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EDUCACIÓN, EL CAMINO HACIA LA CALIDAD (I)

César Riquelme Alarcón

Rector Colegio Concepción de Chillán. Magister en Política y Gestión Educacional.

El presente artículo será presentado en dos partes, la primera tiene por objeto realizar un diagnóstico sobre el estado de la educación en nuestro país mientras que la segunda se centra en propuestas concretas que apuntan a mejorar la calidad de los aprendizajes de los estudiantes.

PRIMERA PARTE

La llamada “libertad de enseñanza” y la “municipalización de la educación” trajo aparejada la segregación en el ámbito de la educación, surgiendo escuelas estratificadas de acuerdo a los distintos niveles socioeconómicos, produciéndose no sólo una evidente distancia entre los recursos destinados a la educación en los distintos tipos de escuela, de acuerdo a su dependencia, sino que además y lo que consideramos más grave, una notable diferencia en las expectativas, tanto de alumnos como de profesores.

Nuestro sistema educativo consolida la desigualdad y la ratifica año a año con los resultados del Simce y la PSU.

La lógica del mercado profundiza las desigualdades sociales y genera una visión pesimista de la vida en los jóvenes estudiantes, por lo menos en lo que dice relación con su futuro escolar. Las políticas educacionales no son capaces por si solas de poner un filtro a las señales del mercado y generar en los alumnos la motivación suficiente para que dediquen sus esfuerzos a las labores escolares. Los jóvenes deben luchar con su medio, especialmente con los problemas de marginación social.

No se ha logrado instalar en nuestro país un mega-relato, una historia compartida que lleve a esta generación a objetivos nacionales, y no es que no existan, sino que no se transmiten, salvo uno, el mercado, porque este tiene vida propia e inunda toda la vida en sociedad, llevando aparejado el consumismo y la pérdida de los valores espirituales y los elementos culturales del país.

Que paradoja, hablar de crisis de la educación en el país pionero en América del sur en ese terreno, que en su momento exportó educadores, asesoró a otros pueblos para que implementaran sus sistemas educacionales, reconocido en América por sus escuelas y liceos y por sus universidades catalogadas como las mejores de América latina. Que regaló al mundo dos premios nobel de literatura.

En ese contexto ¿cuál es el papel de la educación?, creemos que sigue siendo el de acompañar el desarrollo de la república encarnando los más altos valores republicanos, a saber: integración social y asenso de acuerdo al mérito y al esfuerzo personal y no en base a factores de origen como la posición social.

Se debe impulsar con energía el desarrollo de una educación laica a partir de la cual se incentive una mentalidad crítica en nuestros alumnos de manera que estén atentos a los problemas que aquejan a la sociedad actual, como la dicotomía entre diversidad y particularismo, la inserción en la era del conocimiento, los problemas de la globalización, búsqueda de justicia social, etc.

Lo anterior debido a que a educación no solo busca la socialización de los jóvenes, sino que además la escuela promueve el cambio social a partir de los fines o narrativas generadas por la sociedad. La escuela se constituye como el espacio para el desarrollo de una conciencia ciudadana en cuanto es un espacio público ideal para el desarrollo del juicio crítico en los alumnos.

De alguna manera, nuestra época persigue todavía a través de la educación, las finalidades de preparar al ciudadano para la vida democrática, de procurar bases de homogeneidad para integrar la heterogénea sociedad y de habilitar a sus miembros para eliminar la pobreza, y elevar la vitalidad económica, también el ideal moral del ciudadano honesto y virtuoso, se considera en la conciencia pública como un fin imperioso de nuestra educación.

La obligatoriedad de poner fin al lucro en educación es un golpe a los que la ven como una mercancía transable en el mercado y fortalece la posición de los que entienden a la educación como un derecho humano, lo anterior revitaliza la educación pública. Corresponde a los sectores progresistas de la sociedad utilizar las herramientas legales existentes para reposicionar a la educación en el centro de los deberes del Estado y como motor de equidad social.

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