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EDITORIAL: ¿QUIÉN SOY YO?

El proceso electoral está desatado. Las elites políticas han determinado los caminos a seguir para posicionarse adecuadamente en el mapa electoral y muy pronto estarán disponibles las principales opciones a que deberá enfrentarse la ciudadanía.

Por lo pronto, con riesgo de cometer errores, pueden precisarse los siguientes hechos de la causa:

  1. Una opción de centro-derecha a definirse tras una primaria entre Piñera, Ossandón y Felipe Kast, con indicios favorables al primero de ellos;
  2. Una opción heredera de la Nueva Mayoría, con Alejandro Guillier;
  3. Una tercera opción de la Democracia Cristiana, con la senadora Carolina Goic; y
  4. Una opción alternativa, del Frente Amplio, también a definirse en primarias, entre Beatriz Sánchez y Alfredo Mayol.

A lo señalado pueden sumarse otros nombres que, por ahora, aparecen electoralmente como irrelevantes y que en varios casos corresponden más a aventuras personales que a proyectos que el país deba considerar seriamente.

Todo indica que al balotaje pasará una postulación de Chile Vamos y, por supuesto, una de las otras ya señaladas. Por ahora, para los estrategas de la derecha el análisis se centra  en precisar cuál de los tres adversarios posibles es el  más conveniente a enfrentar en los comicios de noviembre.

Lo que pudiera a simple vista ser un trabajo netamente político, de comandos y de expertos, representa un enorme problema para la ciudadanía que recibe y seguirá recibiendo un alud de información a través de  medios de comunicación social que, con  absoluta impudicia, tratan de crear sensaciones y una especie de ambiente en la opinión pública ya sea para impulsar o para desalentar alguna de las opciones rivales. No se necesita ser particularmente perspicaz para entender que, a estas alturas del tiempo, favorecerán a aquél nombre que les resulte más adecuado para polarizar la primera vuelta  y más vulnerable a los ataques y cuestionamientos para la etapa decisiva siguiente.

Es frecuente que en conversaciones y discusiones de café, alguno de los disputantes funde sus posturas en determinado hecho y lo valide señalando simplemente que “salió en el diario” o “lo vio en la tele”, como si diario y tele fuesen instrumentos  impolutos que se limitaran a  entregar un relato aséptico.

Lamentablemente la realidad es muy diversa.

Como hemos señalado tozudamente, la prensa escrita en el país está controlada por un duopolio claramente ligado a importantes sectores  que promueven una visión sesgada de los hechos y de la realidad. Los principales  canales de televisión abierta pertenecen a las dos más grandes fortunas del país, con la excepción de la televisión pública que por ley está obligada a mantener una línea de ambigua neutralidad.

Paralelamente, esos mismos medios, se muestran comprometidos no con la información y el correspondiente servicio a su público receptor, sino con la necesidad de “construir realidades comunicacionales” que hagan posible la manipulación de lectores y telespectadores. No deja de ser sorprendente constatar el surgimiento, como los hongos en el invierno,  de empresas encuestadoras  cuyos trabajos no solo carecen de la más elemental rigurosidad técnica sino que son evidentemente sesgados pero que, a pesar de todo, reciben destacada cobertura de la “prensa seria”. Escandalosos ejemplos de este abuso comunicacional, han constituido en los últimos días una empresa que por sí y ante sí elimina de sus cuestionarios  los nombres de Ossandón y Felipe Kast,   y hasta el propio Mercurio que en una información sobre las propuestas económicas excluye a Mayol sin  explicación alguna.

Lamentablemente, el común de los ciudadanos se deja inducir por las apariencias y, en la mayor parte de los casos, desconoce quién está moviendo los hilos entre bambalinas en este bien orquestado tinglado. Las más publicitadas “fuentes informativas” (Institutos, Universidades, centros de estudios de mercado, etc.) tienen reconocida militancia política o incestuosas relaciones con los más poderosos grupos de interés de tal forma que el mensaje que entregan no responde a una realidad objetiva sino a una realidad ficticia por la cual están jugando sus cartas.

Toda esa maraña, que merecería un profundo y detallado análisis, tiene pleno derecho a comportarse tal como se comporta y sería impropio que ese derecho le fuera cuestionado. Lo que no tiene, por supuesto, es el derecho a engañar a la ciudadanía fabricando realidades artificiales y escondiendo sus lazos de sangre. Un periodismo objetivo debe estar al servicio de la verdad al máximo nivel que le sea posible y tiene el deber moral de hacer públicas sus definiciones y orientaciones ideológicas, identificarse, decir quiénes son y al servicio de quién se encuentran,  para que el receptor de la información sepa a qué atenerse.

El “vivir la ética”, sobre todo en el terreno de los medios tradicionales, es algo casi imposible de alcanzar en Chile. Lo único posible, por el momento, es contribuir a abrirles los ojos a los ciudadanos para que no se dejen embaucar por estos comerciantes de abalorios.

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1 Comentario en EDITORIAL: ¿QUIÉN SOY YO?

  1. Clarito!
    Muy buen dibujo de la realidad política electoral, independiente mente que mañana se despeje o se complejice mas o menos.
    muy ilustrativo.

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