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La política del coronavirus: una lección de Italia sobre cómo lidiar con emergencias

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

Del blog de Ugo Bardi, Cassandra’s Legacy, 15.03.2020
Autor: Ugo Bardi
Traducción desde el inglés: Carlos Bonifetti

Hubo un momento, hace unas semanas, que tuve miedo. Estaba realmente asustado. La Derecha italiana había comenzado a montar una campaña de odio que explotaba la amenaza del coronavirus. La esencia de la campaña fue que el coronavirus era una amenaza traída a Italia por esos chinos cochinos, conocidos por sus repugnantes hábitos alimenticios. Y los inmigrantes africanos estaban haciendo lo mismo. Aunque todavía no portaban el virus, pronto lo harían porque ellos también andan sucios y son conocidos por sus repugnantes hábitos alimenticios. Todo eso no sucedió por casualidad: fue planeado para exterminar al pueblo italiano y reemplazarlo con inmigrantes de África. El plan incluía también la islamización del país y la adopción de la Ley Islámica.

No estoy bromeando, esto es lo que se puede leer en algunos títulos de periódicos. La que se muestra aquí es del «Libero», del 13 de febrero, uno de los periódicos nacionales. El título dice: «Pruebas técnicas de exterminio», con el subtítulo «el gobierno facilita la difusión del virus». No se equivoquen: estaban acusando al gobierno de planear exterminar a la población italiana. Luego, por supuesto, fueron cuidadosos al evitar decirlo demasiado explícitamente, pero ese fue el mensaje transmitido a sus lectores.

Es bien sabido que la derecha tiene su base política en la fracción menos educada de la población y, parece claro, que muchos de ellos estaban realmente alarmados. La reacción en las redes sociales fue virulenta (un término especialmente apropiado, en este caso). En muchos casos, las publicaciones fueron escritas por personas que no tenían la capacidad de escribir en el italiano correcto, pero eso no les impidió desahogar su ira contra esos comunistas, verdes, bienhechores, islamistas, terroristas y otros enemigos de la gente. Solo veamos un ejemplo:

Dice: «Abajo este gobierno de idiotas que segregó a los italianos y no a los chinos. Suicidio honorable o suicidio estatal para todos ellos, incluido el presidente». No sé cuánto de lo que se podía leer era genuino: en parte, seguramente fue el trabajo de ‘trolls’ pagados, tal vez de ‘bots’. Entonces, este Sr. «Venesiano», que lo escribió, probablemente no exista realmente. Pero ese era el tono y la sustancia de la mayoría de los comentarios en las redes sociales.

Pueden ver por qué estaba asustado. No creo que los líderes de la derecha realmente planeen exterminar a nadie, solo estaban pidiendo la renuncia del gobierno actual, tal vez para llamar a nuevas elecciones que esperaban ganar. Pero estas cosas tienden a irse de las manos, como descubrió Maximilien Robespierre en 1794. Noté el peligro en una publicación que escribí el 23 de febrero, donde comparé la situación con la de las cacerías de hombres contra los «propagadores de plagas», durante la gran plaga de Milán, durante el siglo XVII.

Pero, con el progreso de las epidemias, los líderes de la derecha descubrieron que se habían colocado en una posición ‘no ganadora’. Su estrategia les había resultado contraproducente. No piden la dimisión del gobierno cuando se enfrenta a una emergencia nacional,..es un no-no: se ve, por decir lo menos, como subversivo. Entonces, cambiaron abruptamente su tono: se puede ver el título del mismo Libero del 20 de febrero. «Virus, ahora están exagerando. ¡Cálmense!» (**) La mayoría de los trolls desaparecieron de la Web, y no es solo una impresión mía, sino que fue confirmada por datos cuantitativos. Al mismo tiempo, la Derecha abandonó todas las historias sobre el exterminio planeado, la islamización y cosas por el estilo. Luego, solicitaron unirse a la actual coalición gubernamental para formar un gobierno de unidad nacional. Pero, por supuesto, les dijeron algo así como: «¿Qué?, ¿Primero dicen que somos criminales, y luego quieren unirse a nosotros? ¿Acaso el coronavirus afectó sus cerebros?» En muchos sentidos, fue otra derrota personal para Salvini, el líder de la Liga Italiana, que mostró una vez más sus límites como líder.

A medida que la amenaza del virus se hizo más clara y apremiante, el gobierno comenzó a tomar medidas serias. Aquí, hay una regla que dice que en una emergencia, puede brillar cualquier líder. Eso fue cierto también para el Sr. Giuseppe Conte, el Primer Ministro, que logró dar una buena impresión de liderazgo, llamando a la unidad nacional y a unir esfuerzos para salvar al país. Sobre todo, es un buen momento: los italianos están reaccionando bien a la emergencia, no hay quejas, no hay pedidos de exterminar a nadie, los ciudadanos están tratando de hacer lo mejor que pueden al quedarse en casa, como se les pide.

La situación está evolucionando: el gobierno está jugando con la idea de que la cuarentena puede detener la difusión del virus. Si no funciona, las cosas pueden volverse difíciles, por decir lo menos. El sistema de salud italiano está funcionando y cuenta con personal competente, pero ha sufrido recortes financieros y de personal durante las últimas décadas. Si queda sobrepasado y colapsa, todas las apuestas se derriban. Cualquier cosa puede suceder. Quizás podamos lograrlo,… quizás.

Ahora, ¿qué podemos aprender de esta historia? ¿Podríamos proyectarlo a otras emergencias futuras, como la inminente crisis climática? Con cierta precaución, sí. El futuro nunca es como el pasado, pero rima con él. Entonces, si llega una crisis climática realmente fuerte, los gobiernos se verán tentados a reaccionar primero culpando a sus oponentes, como lo hizo el gobierno australiano con los incendios forestales de este invierno. En este caso, lograron transmitir el mensaje de que los Verdes tenían la culpa porque no querían cortar árboles, ¡sin árboles no hay fuego! ¿No es eso obvio? Pero eso fue posible en Australia porque la amenaza era limitada. Si las ciudades hubieran comenzado a arder, esa estrategia podría haber fracasado, al igual que el intento de culpar a los inmigrantes por la epidemia, como en Italia.

Entonces, si Italia es un ejemplo, puede ser que en caso de una emergencia climática verdaderamente grave, los gobiernos finalmente puedan decidir reaccionar y hacer algo serio. Al mismo tiempo, las mismas personas que ahora están reclamando contra el «alarmismo climático» se alinearían y pedirían la unidad nacional contra la amenaza climática. Como en el caso de Italia, será tarde, probablemente demasiado tarde, pero al menos será un intento. ¿Podría funcionar? ¿Quién sabe? Sería al menos una oportunidad de lucha.

(**) No todos en Italia aceptaron calmarse. Un tal Vittorio Sgarbi, miembro del parlamento y conocido como crítico e historiador del arte, se improvisó como experto en epidemiología y cargó una protesta contra los alarmistas y catastróficos, negando la existencia de epidemias y del coronavirus, invitando a todos a ‘vaya a visitar la «zona roja» de la epidemia’, todo eso utilizando un lenguaje grosero e insultando a todos los que no están de acuerdo con él. Eso no es tan interesante en sí mismo, pero tengan en cuenta que el Sr. Sgarbi recibió pocas críticas de los medios por sus declaraciones. Puede ser que sus opiniones sigan siendo comunes con la población italiana.

Fuente de figura: https://www.lavanguardia.com/internacional/20200322/4834351018/contagios-muertos-italia-coronavirus-caen-ligeramiento.html

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