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El Hospital San José: El tanatorio de los pobres

Rafael Luis Gumucio Rivas

Profesor de Historia. Ex director Instituto de historia Universidad Católica de Valparaíso.

El neoliberalismo asegura que los ricos serán más ricos y los pobres serán más pobres. En el caso de la salud y de la educación -que son sometidas al mercado- el que paga puede vivir más y en mejores condiciones, pero los pobres están condenados a una muerte prematura. Además, -como ocurre por lógica- se enferman más que los ricos, y más si tienen la mala suerte de llegar al Hospital San José que, de seguro, mueren en un pasadizo, sentados en una silla y solamente apoyados por dos funcionarios que manipulan manualmente un respirador artificial.

El capitalismo salvaje, que actualmente se aplica en Chile, se convierte en un genocidio para pobres y enfermos que caen en esos hospitales. Sin duda, es un buen método para eliminar a los pobres, que son seres inútiles para el buen éxito del neoliberalismo. El “roticidio” tiene el mérito que los defensores de los derechos humanos no reaccionarán y, por lo tanto, podrá culparse a los pobres de atentar voluntariamente contra su salud (el suicidio).

Los ricos -si llegan a enfermarse- tienen clínicas de última generación, médicos y enfermeras muy amables, dispuestos a proporcionar comodidad al que paga. Como en la mayoría de los casos no pertenecen a FONASA, tienen además de su Isapre, un complemento de seguro privado que les permite despreocuparse por los altos costos de los tratamientos y de la hotelería que es excelente.

Los militares y los carabineros también cuentan con hospitales de alta calidad, donde las camas sobran y las conscriptas femeninas atienden muy bien a sus pacientes.

Los condenados a muerte hospitalaria son los cotizantes de FONASA y los inmigrantes que, el hecho de ser en su mayoría pobres, suman la mala suerte de vivir en las comunas de la zona norte y ser atendidos en el Hospital San José. Las enfermedades crónicas más corrientes siempre persiguen a los pobres.

FONASA mantiene a las clínicas y hospitales de los ricos, comprándoles camas y servicios a un alto precio: enviar a un pobre a esos centros hospitalarios es, sin duda, un buen negocio (Las Condes, Clínica Alemana, Santa María, la Católica y otros).

Las Isapres constituyen un negociado subiendo los precios en forma desproporcionada cada año y, además, discriminando a las mujeres en edad fértil, a los niños menores de dos años y a los adultos mayores de 59 años.

Los funcionarios de la salud, que deben sufrir día a día, noche a noche, las malas condiciones de infraestructura y de atención a los pacientes en el Hospital de San José, de una vez por todas, se han lanzado a denunciar el genocidio de los enfermos que no tienen dinero para recurrir a la salud privada.

En estas noches de frío se dan casos dramáticos. Seis personas han fallecido en los pasillos de la sala de urgencias, en una sola noche. Dos moribundos fueron atendidos aplicando métodos de resucitación sobre el piso. Y el gobierno les niega a los pobres el derecho mínimo de morir dignamente.

Ser pobre en Chile es sinónimo de apestoso; ser rico o militar le da el derecho a andar perfumado, a no pagar impuestos, a tener playa propia y expulsar a los “rotosos” e, incluso, a las monjas; robarse los gastos de representación, llevar a los hijos a hacer negociados en China, robarse la plata destinada por Pinochet para la compra de armamento para jugársela en el Casino Monticello, a comprar autos de lujo…

Los médicos y los profesores, según las encuestas, son las únicas profesiones que los ciudadanos aprecian; los militares, los carabineros, los curas y obispos y los parlamentarios…son los más rechazados por los ciudadanos, pero ¡oh paradoja!, los primeros son martirizados por el mercado y, los segundos, son sus hijos predilectos.

