«Sería insensato pensar que podemos reducir la desigualdad confiando en la magia del mercado o en la tecnología. Los mercados libres, en ausencia de sindicatos o de intervención gubernamental, tenderán casi siempre a la acumulación de riqueza, sobre todo si quienes ya son ricos pueden garantizar la entrada de sus hijos en las clases acomodadas mediante una educación de élite»

Ben Ansell

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Gathering of Boxelder Bugs (Boisea trivittata) on a spring day in Illinois.

Incertidumbre y tensión frente al chinche del arce

María Gabriela Saldías Peñafiel

Ingeniero Agrónomo- Paisajista. Investigadora y docente, Escuela Arquitectura del Paisaje, Universidad Central de Chile.

Las autoridades sanitarias del país afirman: “el chinche del arce no es una plaga ya que no estaría causando un daño significativo a los árboles y no representa un riesgo para las personas”[1]. Los afectados en este momento en el país son exclusivamente las especies del género Acer, especialmente Acer negundo que es un árbol frecuente en el arbolado urbano viario, así como en diversos tipos de áreas verdes en las ciudades de Chile Central.

El recientemente llegado es originario de Estados Unidos, donde vive su hospedero natural Acer negundo, que pertenece a la familia de las Sapindáceas al igual que otras árboles frecuentes en áreas verdes como es el castaño de Indias (Aesculus hippocastanum) y peralito del Japón (Koelreuteria panicuata).

Su nombre científico es Boisea trivittata. Ha sido descrito desde el sur de Canadá hasta Guatemala y se encuentra ampliamente distribuido en México. En relación a su llegada a Chile, se presume que ingresó por el aeropuerto de Pudahuel porque fue en ese sector donde se lo identificó la primera vez (2020). Desde ahí se ha movido (tiene alas) a diferentes partes de la Región Metropolitana y hoy día hay comunas que tienen sus arces con una gran población del insecto, visualizándose grandes manchas de insectos agregados, entre adultos, ninfas y huevos. También hay registros de poblaciones estables en la región de Valparaíso (2021)[2].

Los autores (Faúndez et al, 2021) indican que hasta la fecha no se encuentra afectando o alimentándose de otros árboles, sin embargo, no se descarta que podría hacerlo si el alimento es escaso. Como otros chinches es un insecto que pertenece al orden de los hemípteros, está provisto de un aparato bucal tipo picador-chupador y con las alas membranosas (totalmente o en parte) o sin ellas. Se alimentan chupando savia de especies de Acer aunque hay estudios que declaran que se alimentan también de hierbas como el Taraxacun officinale[3]durante el invierno cuando los árboles han perdido el follaje.

Cuando los árboles tienen hojas los chinches se congregan en las hojas pero si estas faltan se acumulan en los troncos y lo que se ha podido apreciar es que buscan refugio en lugares más protegidos y por lo mismo ingresan a las casas y edificios. Esto último es lo que más alarma ha generado entre las personas afectadas.

Sin lugar a dudas la llegada del chinche ha generado un alto revuelo entre la población, por su gran tamaño y colorido es fácilmente visible (color general negro opaco con líneas transversales rojizo-anaranjadas) y la forma densa de disponerse cubriendo la superficie de los troncos está generado temores. Hay inquietud por los potenciales daños y riesgos a la salud de las personas, aunque las autoridades de varias municipalidades se han adelantado con informativos específicos que abordan el tema, tratando de atenuar los ánimos y la preocupación.

En forma simultánea en corto plazo ha aparecido una variada oferta de fumigaciones por empresas del rubro promoviendo el control del chinche con productos químicos. Algunas de éstas ofrecen sus servicios generando alarma en la población al entregar información acerca de los posibles daños directos de los chinches a las personas. Lo anterior claramente se contrapone con aquellos que han declarado que no causan ese tipo de daños. No obstante, en publicación muy reciente el investigador Eduardo Faúndez (2023)[4] plantea que los chinches podrían causar daño a las personas a través de picaduras, daño a la infraestructura y que no son inofensivos para el ser humano ya que además crean tensión y ansiedad que afecta la calidad de vida de las personas.

En definitiva, como en otras ocasiones, los recién llegados están viviendo una época de gran bonanza al no tener enemigos naturales que controlen su población. ¿Cuánto tiempo les durará? No hay un pronóstico muy claro, pero experiencias similares hacen ver que en forma natural o a través de control biológico los enemigos llegarán y equilibrarán las poblaciones y el impacto disminuirá. Otra medida que apunta hacia el mismo objetivo es no seguir plantando especies de Acer y estar muy atentos para observar si el chinche encuentra algún otro hospedero en especies de la misma o diferente familia. Se requiere monitoreo por los especialistas y tomar todas las medidas necesarias para evitar su cercanía.


[1] BOISEA_2023 (sag.gob.cl)

[2] Faúndez et al. 2021. Revista Chilena de Entomología (2021) 47 (4): 707-713.

[3] Romero et al 2015. Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa (S.E.A.), nº 56 (30/06/2015): 273–276

[4] Revista Chilena de Entomología (2023) 49 (1): 43-45

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