Los creadores e impulsores del Neo-liberalismo y sus cómplices activos y pasivos, son responsables del atentado del sistema frente a la humanidad y al Medio Ambiente.
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Alguien tiene que responder

Al finalizar el día Jueves 28 de noviembre, la Cámara de Diputados declaró procedente, por una mayoría de 79 votos contra 70, la acusación constitucional en contra del ex Ministro del Interior y Seguridad Pública  Andrés Pío Chadwick Piñera.

Primo del Presidente de la República, Chadwick lo acompañó durante su primer mandato, también durante los cuatro años de precampaña en el bunker de Apoquindo 3000 y finalmente en estos casi veinte meses de Piñera II. Fiel colaborador, el ex senador UDI y otrora fervoroso pinochetista, le aseguró el apoyo casi incondicional del gremialismo en todo este tiempo.

Conforme al artículo 52 de la Constitución Política de la República, es atribución exclusiva de dicha Cámara la de “declarar si han o no lugar las acusaciones (que se) formulen en contra… de los Ministros de Estado, por haber comprometido gravemente el honor o la seguridad de la Nación, por infringir la Constitución o las leyes o haber dejado estas sin ejecución… (y por eventuales delitos que se especifican y que no vienen al caso). Más adelante se señala que esta acusación podrá interponerse mientras el afectado esté en funciones o en los tres meses siguientes a la expiración de su cargo.

Para evitar la interposición de la acusación, se señaló que Chadwick, de hecho, había asumido las responsabilidades políticas de su cargo al cesar en sus funciones por decisión del Mandatario y que, por lo tanto, no resultaba lógico que se procediera en su contra. El argumento es débil y artificioso ya que el texto expreso lo permite con el fin evidente de evitar (¿o eludir?) que se evadan responsabilidades mediante la simple remoción de un ministro.

Lo claro es que el ex Ministro tuvo, por disposición legal, bajo su dependencia a la Subsecretaría del Interior, repartición con directa injerencia en la mantención del orden público. Dice el artículo 101 de la carta fundamental que “las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública están integradas solo por Carabineros e Investigaciones. Constituyen la fuerza pública y existen para dar eficacia al derecho. Garantizar el orden público y la seguridad pública interior…. Dependen del Ministerio encargado de la Seguridad Pública”.

El ámbito de las competencias está, entonces, absolutamente claro. Es obvio, además, que muchos funcionarios dependientes pueden cometer errores o directamente abusos en el ejercicio de sus funciones siendo, en consecuencia, deber del superior (el Ministro) adoptar las medidas procedentes tanto para sancionar como para evitar que los hechos se repitan.

No cabe ninguna duda en cuanto a que el manejo de la seguridad pública por parte del acusado ha sido débil y errático. Desde el caso de Camilo Catrillanca Marín, asesinado el 14 de noviembre de 2018, la gestión ministerial muestra deficiencias en el ejercicio de la autoridad. Tampoco, a medida que han aflorado más y más antecedentes del cuantioso fraude dentro de la policía uniformada, se ha visto una actitud decidida tendiente a agilizar investigaciones, exigir colaboración de los implicados y restablecer una orgánica de saneamiento y disciplina al interior de la institución que permita restablecer su prestigio. Por último, y por supuesto lo más grave e importante en la contingencia actual, resulta inaceptable la pasividad habida para la adopción de decisiones frente a hechos que en momentos críticos se han traducido a lo menos en 646 víctimas de las cuales más de 400 corresponden a Carabineros y 60 a Investigaciones. No es muy aventurado afirmar que esta serie compromete exteriormente el honor de la Nación ya que, como se ha visto, ha sido un organismo externo (Human Right Watch) el que ha determinado que es impostergable la reforma del sistema policial chileno.

De acuerdo a una ley de Murphy, siempre las cosas se pueden hacer peor.

 Luis Hermosilla, abogado defensor de Chadwick ha argumentado en su favor que “quienes acusan a su defendido actúan como si fuera él quien preside el Gobierno”, apuntando, por razones inexplicables, a la responsabilidad del propio Presidente. Su alegato sorprendió cuando señaló, como broche de oro, que como las violaciones a los derechos humanos han continuado en el tiempo posterior a que Chadwick hiciera dejación del cargo,  es claro que no habría de su parte pecado de omisión y que todo, ¡ PLOP! , no sería más que el actuar de una “agrupación de psicópatas.

Lo bueno para La Moneda es que, si la acusación contra Chadwick avanza,  se descomprimirá la acusación contra Piñera.

Atentos todos, al próximo capítulo.

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