated Lemon-Lime Soda y contenía citrato de litio hasta 1950. De hecho, se ha sugerido que el 7 en 7-Up se refiere a la masa atómica del litio. (¿Tal vez el “Up” se refirió al estado de ánimo?). Incluso la cerveza hecha con agua litiada estuvo disponible.”

Este artículo está en https://www.nytimes.com/2014/09/14/opinion/sunday/should-we-all-take-a-bit-of-lithium.html

El tratamiento de anomalías psiquiátricas con carbonato de litio es ya de conocimiento público, y se usan masivamente desde los años 70. Las dosis del litio terapéutico, que va desde los 200 a los 1.200 milígramos por día, son enormes en comparación a la ingesta de litio vía agua potable o de las aguas medicinales del tipo Lithia Springs –hay muchas otras vertientes litiadas en el mundo, todas conocidas por muy largo tiempo-, las que cuando más llegan a los 10 milígramos por día, dosis entre 20 y 120 veces más pequeñas que  las terapéuticas. Por eso, a los pacientes tratados con litio se les debe hacer controles periódicos para asegurarse que no traspasen niveles que pueden ser muy dañinos, como daño renal y alteraciones cardíacas, entre otros efectos colaterales graves.

Llegué a estudiar al litio por una vía inesperada: como apicultor preocupado por la altísima mortalidad de mis colmenas debido al ataque de la varroa, un pequeño ácaro que vive en las colmenas y que mata entre el 30% y el 50% de todas las colmenas, todos los años y en casi todo el mundo, recibí con alegría la noticia de que en la Universidad de Hofenheim habían confirmado, en pruebas de laboratorio, que el cloruro de litio administrado en jarabe a las abejas producía la muerte del 100% de las varroas, en plazos muy cortos y en dosis muy bajas. Anunciaban la liberación del tratamiento para 3 o 4 años más.

Como no estaba dispuesto a esperar tanto, decidí aplicar el LiCl a mis abejas, en colmenas abiertas al campo –muy distinto a pruebas de laboratorio- y ver qué pasaba. Partí con 4 colmenas, y muy pronto seguí con todas mis colmenas (20), con excelentes resultados. Y publiqué estos resultados en los Facebooks de apicultura, solicitando a mis colegas que me ayudaran a continuar con mi investigación y así confirmar si estos se repetían en otros colmenares. Más de 40 colegas se sumaron, y hasta ahora -6 meses después y más de 1.000 colmenas tratadas- sólo se han reportado buenos resultados y una duda de posible mortalidad de crías, que no fue confirmada.

Pero casi de inmediato recibí la crítica de los apicultores “orgánicos”, quienes alegaban que estaba contaminando a mis abejas y su miel con un químico tóxico, antinatural. Y que, para peor, se usaba para tratar las enfermedades mentales. Muy peligroso.

Entonces me puse a la tarea de averiguar si el litio era o no un contaminante peligroso. Y tuve la suerte de encontrar, en pocos días, un paper que decía que el litio era un elemento presente naturalmente en la mayoría de nuestros alimentos, que las plantas lo absorbían del suelo y de las aguas de riego, y que no solo no era contaminante, sino que un nutriente indispensable para todos los animales.

Pueden encontrar el paper en cuestión, una publicación de la Revista de Nutriólogos de USA, en:

https://www.johnfial.com/wpcontent/uploads/2002/Lithium%20Occurrence,%20Dietary%20Intakes,%20Nutritional,%20003834938.pdf

El Dr. Gerhard N. Schrauzer, en esta publicación afirma: “En estudios realizados desde la década de 1970 hasta la década de 1990, ratas y cabras se mantuvieron con raciones bajas en litio. Se demostró que exhiben una mayor mortalidad, así como graves anormalidades reproductivas y de comportamiento.” Y luego de analizar en profundidad esos y otros resultados no duda en decir, derechamente: “La evidencia experimental disponible ahora parece ser suficiente para aceptar el litio como un nutriente esencial. Se sugiere una dosis diaria recomendada para un adulto de 70 kg de 1,0 mg/día.”

