El orgullo en exceso, como forma de vida, da paso a la arrogancia, esta es , sin lugar a dudas un elemento contaminante en las relaciones humanas y en las comunicaciones. ...pero además, ¡¡¡ contribuyen a la soledad y generan enajenación social!!!
Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

El pato cojo y la pata coja

Hablar del “síndrome del pato cojo” ha pasado a ser un lugar común en el lenguaje en boga en el mundo de la política en diversos países. El concepto se refiere a esa etapa terminal de los gobiernos, bastante indefinida por lo demás en cuanto a su extensión, en la cual los presidentes pierden su autoridad y su capacidad de ordenar a sus tropas ya que sus equipos empiezan a acomodarse con miras a lo que les deparará el futuro en lo político o en lo personal.

El presidente Piñera procuró detener este fenómeno formulando insistentes llamados a sus partidarios para que no adelantaran la carrera presidencial pero su voz evidentemente no fue escuchada por casi nadie. Dentro de su sector,   una docena de nombres se han desplegado por el país con diversas justificaciones para tratar de encubrir sus verdaderas intenciones. Renovación Nacional cree tener un derecho prioritario a la sucesión dado su carácter de primera fuerza política del país. La Unión Demócrata Independiente, por su lado, piensa que por fin ha llegado el momento para que un hombre o mujer de sus filas llegue al sillón de La Moneda para lo cual ha hecho ostentación de su lealtad para con el actual mandatario.

La pelea es dura aunque soterrada. Lo más probable es que las próximas elecciones municipales y de gobernadores regionales, definan la pole position. Por ahora, el debilitamiento oficialista es innegable. De acuerdo a las normas legales vigentes, muchos funcionarios de gobierno deberán hacer dejación de sus cargos en octubre si es que tienen aspiraciones no confesadas. Los analistas políticos estiman esta cifra en un mínimo de 48 y un máximo de 92, lo que significa un grave desmantelamiento de las burocracias oficialistas. La compleja Región del Bío Bío completaría, de ser ciertos los rumores, su tercer Intendente en menos de dos años con todas las secuelas para su manejo y desarrollo. Además, es un hecho público y notorio que varios seremis ya están empaquetando sus cosas para abordar un desafío municipal.

La actual presidenta nacional de la UDI, senadora van Rysselberghe, enfrenta una de las situaciones más críticas.

Llegada al cargo con el apoyo de los “coroneles”, pequeño grupo de elite que siempre manejó el Partido conforme al modelo de “manu militari” y a las tradiciones de  disciplina cerrada  heredadas de la dictadura de la que formaron parte, su gestión no ha sido especialmente exitosa. La colectividad perdió en 2017 su preeminencia nacional y, por primera vez en su historia, debió enfrentar un desafío electoral interno por parte de fuerzas renovadoras que hicieron temblar su continuidad a la cabeza de la colectividad.

En la línea gruesa, su trabajo ha estado orientado a evidenciar un apoyo irrestricto a Piñera y a defender los espacios de poder ya conquistados. En su curriculum político, su más grave error lo constituyó (qué duda cabe, cuando hasta sus correligionarios la festinan) su visita de admirativa incondicionalidad a Jair Bolsonaro cuya imagen populista, misógina, autoritaria, racista y antiambientalista, es juzgada negativamente en todos los ámbitos que no sean los de la ultraderecha.

Van Rysselberghe se ha movido hasta ahora en el estilo de la vieja política (forma en la cual también se mueven muchos caciques de la centro-izquierda) que tan francamente definiera Carlos Ibáñez del Campo: “Entre un amigo y un pariente, prefiero al pariente”.  La senadora tiende a encerrarse en su círculo de incondicionales y muestra incapacidad de entenderse con quienes ve como disidentes. En lo que considera “su” territorio, la Región del Bío Bío, ha procurado desplegar todo su poder e influencias para impedir que la actual presidenta del Core, Flor Weisse, postule al cargo de Gobernadora Regional, aun cuando ello pudiera significar un fuerte quiebre interno.

El ex diputado UDI, Felipe Salaverry, hoy Subsecretario de Desarrollo Regional, protagonizó a fines de agosto un escandaloso hecho. Sorprendido por un inspector al cruzar tres luces en rojo, optó por injuriar groseramente al funcionario de la Municipalidad de Ñuñoa, amenazarlo de forma prepotente y, como si ello no bastara, llamó a su hermana para que le “sacara el parte”. A las pocas horas, la senadora van Rysselberghe declaraba que la denuncia era “absolutamente falsa”, que era una “calumnia” mientras se insinuaba que todo era un “complot político”. Salaverry y la Subdere manejan un presupuesto que asignan a los municipios, del orden de los 800.000 millones de pesos, cantidad cuya influencia electoral es indiscutible. De ahí, la defensa cerrada de parte de la parlamentaria aunque los hechos parecieran desmentirla.

En la vereda del frente, la oposición sigue sumergida en un marasmo incomprensible. Con carencia de liderazgos sólidos, muchos de sus personeros ya estaban comprando pasajes para ir a peregrinar a Ginebra. La categórica negativa de Bachelet les impone un desafío mayúsculo: la UNIDAD. Su mayor torpeza sería entender que todo se resuelve a través de un pacto electoral. Si sus cabezas pensantes no logran sensibilizarse sobre cuáles son los requerimientos de las grandes mayorías nacionales y persisten en jugar a las triquiñuelas y zancadillas de otros tiempos, no les quedará otro camino que despedirse definitivamente del futuro. La identificación de las más urgentes demandas ciudadanas, el diseño de respuestas participativas e innovadoras, son un natural instrumento de trabajo. Pero, si este sector se niega con pertinacia a renovarse y a entender que la “gran política” implica generosidad y desinterés, voluntad de servicio público y una buena dosis de ética, ya no quedaría mucho más que decir.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

1 Comentario en El pato cojo y la pata coja

  1. Al tenor de lo comentado en este artículo, debemos concluir que ni la centro derecha ni la centro izquierda (que en el fondo viene a ser casi lo mismo) están oyendo lo que los ciudadanos ‘de a pie’ opinan de ellos, y por tanto, siguen interpretando a su gusto ‘las necesidades reales de la gente’. Esta es “la verdad de la milanesa.”

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl