
Genocidio…¿La batalla final?
En comentarios anteriores, se ha señalado la ocupación de la franja de Gaza por parte del Ejército israelí obligando a la población palestina a abandonar el territorio y dando paso a la obsesión del primer ministro Benjamín Betanyahu por hacer desaparecer para siempre toda aspiración de un Estado Palestino.
El cerco tendido para aislar la zona, el impedimento para que la ayuda humanitaria (de alimentos, personal de salud, medicamentos y elementos sanitarios) no llegara a los habitantes de la franja, los millares de víctimas civiles a causa de bombardeos de escuelas y hospitales, no han sido suficientes como para doblegar la voluntad de vivir de la población gazatíe. El poder militar sin límites de las fuerzas israelíes y la represión permanente han fracasado en su objetivo y solo han logrado, tras casi dos años de bombardeos, la condena abrumadora de los países de un mundo que no logran entender cómo una nación que padeció la cruel represión del nazismo alemán, ahora, sin vergüenza alguna, se transforme en victimaria.
Ahora, Netanyahu ha dispuesto la ocupación terrestre de la ciudad de Gaza con tanques y bombardeos se busca erradicar a los 600.000 palestinos que permanecen, pese a todo, en el lugar, niños y mujeres, enfermos y lisiados, serán obligados a emigrar sin destino conocido. El mandatario, en un gesto admonitorio, les ha advertido que toda la ciudad de Gaza es una peligrosa “zona de combate”, dando a entender que quienes mueran en el lugar son víctimas de su propia irresponsabilidad personal.
Los analistas coinciden en señalar que estas acciones responden al interés de supervivencia política del gobierno de Netanyahu, quien siente el rechazo creciente de la ciudadanía del país y hasta este momento subsiste con el apoyo parlamentario de la extrema derecha, por lo que necesita triunfar aun a costa de más de los 60.000 muertos provocados por su acción genocida.
La nueva embestida de las fuerzas terrestres no tiene el éxito asegurado. Las mismas ruinas de una ciudad asolada por los bombardeos, están impidiendo el desplazamiento de los batallones de elite y constituyen el terreno propicio para la acción de los 2000 o 3000 francotiradores del grupo Hamás. Así lo ha declarado el mismo vocero del Ejército, Effie Defrin al reconocer que tomar el control de la ciudad requerirá varios meses y varios meses más hasta que quede completamente destruida e incluso más. La cifra de muertos víctimas de los crímenes de guerra sin duda se duplicará y sus nombres constituirán el látigo que azotará la conciencia israelí para perpetua memoria del genocidio más terrible de la época contemporánea.
La condena mundial mantiene impávido a Netanyahu, quien no conoce fronteras morales que frenen su conducta. El sabe que al final de su guerra lo espera el juicio de la Corte Internacional de Justicia y solo el amparo de sus cómplices internacionales lo protegerá.
El genocidio de Gaza golpea a todos los pueblos y países del mundo. Por supuesto, incluso a Chile. Por eso resulta sorprendente y casi escandaloso que nuestra prensa – papel y televisión – eluda confrontar a nuestros candidatos presidenciales considerando que lo que sucede más allá de las fronteras no tiene interés ni urgencia. Lo que vale es el circo y la chimuchina y los lineamientos morales que evienen en definiciones políticas, oueden ser evadidos olímpicamente.







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