En otras publicaciones recomiendan una dosis diaria de 5 mg/día, lo que coincide con un suplemento nutricional que se vende en Norteamérica, Europa y Australia, entre otros lugares, el aspartato de litio fabricado por Solaray, que viene en cápsulas de 5 mg. En la etiqueta dice que la dosis diaria no está establecida aun. Tuvimos que importarlo vía Internet, porque en Chile no está disponible.

Antes de comenzar a tomarlo, quise saber si el nivel de litio en mi sangre estaba dentro del rango de referencia, y si mi litemia cambiaba después de un mes de tomarlo diariamente. Mi litemia inicial fue de 0,08 meq/l, muy por debajo del mínimo, ya que el rango de referencia va de 0,6 a 1,2 meq/l. Un mes después, mi nueva litemia subió a 0,69 meq/l, ya dentro del rango de referencia. Los 5 mg diarios hicieron su efecto, y espero que a los 60 días esté aún mejor.

Pero me llamó la atención que en el laboratorio del hospital me pidieran una orden médica, de un psiquiatra, para hacerme el examen. Me informaron que esa era la norma. Pregunté si se le hacía litemia en sangre a personas sanas, y me dijeron que no, que siempre era a personas –pacientes, en realidad- en tratamiento psquiátrico. Entonces quise saber si otras personas sanas también tenían una litemia tan baja como la mía inicial, para lo cual conseguí con un amigo psiquiatra 20 órdenes de litemia, con las que pudimos hacer litemias a esa cantidad de personas sanas voluntarias. Tal como sospechábamos, todas resultaron muy por debajo del mínimo, con pocas diferencias entre sí. Lo que a mi juicio quiere decir que hay una alta probabilidad de que todos los sanos chilenos estemos ingiriendo menos litio que el que sería conveniente para nuestra buena salud.

Es una muestra muy pequeña, pero aleatoria, y creo que al menos justificaría hacer la misma experiencia con una muestra grande, y en especial, hacerla también en Atacama, zona con aguas naturalmente altas en litio, para comparar los resultados con otras zonas del país, con aguas “normales”, con bajo o nulo contenido de litio.

Hay otra duda pendiente: pregunté en el Laboratorio si sabían cuál era el estudio que respaldaba el intervalo de referencia. Como ellos no lo sabían, recurrí al fabricante del equipo que mide litio en sangre: Siemens Chile. Muy atentamente, y luego de enviarme casi toda la información referida a dicho equipo y el método que usa para la determinación del litio, en la cual no aparecía lo que yo quería, me dijeron que pedirían esa información a la central en Alemania, ya que en Chile no estaba disponible. Estoy a la espera.

En la última actualización disponible de las recomendaciones de nutrición humana de la Organización Mundial de la Salud, OMS, de 2004, en la sección Vitaminas y Minerales –págs. 194 en adelante- sólo mencionan a Calcio, Selenio, Magnesio, Zinc, Fierro y Yodo.

Disponible en:

http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/42716/9241546123.pdf?sequence=1 (está sólo en inglés.)

En varias publicaciones, incluida la del Dr. Schrauzer, se indica que el litio se ingiere en los alimentos que consumimos, y solo en algunos lugares también en el agua que tomamos. Pero la tarea de encontrar el contenido de litio de los alimentos habituales en las tablas de nutrientes, larga y tediosa, también resulta inútil, el litio no aparece. Sólo algunos datos desperdigados y muy puntuales. ¿Cuál es el contenido de litio de los alimentos que estamos consumiendo? Parece que no hay información confiable y actualizada al respecto, y si el litio es realmente indispensable para nosotros, responder esa enorme pregunta es una tarea pendiente y muy importante, un asunto crucial de Salud Pública.

Por trabajos anteriores –optimización de uso de fertilizantes por computador- tuve que aprender de fertilización de cultivos agrícolas. Es como el estudio de la alimentación de las plantas. Para obtener buenos rindes, es indispensable reponer a los suelos los nutrientes que las plantas absorben y sacan del terreno. El proceso comienza con un análisis de suelos, que nos dice cuáles son los nutrientes existentes y en qué cantidad están. Restando estas cantidades de los requerimientos del cultivo que se va a realizar, se sabe con exactitud las cantidades de fertilizantes requeridos. De esta manera se aplicarán las sustancias requeridas en la cantidad justa y asegurando los mejores rindes posibles, todo al menor costo. En buenas cuentas, es como una hidroponía realizada en el terreno, aprovechando los nutrientes residuales del cultivo anterior. Y si se combina con algún sistema de riego tecnificado, también se usará la cantidad de agua justa para que las plantas rindan el máximo de frutos.

Desde un punto de vista económico, es lo óptimo. Pero mirado desde la visión de la nutrición humana, los alimentos cultivados así, sólo contendrán los nutrientes que agreguemos a los suelos, más los residuos que vayan quedando de los que no agregamos, en cantidades crecientemente menores, hasta terminar por desaparecer por completo en unos cuantos años. Es lo que creo que ha estado ocurriendo con el litio y otros oligoelementos considerados esenciales, y que no se están agregando al suelo porque no inciden en los rindes.

En la Wikipedia se mencionan como oligoelementos esenciales, los siguientes: 1) Cobalto, 2) Cobre, 3) Cromo, 4) Flúor, 5) Hierro, 6) Manganeso, 7) Molibdeno, 8) Níquel, 9) Selenio, 10) Silicio, 11) Yodo y 12) Zinc. No aparecen en esta lista ni el Litio ni el Boro, aunque se dice que ambos están en estudio para ser incluidos.

En la lista de minerales de la OMS antes citada sólo están: Se, Fe, I y Zn; sólo 4 de 12. Pero entre los minerales que se consideran en los análisis de suelos aparece otra lista, en el más amplio de los casos, que incluye sólo 5 de esos oligoelementos, y el litio no está incluido.

Véase http://www.agrolabchile.cl/documents/servicios/lista_suelo.pdf.

Esto quiere decir que hay 7 oligoelementos esenciales, más el litio, que no se están agregando a los suelos, ya que no hay cómo saber que están faltando, y que los alimentos contienen cada vez menos, a medida que en los suelos se van agotando. Y si algún agricultor muy consciente y sabedor que esos oligoelementos son necesarios -más bien, indispensables- para la buena salud de la población y quisiera agregarlos, se encontraría con que los fertilizantes que existen en el mercado no los contienen. Si está disponible el boro como aditivo foliar, pero eso se debe a que dicho elemento mejora considerablemente la cuaja en frutales, es decir, por razones puramente económicas.

Para complicar aún más el panorama, si se decidiera aplicar a los fertilizantes los oligoelementos faltantes, y también el litio, lo más pronto posible, antes de hacerlo será necesario efectuar las investigaciones indispensables para determinar los contenidos de estos elementos que se requieren en los suelos, para cada cultivo en particular.

Se me ocurre, para el litio, que análisis de litio en alimentos y en suelos en  las zonas en que las aguas naturalmente contienen alto litio podrían servir para obtener un estándar provisorio y aproximado de lo requerido de litio en los fertilizantes, mucho más fácil y rápido de realizar.

Otras medidas para suplir el litio que no está en los alimentos pueden ser el agregado de litio en las aguas embotelladas y bebidas gaseosas, o también la litiación de las aguas potables, pero esta última tendría un efecto muy moderado, ya que solo 1 o 2 lts. de un total de 200 lts. de agua por persona se usan para beber o cocinar, y el resto va a otros usos. Por eso mismo, sería muy caro y poco efectivo. Aparte de que sería necesaria una campaña muy fuerte para eliminar en la población el mito de que el litio es peligroso, ya que lo asocian al uso del litio en las terapias psiquiátricas.

Como se ve, la tarea por delante será larga y compleja. Razón suficiente para comenzar lo antes posible.

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3 Comentarios en Nuestros alimentos ya no contienen todos los nutrientes requeridos

  1. Notable la investigación de Patricio. Descubrió, buscando información acerca del combate a la varroa, que en Chile hay un gran vacío en el conocimiento sobre el oligoelemento litio y su efecto en la salud. Gran tema.

  2. Gran Artículo, muy bien argumentado y solidificado con las investigaciones por Usted señaladas.
    Es indispensable seguir la pista al Litio y sus nuevos usos de acuerdo a sus importantes componentes.

  3. Un gran artículo el suyo, una gran novedad, por lo menos para mí, me incentiva a investigar respecto del tema.
    Felicitaciones Patricio.

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