«Es urgente volver a lo esencial, a lo importante, a lo valórico, la humanidad, las sociedades. Las ciudadanías deben abandonar el egoísmo, el consumismo, el individualismo y volcarse a la solidaridad, el bien común, los valores, la ética y el Humanismo»

Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

Fin al derroche de agua y fomento a su reutilización

María Gabriela Saldías Peñafiel

Ingeniero Agrónomo- Paisajista. Investigadora y docente, Escuela Arquitectura del Paisaje, Universidad Central de Chile.

En ciudades con clima de tipo mediterráneo, caracterizado por una larga estación seca en la temporada cálida, siempre ha sido necesario regar durante varios meses los jardines y áreas verdes urbanas. Sin embargo, es en estos momentos en que se vive una mega sequía que se arrastra por más de una década, con muy escasas precipitaciones en la temporada invernal que el problema se ha agudizado, ya que la temporada de riego se ha amplía y es requerido casi todo el año en momentos de gran escasez hídrica.

Sin lugar a dudas, en gran parte del planeta y de Chile el agua es un bien escaso y motivo de disputa, la demanda supera a la oferta, lo que vuelve cada vez más urgente cambiar malos hábitos de riego arraigados en la cultura popular, como es el uso de la manguera. Resulta un espectáculo común el charco de agua sobre la tierra desprovista de vegetación que se desplaza inútilmente sobre el pavimento. Ni que hablar del riego en horas de altas temperaturas diarias en que la mayor parte del agua se pierde por evaporación, sin siquiera considerar el daño que provoca ésta sobre las hojas por golpe de sol.  A lo anterior sumar la insistencia de seguir regando retazos inútiles de césped o áreas sombrías que por más resiembras que se realicen no lograrán la cubierta verde deseada. Todo lo anterior se repite en diferentes puntos de nuestras ciudades.

En la búsqueda de nuevas alternativas de paisajismo urbano, a la fecha hay una buena cantidad de experiencias exitosas que indican que el camino a seguir es la xerojardinería, donde las plantas de bajos requerimientos hídricos, sean estas nativas o exóticas, junto a elementos pétreos toman protagonismo, con una aplicación de agua localizada y eficiente. En California Estados Unidos, hace tiempo que los jardines son de este tipo sin restar de manera alguna en belleza y creatividad. En nuestro país se hacen esfuerzos en este sentido, siendo destacable la iniciativa de la Municipalidad de Providencia en la Región Metropolitana, de transformar los veredones de césped (franja que va desde la vereda a la calle) por asociaciones de plantas de bajos requerimientos hídricos.

Por otra parte, el origen del agua de riego es otra arista del problema. No es necesario usar agua potable con este fin y la reutilización de las aguas grises es una metodología imperiosa de implementar para lo cual se sebe avanzar en lograr la aplicabilidad de una ley sin reglamento que duerme desde el año 2018, por contar con varias debilidades que no la hacen viable. Se trata de la Ley 21075: “Regula la recolección, reutilización y disposición de aguas grises”[1]   En dicha ley queda definido el término aguas grises como “aguas servidas domésticas residuales provenientes de las tinas de baño, duchas, lavaderos, lavatorios y otros, excluyendo las aguas negras”.

La ley establece que las aguas grises tratadas (ya que deben cumplir con ciertas características químicas) pueden ser utilizadas para regar áreas verdes públicas y jardines ornamentales. No pudiendo ser utilizadas para el riego de frutas y hortalizas que crecen a ras de suelo, tampoco para el consumo animal y humano. Al parecer ciertas obligaciones en las nuevas edificaciones y disminuciones en las tarifas de quienes implementen un sistema para reutilizar aguas grises junto la obligación de realizar muestreos y análisis periódicos del agua, estarían obstaculizando la aplicabilidad de dicha Ley.

Se vuelve necesario crear incentivos para que las nuevas edificaciones cuenten con sistemas de reutilización de aguas grises para avanzar en estas materias, entendiendo los obstáculos que se presenta la aplicación en edificios antiguos que tienen salidas de aguas grises y negras juntas.

En resumen, es urgente capacitar a técnicos y profesionales, crear incentivos para avanzar en nuevas formas de construir, que incluyan la separación de aguas y la posibilidad de usar las aguas grises gracias a una ley ajustada con su respectivo reglamento. Modificar la selección de plantas hacia aquellas adaptadas a esta nueva situación climática, dejando de lado el césped y otras plantas provenientes de zonas más húmedas, y por cierto el uso de tecnologías de riego tecnificado de última generación. Un conjunto de medidas prioritarias para poder seguir disfrutando de un paisajismo urbano motivador pero adaptado al cambio climático y a los nuevos paisajes.

De esta manera la utilización de las aguas grises abre la opción de contar con jardines en varias ciudades de Chile central en que el riego con agua potable de vuelve insostenible.


[1] https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1115066&idParte=9886827&idVersion=2018-02-15

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl