«Nuestro país requiere sumar voluntades tras el logro de cambios significativos en la sociedad. Todos los estamentos públicos y sociales, deben cambiar: egoísmo por solidaridad,  crecimiento por desarrollo, Compromiso por la displicencia y la apatía,…  Sumando a ello una visión integral de ciudadanía , la sabiduría por la ignorancia,  unidad por sobre dispersión«

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Editorial. Tarea de todas y todos, de jóvenes y viejos.

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

Tradicionalmente las fiestas de fin año constituyen una oportunidad de formulación de buenos deseos para todas las personas a las cuales queremos y apreciamos y con las cuales hemos compartido espacios familiares, laborales o sociales. También en esta ocasión, en lo personal, hacemos propósitos acerca de tareas que nos hemos impuesto aun cuando tácitamente estemos reconociendo que probablemente hayamos fracasado en cuanto a alcanzar las mismas metas y fines durante el año que se va.

Sin embargo, la gran valía que encontramos en los seres humanos radica en su enorme capacidad de reemprender lo que nos propusimos, una y mil veces, hasta llegar a comprender que nuestras derrotas y fracasos son lecciones de vida que nos hacen más fuertes y posiblemente nos ayuden a ser mejores personas.

Bueno sería que en esta última semana del año nos diéramos el tiempo para juntarnos con quienes convivimos, para despojarnos en ese momento de nuestras rigideces y prejuicios, para abrir nuestro corazón y nuestros sentimientos, en un examen colectivo no de reproche ni de pasadas de cuentas sino de reconocimiento sincero de nuestras falencias.

Una pregunta central sería tan simple como para interrogarnos acerca de qué estamos haciendo mal como personas, como familias, como trabajadores o funcionarios,  como integrantes de colectivos sociales de diversa naturaleza.

Majaderamente, quizás con más vehemencia de la necesaria, hemos sostenido en estas páginas que vivimos en una sociedad profundamente herida, que se nutre de la cultura de la negatividad y que ve tanto en la agresión como en la odiosidad el camino conducente a superar las inequidades e injusticias. Mas todo ello, lejos de aportar positivamente a un reencuentro comunitario nos lleva inexorablemente a una profundización de nuestras diferencias.

La configuración de una sociedad distinta nos desafía a entregar nuestro aporte para que ello sea posible. Nos hemos criado en un ambiente que crecientemente tiende a creer que un Gran Hermano, indefinible e inapreciable, el Estado, es el sujeto llamado a dar solución a todos nuestros requerimientos y dificultades. Nos negamos a aceptar el hecho de que en último término el Estado somos nosotros mismos.

Pronto asumirá el Gobierno del país una generación joven dotada de toda la impulsividad propia de su edad. Es bueno, muy bueno, que ello suceda para revitalizar una comunidad que se muestra agresiva, cansada y agobiada. Si los nuevos actores se muestran capaces de transmitir al mundo ciudadano su voluntad de cambios dentro del orden y del respeto, estaremos avanzando por la ruta correcta. 

 Toda reforma real, profunda, hiere intereses y, por supuesto, encontrará dificultades y estorbos de parte de quienes se sientan afectados. Sin embargo, si las propuestas y decisiones constitucionales, legales y administrativas, son definidas en base a valores y principios de justicia, lograrán la adhesión ciudadana. De ahí la importancia en cuanto a que las renovadas personas que ejercerán el poder asuman la responsabilidad de una gestión fundada en honestidad, eficiencia y consecuencia.

La tarea de descongestionar el poder, política y territorialmente, es esencial si se quiere gobernar en consonancia con la ciudadanía. La gran lección que puede derivarse de las variadas experiencias de la Concertación de Partidos por la Democracia y de la Nueva Mayoría es que el país no está dispuesto a aceptar cúpulas encerradas en sí mismas y alejadas del sentir del Chile real.

La esperanza pronto dejará de ser un eslogan y un sueño. Los pasos que se den cada día marcarán su concreción y todos quienes abogamos por un país más humano estamos obligados a contribuir.         

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