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3 Comentarios en El Hospital San José: El tanatorio de los pobres

  1. Estimado Professor Rafael Rivas.

    Seu artigo é excelente e me chamou muito atenção pela semelhança com a nossa realidade aqui no Brasil. Exceto pelo fato de que, aqui, os militares e policiais não tem tantas regalias em seus serviços de saúde. Mas contam com aposentadorias e sistemas de proteção social próprios, muito melhores que aquele da população em geral.
    Nossas elites e oligarquias contam com toda sorte se facilidades e benefícios que o dinheiro público e a exploração das camadas trabalhadoras podem oferecer. Temos um sistema único de saúde, público e disponível a toda população, mas, atualmente enfrenta um colapso, sob a pressão de um governo que intenciona entregar tudo à iniciativa privada.

    Parabéns e muito obrigado por sua análise.

    Abraço.
    Robert Wagner Porto

  2. Sobre el campo el agua mustia
    cae fina, grácil, leve;
    sobre el campo cae angustia:
    llueve.

    Y pues solo en amplia pieza
    yazgo en cama, yazgo enfermo,
    para espantar la tristeza,
    duermo.

    Pero el agua ha lloriqueado
    junto a mi, cansada, leve;
    despierto sobresaltado;
    llueve.

    Entonces, muerto de angustia,
    ante el panorama inmenso,
    mientras cae el agua mustia,
    pienso.

    Pesoa Véliz.
    «Tarde en el hospital»

    A más de cien años de este poema, Pesoa Véliz nos recuerda que el muro social permanece incólume.

  3. Estoy de acuerdo, en gran medida en las reflexiones que hace el autor, pero discrepo sustancialmente en otras. En cuanto a la atención en el Sistema Público está se puede y se debe mejorar, pero no ha existido voluntad política para hacerlo, no solo en Santiago se mueren las personas en los pasillos, también en los hospitales del Sur. No solo por falta de recursos, sino también por falta de empatía del personal, para el cual, las Urgencias muchas veces no existen y después vienen las lamentaciones y los sumarios inútiles. Creo que Fonasa se puede fortalecer con inteligencia y con esfuerzo, por ejemplo, tomando examenes de Laboratorio y de Imagenologia a pacientes Fonasa que de acuerdo a nuestro tramo, si podemos pagar, sin tener que recurrir al Sistema Privado a pagarles hasta las ganas un Nivel Tres para Exámenes como el ANA, Tes Cutáneos y muchos otros, la Pesquisa de la Enfermedad Celíaca, por ejemplo. Se puede ejercer una fuerte competencia a las Farmacias, fortaleciendo la Cenabast y permitiendo la compra de medicamentos en Hospitales y Cesfam, aquí no se habló por ejemplo que muchos medicamentos se vencen, en estos servicios por malas prácticas de los mismos funcionarios. Creo que el Sistema Público, se debe fortalecer y apoyar en el Sistema Privado, para que nosotros los usuarios cautivos de Fonasa,, podamos tener una atención de calidad y a buen precio, solo si no hay otra opción
    Finalmente no es verdad lo que se expresa, cuando se habla de los miembros de las FFAA, mal informando a la opinión pública, afirmando que gozan de un excelente sistema de salud, tienen mejor accesibilidad, eso sí, pero siempre esta está sujeta a un pago, que no es barato , mes a mes, en los casos en que son derivados por Enfermedad Crónica o Terminal, no corren con mejor suerte porque por lo general las prestaciones que necesitan con Urgencia, no están sujetas a convenio y las deben cancelar directamente de su bolsillo. Es cierto que existen hospitales institucionales en algunas ciudades, pero la mayoría se concentra en Santiago, con largas listas de espera, como ocurre en todos lados, porque en ellos también se presta atención a pacientes particulares y de Fonasa y en la mayoría de los casos los pacientes que deben concurrir a Santiago, deben afrontar además, costos de pasajes y alojamiento.
    No debemos demonizar a unos en contra de otros, DEBEMOS fortalecer el sistema de Salud, Público y apoyarlo en el privado cuando es necesario, porque nuestra prioridad debe ser, otorgar la mejor atención , apoyo y contención a las Personas, que están enfermas temporalmente o aún peor, padeciendo una Enfermedad de carácter permanente o terminal.
    Hace falta conciencia en los políticos y autoridades de Gobierno, que las Personas no podemos seguir esperando y todos por igual, MERECEMOS una atención de Salud, de calidad y en forma inmediata.

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