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Editorial: La Convención ¿Convence o no convence?

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

La historia de los pueblos está habitualmente marcada a fuego por ciertos hitos importantes de la vida común, hitos cuya importancia no se aprecia debidamente en su momento pero que adquieren significación relevante cuando se los mira con un poco de perspectiva.

La explosión social del 18 de octubre de 2019, develó los niveles de descontento e insatisfacción que permanecían hasta entonces sumergidos en el seno de la sociedad chilena. Aunque era notorio el progreso material experimentado por el país en los últimos treinta años, y todos los índices globales confirmaban el ascenso generalizado en las condiciones de vida de las grandes mayorías nacionales, diversos estudios académicos y radiografías de la realidad constataban uniformemente que el común de las personas mantenía un sentimiento de profundo rechazo hacia un orden caracterizado por los privilegios abusivos de que gozaban unas pocas familias. Más que las indiscutidas e insolentes desigualdades vigentes, que por supuesto herían la dignidad de millones de familias, lo que molestaba airadamente era el hecho de constatar la vigencia, respaldada por el ordenamiento constitucional y legal, de elites dominantes que hacían uso y abuso, por ejemplo,  de bienes comunes que naturalmente deberían estar al alcance de cada habitante.

La prolongación en el tiempo de las protestas, que fueron incorporando paulatinamente a grupos claramente delictivos, generó una situación de grave inestabilidad a un Gobierno que mostró total incapacidad para un manejo democrático y no represivo de la situación. Sin embargo, el         15 de noviembre siguiente la gran mayoría de las fuerzas políticas, de todas las tendencias, con el fin de dar una salida institucional al conflicto, suscribieron el histórico “Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución”, marcando el segundo hito del proceso.

Como consecuencia de lo convenido, el 25 de octubre de 2020 se realizó el Plebiscito nacional que, por abrumadora mayoría, expresó su voluntad en pro de una nueva Constitución la que debería ser redactada por una Convención íntegramente elegida por los ciudadanos. Este hecho político constituyó el tercer hito de esta secuencia.

El recuento recordatorio de lo vivido durante un año, es indispensable para evaluar lo acontecido. Mientras diversos gobiernos extranjeros y medios de comunicación, alababan la capacidad de nuestro país para enfrentar la crisis por vías plenamente democráticas, al interior del país se incrementaron día a día las dificultades.

El poderoso sector empresarial que inicialmente mostró su voluntad de concurrir a las reformas necesarias para un ordenamiento más justo y solidario, paulatinamente se fue desmarcando en defensa de sus particulares intereses. Las principales colectividades de derecha, que concurrieron a la suscripción del “Acuerdo” que explícitamente se refería a una Nueva Constitución, optaron por situarse en la vereda del “Rechazo” pretendiendo borrar con el codo lo que habían firmado y , siguiendo su actitud tradicional, transformarse en un baluarte cerrado en defensa del estatus vigente, con las consecuencias electorales conocidas.

Sin embargo, los vencedores del plebiscito de Octubre, a quienes la ciudadanía abrió ampliamente las puertas con la convicción de que serían capaces de ser fieles intérpretes de las reformas que Chile demandaba, en poco más de dos meses mostraron su absoluta incomprensión de la realidad que los desafiaba. Con inusitada soberbia, tirios y troyanos, pretendieron apropiarse de la voluntad ciudadana y, en lugar de trabajar en pro de la búsqueda de acuerdos en los puntos fundamentales requeridos por una nueva institucionalidad, optaron por la senda de la diversificación conflictiva. De esta manera, la concurrencia a la elección de convencionales constituyentes en numerosas listas, conducirá inevitablemente a una fuerte representación de los sectores defensores del statu quo.

Por nuestra parte, seguiremos insistiendo en la necesidad de que se entienda que la Convención Constitucional está llamada a definir y a establecer las reglas básicas del juego, eliminando privilegios indebidos y restableciendo los derechos esenciales de las personas, y dejando a la política contingente las definiciones programáticas conforme a las circunstancias y a los recursos disponibles.

A las elecciones de abril, aparecen postulando varios centenares de personas. Muchos de ellos son dirigentes sociales o académicos de excelencia, carentes de todo conflicto de interés y que, con su trayectoria, constituyen garantía de un trabajo de elaboración maduro y sensato dada su independencia de criterio. Muchos, quizás demasiados, al parecer buscarán la radicalización de las posiciones promoviendo conflictos permanentes con soluciones inviables.

En el tiempo cercano, escasos setenta y cinco días, habrá que trabajar para crear conciencia en la ciudadanía a fin de que ejerza sus derechos con la mayor responsabilidad ya que la opción que tomemos, tendrá consecuencias.     

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2 Comentarios en Editorial: La Convención ¿Convence o no convence?

  1. Un editorial estupendo.
    Me representa y es una pieza de análisis para quienes ven la política con seriedad.

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