«Las democracias modernas mueren principalmente a causa de lideres electos que erosionan las normas democráticas desde adentro, no por golpes de Estado. La polarización extrema, el rechazo a las reglas del juego y la deslegitimación del adversario político, son alertas claves de una tendencia autoritaria».

Steven Lepitskig

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El ‘termopolio’ del siglo XXI: cómo cocinar eficientemente 120 raciones de lentejas en una hora

Carlos Bonifetti Dietert

Ingeniero C. Mecánico UdeC. Ambientalista.
En un reportaje del diario español El Mundo de diciembre de 2021 [1] leemos una interesantísima nota que relata el notable desarrollo culinario-tecnológico del ingeniero murciano Jesús Pagán. Él y sus socios diseñaron una marmita de acero inoxidable inspirada en los comedores de Pompeya. Pagán destacó que «los principales problemas de salud, de consumo de energía y de contribución al cambio climático son causados por la manera en que comemos».

Los termopolios eran locales donde se servía «comida caliente» en la antigua Roma. Varios de ellos se han conservado magníficamente en Pompeya y Herculano. Los trabajos de los arqueólogos han descubierto estos comedores populares, antecesores de los restaurantes, pero con una dimensión social, que ahora han recuperado con la versión del «termopolio» para el siglo XXI: una marmita de acero inoxidable, de 50 kilos, capaz de cocinar en una hora, por ejemplo, hasta 120 raciones de lentejas con muy bajo consumo de energía.

La marmita –en el lugar de la ‘chaqueta de vapor’ que tienen las usadas hoy para cocinar masivamente– tienen un manto externo de aislamiento térmico protegido y una tapa con una resistencia eléctrica de 3 kW intalada verticalmente. “Es algo así como cocinar en el interior de un termo», precisó el inventor murciano, que explicó la magia de la cocción por calor retenido gracias al aislamiento térmico y al cierre hermético. Con simples enchufes, en un circuito dedicado exclusivamente para “calefacción”, se puede conectar a la red y con un termostato se controla la cocción a baja temperatura o a presión. Con su base basculante dispuesta en un bastidor con ruedas se puede agitar a discreción, girar 360° o desplazar sin problemas.

(Ver vídeo: https://youtu.be/735kHuXEs_w y escuchar entrevista: https://youtu.be/LZfZxlMD2NM).

De la capacidad de la «marmita termopol» para preparar potajes colectivos o un multitudinario gazpacho pueden dar cuenta varias comunidades españolas como las de Málaga, Lucainena de las Torres de Almería y Caranyal en Valencia y varias más que se han ido  instalando en modernos termopolios que se han ido extendiendo a otros países europeos.

El creativo proyecto “Foodtopía” de mi amigo Jesús Pagán que partió en 2015, es un ejemplo de creatividad importantísimo para la alimentación pública, sobre todo para los difíciles tiempos que se avecinan y que ya estamos sintiendo. La iniciativa desarrollada junto a otros tres socios –el restaurador Norberto Navarro, el matemático Jesús Linares y el técnico alimentario Leopoldo Torriti, ha logrado el prodigio de servir platos de cuchara a 1 euro y menús vegetarianos completos de cuatro euros con una mínima huella ecológica. «Los principales problemas de salud, de consumo de energía y de contribución al cambio climático están causados por la manera en que comemos», ha advertido.

Jesús Pagán cree, al igual que yo –lo hemos conversado por teléfono [3]—, que avanzamos hacia un escenario colapsista de modo que lo que hoy estamos considerando como situaciones de emergencia alimentaria ante desastres climáticos, puede ser el pan de cada día dentro de muy poco tiempo.  

En esto calza precisamente la idea del ‘Termopolio del siglo XXI’ que nos permite cocinar de una manera limpia y sin la ineficiencia energética de la olla común.  Imaginemos al menos un termopolio procurando alimentación pública, sana y asequible para la gente más vulnerable en cada uno de los más 345 municipios repartidos por todo Chile.

La ‘marmita termopolio’ cuesta unos 4.500 euros y se ha convertido en el eje del proyecto Foodtopía, que nació como una tienda-comedor en el Parque Científico de Murcia, se propagó por los barrios y ha encontrado finalmente su razón de ser en este equipo eléctrico con capacidad para producir unas 120 raciones/hora.

«En este aparato se condensa todo», explicó con orgullo Jesús Pagán. «Foodtopía es en este momento una herramienta para un futuro agrícola y de preparación de alimentos en comunidades. Con él damos un paso atrás, rememorando lo que ocurría en Pompeya hace 2.000 años, para dar ahora un paso adelante y prepararnos para el futuro».

“Los ‘termopolios’ que tenemos ahora son falsos», aseguró el ingeniero murciano, con sus décadas de experiencia en las ‘cocinas del sector alimentario. «Los supermercados son el demonio, y están contribuyendo enormemente al despilfarro, al cambio climático, a la plaga de plásticos y a la deforestación. Lo que nosotros proponemos es un modelo alimentario local, de bajo consumo de energía y bajísimas emisiones de CO2«.

«En el cuerpo humano, cuando se come, se produce una auténtica celebración: en el fondo estamos celebrando que mañana estaremos vivos», explicó Jesús Pagán. «El problema es que la humanidad, como especie, no tiene la capacidad para asimilar la complejidad del momento en el que estamos metidos.”

Esto me trae a la memoria una reflexión de Noam Chomsky: «La población general no sabe lo que está ocurriendo, y ni siquiera sabe que no lo sabe.»

«La población general no sabe
lo que está ocurriendo, y ni siquiera sabe que no lo
sabe.»

Noam Chomsky

«El petróleo garantiza el alimento de la población, queramos reconocerlo o no, y el despilfarro que se genera es algo totalmente imperdonable», advirtió Pagán. «No podemos seguir tirando diariamente mil millones de kilogramos equivalentes de petróleo en los países de la UE, que es a donde nos ha llevado la locura progresista de la política indolente».

«Necesitamos resetear por completo el sistema», agregó, «empezando por las tecnologías de bajo nivel energético y de alto nivel de resiliencia y cohesión social, generando la mismo tiempo miles de puestos de trabajo. Tenemos que empezar a responder a las preguntas que nadie quiere hacerse ante el futuro: «¿Dónde están mis patatas?», «¿dónde está mi trigo? ¿qué es lo que voy a comer mañana?»”

‘Foodtopía’ es una buena y práctica iniciativa con aplicación del concepto ‘tecnología apropiada’ que simplificaría la vida de muchas familias, en todo el mundo y, por supuesto, en Chile, ahorrando al mismo tiempo muchísimo dinero y transformaciones energéticas ineficientes.

FUENTE DE IMÁGENES:

Superior:

https://www.murielwines.com/es/noticias/200-termopolios-pompeya#

Intermedias: Referencias [1] y [2].

REFERENCIAS:

[1]https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/medio-ambiente/2021/12/21/61c0440321efa0a46d8b457b.html

[2] https://cemas.global/foodtopia-alimentacion-para-la-resiliencia/

[3] https://laventanaciudadana.cl/el-notable-proyecto-foodtopia-de-murcia/

[4] Vídeo: https://youtu.be/735kHuXEs_w

[5] Grabación de entrevista a J. Pagán: https://youtu.be/LZfZxlMD2NM

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