Imperativo ético: la ciudadanía y los demócratas consecuentes, deben impedir la presencia de fuerzas Neo Fascistas en Chile.
Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

LA LECCIÓN QUE NUNCA SE APRENDE

El Partido Comunista chileno arrastra, con diversos nombres, más de un siglo de historia. Pese a que nunca logró electoralmente una posición privilegiada (sus mejores cifras las alcanzó en los tiempos de la Unidad Popular), se las arregló para jugar un papel más o menos importante en el devenir del acontecer nacional. Siempre superado por el Partido Socialista en el ámbito de la izquierda, movió disciplinadamente los hilos para concretar sus propias propuestas de alianzas. Pese a haber sido la colectividad que durante el gobierno de Allende procuró mantener un clima de racionalidad y de cierta moderación enfrentando  al extremismo verbal y práctico de socialistas, miristas, mapucistas y grupúsculos anárquicos, al llegar al poder  la dictadura gremialista militar los comunistas fueron sus principales víctimas.

Si se hace un breve recuento histórico, es posible constatar algo que para muchos hoy resulta sorprendente e increíble. Para expresarlo en términos simples, en los orígenes del marxismo es posible constatar que sus ideólogos no propiciaban la vía violenta como camino para alcanzar el gobierno de un país. Al contrario, sostenían que el proletariado, precisamente por ser mayoría, podía conquistar el poder en la  medida en  que tomara conciencia de clase explotada y construyera la unidad indispensable. La violencia política provendría de la burguesía ya sea cerrando los caminos institucionales para impedir que la clase obrera triunfase,  ya sea rebelándose contra la dictadura del proletariado en su momento.

Fue la experiencia histórica de 1917,  encabezada por Vladimir Ilitch Ulianov, “Lenin”, la que puso término sangriento al régimen zarista (en una sociedad eminentemente agraria al contrario de las previsiones que anunciaban que el triunfo del socialismo  se produciría en sociedades capitalistas industriales), e implantó, no la “dictadura del proletariado” sino la del partido único bolchevique autoproclamado como representante de la clase obrera. A partir de ese entonces,  la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas  fue la concreción histórica de una utopía que se transformó, sin duda, en una dictadura que estuvo marcada por la represión, la pérdida de millones de vidas humanas, la carencia de libertades de toda especie, todo lo cual fue justificado por el clima de “guerra fría” con el “imperialismo norteamericano” posterior a la Segunda Guerra Mundial.

El punto culminante de este proceso, lo constituyó el “estalinismo” que pasó a ser el símbolo indiscutido del abuso, la persecución y  la arbitrariedad.

Lo destacable es que el PC chileno fue una de las colectividades de esta ideología en Occidente que manifestó permanentemente su más incondicional adhesión a la experiencia política de la Unión Soviética sin que jamás manifestara reserva ni crítica alguna a la actuación totalitaria de sus dirigentes. Incluso en los tiempos en que surgía “el eurocomunismo” asumiendo la democracia liberal en su más amplio sentido, los militantes criollos cerraron los ojos y permanecieron adscritos en Chile  a un sistema político que sólo las mentes más recalcitrantes podrían defender.

Más allá de  casos específicos como los de Cuba y de Corea del Norte que, por supuesto, darían tema para un complejo debate,  la situación actual de la República Bolivariana de Venezuela es especialmente preocupante para el manejo de las relaciones internacionales   de las naciones latinoamericanas. En Chile, el PC,  sin espacio alguno para la duda, forma parte de la coalición que sustenta al actual Gobierno. Que uno de sus más preclaros dirigentes ( el alcalde Daniel Jadue de Recoleta) califique al actual Ministro  Heraldo Muñoz, por su actitud frente al problema de la nación caribeña como un esbirro al servicio de los intereses de Trump, constituye no solo una torpeza insólita sino un acto de cobardía inaceptable pues bien sabe el edil que el manejo de las relaciones exteriores del país es de responsabilidad exclusiva de la Presidenta de la República y a ella debió dirigir sus dardos si lo estimaba del caso.

En un partido caracterizado por la cerrada disciplina de sus militantes, la actitud de Jadue se suma a la irresponsabilidad de su  diputado Hugo Gutiérrez quien difundió por las redes sociales una opinión política atribuida al senador estadounidense Bernie Sanders que resultó ser absolutamente falsa según declaró la propia oficina del parlamentario. Debe recordarse que ya el 19 de diciembre pasado, Gutiérrez había hecho el ridículo socializando una fotografía en que se festejaba el avance del equipo argentino en el Mundial de Brasil para presentarla como una manifestación actual de opositores a Macri.

Lo anterior tendría un carácter meramente anecdótico si no fuera porque el Pé Cé criollo vive un grave problema existencial de definiciones fundamentales. Si desea asumir el rol de una colectividad política de convicciones democráticas debe asumir un compromiso de fondo con la defensa y preservación de los derechos humanos en todo tiempo y en todo lugar; debe entender que no puede haber  democracia sin existencia de una oposición libre; debe entender que la democracia implica la existencia real de un sistema de separación de poderes; debe comprender que la pretensión de perpetuación en el poder de castas familiares partidistas atenta contra la esencia misma de la democracia real.

En definitiva, la pregunta que flota en el ambiente es la siguiente: ¿Por qué razones lo que condenamos en las dictaduras de derecha puede llegar a ser aceptable en las dictaduras que se dicen de izquierda? Si se aclara este punto y se actúa en consecuencia,  a lo mejor sería posible lograr un avance importante.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

1 Comentario en LA LECCIÓN QUE NUNCA SE APRENDE

  1. La verdad presentada por el autor de esta situación real del Partido Comunista Chileno, nos dá la oportunidad de poder opinar, sin caer en una forma prejuiciosa de pensar, sobre lo que dicho partido politico debiera proponerle al país. El día que el PC demuestre con hechos, no solamente con palabras, que realmente se preocupa de la situación chilena actual, y nos presente un plan de acción, en el cual podamos ver la posibilidad de un desarrollo en nuestra sociedad, en la cual se coloque a la ciudadanía por sobre todas las cosas. Tal vez así podríamos considerar su efectividad política nacional.

    Hasta la fecha no hemos visto cómo el PC garantizará restaurar el poder laboral en nuestro país; tampoco se ha dicho que cada familia chilena merece una vivienda accessible, ni una educación progresiva para la clase trabajadora; menos se ha hablado sobre una visión económica a nivel nacional, en la que participe, no solamente las instituciones privadas o los bancos que nos tienen controlados, sino que también el resto de la ciudadanía; por supuesto que no se han presentado posibles leyes que combatan el sexismo actual, para darle poder a las mujeres, ya sea pobres o de la clase trabajadora, con igualdad de sueldos y beneficios. El PC no ha demostrado a nivel local o nacional, un cambio significativo en la protección dentro de los derechos sociales, civiles ni politicos, ni se ha visto un plan futuro sobre la protección de nuestro medio ambiente chileno; y sobre el cuidado de la salud ciudadana, lo cual es esencial en nuestra sociedad, ni siquiera se ha tocado el tema. ¿Cómo podremos pensar que el PC llegue a tener un poder significativo en nuestro país, con estas faltas de preocupación a nivel nacional?.

    Felicito al autor, el abogado René Fuentealba Prado, por su muy interesante punto de vista sobre el Partido Comunista chileno, porque en realidad se vé, que esta lección nunca se ha aprendido.-

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl