«No podemos resolver la crisis climática sin cambiar nuestra relación con la naturaleza y con nosotros mismos.»

Naomi Klein.

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Interrelaciones entre las artes, las ciencias sociales, las ciencias y la tecnología en la restauración y conservación de obras de arte (Parte I)

Claudio Cortés López

Restaurador y conservador de obras de arte. Académico del Magíster en Intervención Patrimonial MIPA y del Departamento de Diseño Escuela de Postgrado, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile.

Cesare Brandi, teórico e historiador del arte italiano, propuso una definición del concepto “restauración” que comunica el vínculo e interrelaciones entre las artes, la ciencias, la tecnología y las ciencias sociales.

La profesión de restaurador, exige que los especialistas de este rubro conozcan y utilicen instrumentación tecnológica y científica pertinente a su labor, lo que no convierte al restaurador en un científico, pero le enseña a utilizar algunos instrumentos y metodologías provenientes de la ciencia, a fin de obtener certezas en las etapas de diagnóstico previas a la intervención de restauración y/o conservación, como también diseñar el procedimiento más apropiado para las obras a intervenir. De acuerdo con lo anterior, existe una conjugación entre las artes, las ciencias sociales y la tecnología en la teoría y práctica de la restauración de obras de arte.

Cesare Brandi afirmó que ”La restauración, consiste en el momento metodológico del reconocimiento de la obra de arte en su consistencia física y en su doble polaridad estética e histórica en vistas de su transmisión al futuro”[1]. Esta definición, establece un importante vínculo entre disciplinas artísticas y humanísticas con las ciencias y las tecnologías aplicadas al servicio de la restauración y conservación de obras de arte tanto en pintura mural y caballete, como en arquitectura y objetos de diseño patrimonial. Ello ocurre de la siguiente forma:

  1. El momento metodológico referido por Brandi no es uno cualquiera sino el que corresponde a un momento reflexivo-crítico en el cual el restaurador o restauradora formados académicamente en aulas universitarias de pre y post grado, deben programar un proceso cuya metodología y criterios estarán insertos en un diseño racionalmente constituido, cuyos pasos a seguir no deben sustentarse en evaluaciones subjetivas, sino más bien en procedimientos que permitan evaluar las evidencias de forma cualitativa y cuantitativa, utilizando para ello los saberes y metalenguajes necesarios, suficientes y propios de la disciplina en la cual el objeto a intervenir (pintura, escultura, arquitectura etc.), está asociado de forma que todo ello permita realizar una evaluación objetiva y, al mismo tiempo, responder las siguientes preguntas ontológicas:

a) ¿Cómo es la causa material, es decir de qué está hecha esta obra de arte en particular?

La respuesta a esta interrogante puede obtenerse gracias al uso de medios tecnológicos asociados a la investigación científica como los siguientes:

a.1. El uso de microscopía óptica mono y binocular para determinar granulometrías y pruebas periciales sobre la autenticidad de la obra, cantidad de estratos que la componen, estados de dureza de los recubrimientos, nivel de elasticidad y grado de oxidación de capas de superficie, esto último apoyado por refracción de radiación ultravioleta. Se agrega a lo anterior el estudio estratigráfico y estado de conservación de sus componentes.

a.2. El uso de análisis geométrico topológico de los sistemas de craquelures presentes en la obra, así como sus causas, diseños particulares y las capas a las cuales compromete.

a.3. La utilización de sondeos químicos con solventes y neutralizantes, para levantar las capas de barnices oxidados y otros tegumentos depositados en la superficie visible. Todo ello previo diagnóstico con radiación ultravioleta, la cual determinará la densidad del barniz que cubre la obra y también el nivel de oxidación que tiene dicha capa, datos relevantes a la hora de determinar el medio o el solvente requerido para rejuvenecer y retirar estos adheridos, en el entendido de que las capas de barnices oxidados y otras provenientes de la polución que se deposita sobre estos barnices, ocultan componentes visuales e información pictórica, por lo que esta clase de patologías influyen en la percepción y decodificación de la imagen plástica, cuyos códigos cromáticos y morfológicos[2] sufren por ello una notable disminución y alteran lo que el artista puso en la obra.


[1] Brandi, Cesare (1998). Teoría de la restauración.  Madrid, Alianza forma 1998. P 17 y sgtes.

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1 Comentario en Interrelaciones entre las artes, las ciencias sociales, las ciencias y la tecnología en la restauración y conservación de obras de arte (Parte I)

  1. Qué maravilla de artículo, ¿quién es el autor de esta maravilla?

    FELICITACIONES, POR ESTA GRAN OBRA.

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