«El Crecimiento, no es la solución a los problemas de la humanidad, la solución es propender a la redistribución de las riquezas. El egoísmo ancestral de los poderosos, aumenta las desigualdades… el individualismo, genera mas perversidad en los individuos y atenta contra los valores y la ética.»

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Editorial. Viejo, mi querido viejo…

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

Es evidente que en el marco de toda sociedad, la atención prioritaria que dan los medios de comunicación – lo que incluye no solo a los más tradicionales sino a la amplia extensión de las redes sociales – se centra en los sectores y grupos que se expresan de forma más fuerte y vociferante. Las funas, las tomas de colegios, de caminos, de empresas, la delincuencia organizada, el terrorismo, el narcotráfico, concitan la atención privilegiada de diarios y matinales de televisión en tanto que otros problemas de fondo son marginados o escondidos porque simplemente editores y periodistas consideran que “no son noticia”. Y, en consecuencia, todo ello se traduce en la despreocupación de la autoridad para enfrentar otros problemas que tienden a permanecer ocultos porque son silenciosos o son deliberadamente silenciados.

En el caso específico de Chile, hay un dato relevante que no ha recibido la atención que se merece.

Nuestro país es una nación que envejece rápidamente al punto que al día de hoy sobre un 20% de la población, es decir sobre 3.500.000 personas, pertenecen al rango calificado como “adulto mayor”.  Más aún: se trata de una cifra que se incrementa año a año con la peculiar característica de que estos mayores son cada vez más mayores, hecho que significa claramente un enorme desafío para la comunidad.

Un importante porcentaje de este segmento etario corresponde a personas que se encuentran en perfecto estado físico y mental pero a los cuales paulatinamente se les van cerrando los espacios y oportunidades y se les va marginando de la vida en comunidad. Paradojalmente, ellos constituyen el sector que muestra mayor interés en participar en actividades de organizaciones de diversa naturaleza.

Los economistas, muy interesados en defender el actual sistema de administradoras de fondos de pensiones, han insistido en destacar que dado el cuadro actual y las perspectivas demográficas, es imposible que al establecer un sistema de reparto las nuevas generaciones de población activa, con cifras porcentualmente en descenso, puedan sustentar a una población mayor que paralelamente se incrementa. Se silencia, así, dato clave cuál es que el régimen de capitalización individual condena a la inmensa mayoría de los jubilados a recibir pensiones de mera subsistencia.

 Lo anterior, constituye solo una visión muy parcial del asunto.

Si se le presta la debida atención, es obvio que el tratamiento que la sociedad da a los adultos mayores debe ser englobado como un desafío cultural en el más amplio sentido de la expresión.

No se trata solo de una definición teórica en cuanto a que merecen ser considerados en debida forma, sino de asumir una definición tajante: tienen derecho a ser tratados con respeto reconociendo su dignidad como personas, lo que implica un cambio esencial en las políticas públicas y privadas para dejar de considerar al ciudadano mayor como un sujeto pasivo de asistencia social y relevarlo al rol que le corresponde: un sujeto activo de derechos.

En el diario vivir se constatan hechos indesmentibles.

Frente a los bancos, isapres, aefepes, empresas de telefonía, y otras entidades con fines de lucro, cientos de personas deben hacer largas filas a toda hora en la vía pública, sufriendo el frío y la lluvia propios del invierno o el calor insoportable del verano, para recibir la burocrática respuesta; “su reclamo debe formularlo por internet”, sitio en que recibirá la atención deshumanizada de una grabadora.

Por otra parte, el Estado y sus organismos, que en teoría han digitalizado un 86% de sus trámites, carecen de respuestas eficaces frente a ese grupo humano que por diversas causas no tiene acceso a la tecnología pertinente o carece de los equipos indispensables.

Si bien el proyecto de nueva Constitución reconoce y considera los derechos de la población mayor – lo que, de por sí, es altamente destacable – su implementación práctica y concreta no se vislumbra para el corto plazo.

Ante todo, debe reconocerse que uno de cada cinco habitantes se ve obligado a vivir en condiciones precarias tanto de salud, como económicas, sociales y culturales. Todos los estudios destacan que el principal problema que ellos reconocen (sean hombres o mujeres, habitantes urbanos o rurales, de diversa situación económico –social) es el de la soledad, la angustia persistente frente un porvenir precario e incierto y la desaparición de los lazos familiares y de amistad que siempre habían constituido su red vital de apoyo.

Aunque no es grato asumirlo, la situación expuesta constituye un camino que conduce inequívocamente a la depresión y a la expansión de las enfermedades mentales, cuya generalización afectará gravemente la vida comunitaria.    

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