La dignificación de la ciudadanía,construyendo su constitución es un buen camino a la libertad y justicia que necesitamos.
Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

El Pensamiento Cristiano en el Siglo XXI

Miguel Hinojosa

PhD, docente facultad de educación. Universidad de Concepción.

Quien no se hace capaz de servir, según toda su capacidad, en proporción a las necesidades de la humanidad, traiciona a la humanidad.
La parábola de los talentos.

El pensamiento cristiano, más allá de sus raíces teológicas mantiene y sostiene un enfoque social igualitario de notable significado:   pasando y enfrentando terribles crisis sociales y económicas ha sacado la voz y su presencia se ha notado en el mundo en las luchas por la autonomía y dignidad del ser humano.

Charles Peguy pensador francés en los comienzos del siglo XX señalaba con claridad el gran desafío que debe enfrentar el cristiano en relación a la defensa de los derechos humanos. Contra la injusticias sociales y económicas. Con firmeza señalaba “la revolución será moral o no será revolución.” El cambio primero debe realizarse en la mente y en el corazón de la persona. La historia ha demostrado que, tanto en el siglo XX como en el siglo XXI, los movimientos sociales si no tienen un fundamento ético en la dignidad y respeto a la persona humana tienden a desviarse para terminar en verdaderas tragedias.

Los cambios profundos deben partir con el reconocimiento de la persona en su eminente dignidad. La paz está unida a la justicia y a la libertad, al buen uso del libre albedrío.

Libertad significa, antes que nada, respeto a todo hombre y a toda mujer en su dignidad de persona, cualquiera sea su origen, su edad, su situación social, su condición económica. Cualesquiera sean sus ideas. Que nadie pueda ser discriminado o perseguido por sus creencias, opiniones, por el color de su piel, por su pobreza o humildad.

Libertad significa que nadie puede ser eliminado, ni humillado, ni maltratado, ni torturado, ni sometido a tratos vejatorios: y quien, por sus malas acciones, se haga acreedor a una pena, solo pueda ser castigado después de un justo juicio en que tenga la oportunidad de defenderse.

Libertad significa que cada ciudadano tenga derecho a participar en el gobierno de su país, en elegir periódicamente a sus gobernantes, a criticar públicamente su gestión; y que quienes ejercen autoridad respondan de sus actos ante el pueblo, de manera que éste sea dueño de su propio destino” (Patricio Aylwin, Política y Espíritu. Octubre 1988,)

La actualidad nos muestra que hay un grave deterioro de nuestra libertad por la imposición de un modelo económico injusto, de donde se ha pasado de una libertad a un libertinaje donde se ha llevado a cabo un individualismo sin freno que ha dado como resultado a profundas desigualdades sociales y económicas en nuestro país. La situación actual requiere cambios importantes en las personas y en las instituciones de nuestro país, sean ellas públicas o privadas. Se requiere un nuevo modelo o paradigma social, político, económico y cultural, más justo y más equitativo. Es necesario, y de una vez por todas, reafirmar la dignidad de la persona. Más afecto, más justicia y mejores ambientes de vida tanto biológica, psicológica, social, económica y social.

Una expresión del pasado con validez en el presente realizadas por Patricio Aylwin:

“ ¿Puede llamarse libre una sociedad porque  hay una  minoría cuyos ingresos le permiten consumir lo que les dé la gana y escoger entre varios sistemas de salud y entre múltiples universidades, cuál de todas más cara mientras que  la enorme mayoría gana apenas para alimentarse malamente o sobrevivir en la estrechez de la incertidumbre, y tiene que hacer penosas colas para ser atendidas en servicios de salud fiscales o municipalizados desprovistos de lo más indispensable, y porque no tiene con qué pagar sus altos costos”

Vertidas estas expresiones hace 31 años podemos decir casi con exactitud” las cosas tienen que cambiar para que sigan igual”. El modelo económico impuesto por la Dictadura ha continuado vigente: más violaciones a los Derechos Humanos, más desigualdad, más segregación económica y social. Podemos agregar, además: narcotraficantes, anarquistas y delincuentes que saquean al país teniendo como ejemplo a los saqueadores de cuello y corbata, que no pagan sus delitos, no tienen penas aflictivas, solo los mandan a realizar cursos de ética. Aquellos no han tenido importancia alguna puesto que lo esencial de la ética, se acompaña necesariamente por la acción moral, la que no se observa casi en ninguna gran empresa de este país o con raíces extranjeras. (sólo por hablar de las grandes empresas.)

La sociedad chilena se ha expresado con claridad no quiere acuerdos de cúpula, no acepta soluciones provisorias. Ha sido tramitada y relegada en sus derechos por mucho tiempo.  Se necesitan verdaderos cambios que tiendan a constituir una sociedad política organizada, reflexiva, dialogante, deliberativa y participando activamente en los asuntos de estado, cuya responsabilidad es promocionar en la sociedad el bien común. (salud, educación, trabajo, vivienda digna, el merecido descanso). Estamos hablando de otro modelo socioeconómico.

“El bien común, es pues, el objetivo final del estado, anterior al objetivo inmediato del mismo, que es el mantenimiento del orden público. La sociedad política debe controlar al estado que, sin embargo, detenta dentro de sí la función de gobernar. Esta última le permite al estado la máxima autoridad fiscalizadora que recibe del pueblo, es decir, de la sociedad política. La autoridad suprema del estado no puede, por lo tanto, calificarse de soberana, por amplia o decisiva que se repute.” (Naudón, Bustos, El pensamiento social de Maritain). Queda claro que la sociedad política está por sobre el estado. Aquella vigila y controla sus actos y le enmienda rumbos. Es el gran desafío y dilema del presente. Debe necesariamente existir un reencuentro entre la sociedad política, y el estado donde ambas expresiones se fortalezcan para el bien de nuestros ciudadanos.

El ensayo de participación popular, aunque no vinculante, propiciada por una gran mayoría de municipios del país, le ha permitido al pueblo, a la sociedad política, deliberar sobre su destino futuro. Expresar su voluntad, aunque el procedimiento no sea vinculante. Ya no se puede y no se debe tomar determinaciones a espaldas de la sociedad civil. Por primera vez en la historia de nuestro país existe un intento serio de reflexionar, de deliberar y de participar. Así lo espera el pueblo y sobre todo una juventud que no tolera más tramitaciones ni engaños.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

2 Comentarios en El Pensamiento Cristiano en el Siglo XXI

  1. Sí, todo lo que usted quiera, pero CRISTIANISMO Y HUMANISMO, pero sin Iglesias, hasta que no se restaren y limpien desde adentro y desde su historia.

    • Laura Ester , usted tiene razón. Comparto su opinión. Ahora bien mi artículo habla sobre el cristianismo en el sentido de una filosofía, de una doctrina y que es un desafío,un compromiso , es un «deber ser». Por desgracia no siempre, se actúa como tal. El pensamiento social en el sentido de servicio a la persona va más allá de cualquiera iglesia,y claramente hoy, están al debe con la sociedad y con su historia.Es de esperar un cambio sustantivo para que sus feligreses vuelvan a confiar en ellas. No ha sido publicado antes mi comentario al comentario

      Un fraternal Saludo

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl