«Las democracias modernas mueren principalmente a causa de lideres electos que erosionan las normas democráticas desde adentro, no por golpes de Estado. La polarización extrema, el rechazo a las reglas del juego y la deslegitimación del adversario político, son alertas claves de una tendencia autoritaria».

Steven Lepitskig

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LA SEMANA SANTA HOY

Miguel Ángel San Martín

Periodista. Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

La Semana Santa es una conmemoración muy sentida por la cristiandad. Es el recuerdo del sacrificio de Jesús de Nazaret, por expresar el mensaje de su Padre para conseguir una sociedad mejor, más justa, con crecimiento constante, y alcanzar una hermandad solidaria y esperanzada de un mañana mejor.

          Tras la traición de Judas Iscariote, según San Mateo, que se reunió con el Sanedrín (tribunal religioso judío) para condenar a Jesús a la crucifixión. Traición ante una asamblea conformada por 23 jueces pertenecientes a cada una de las ciudades judías del antiguo Israel. Judas entrega a Jesús a los guardias romanos a cambio de 30 monedas de plata. Mensaje divino y traición. Palabra de bondad, flagelación y muerte en la Cruz. Jesús de Nazaret resucita y el Mensaje de su Padre se mantiene por siglos.

Sin embargo, ¿qué es lo que vivimos hoy en la Humanidad? Mientras en Semana Santa el mundo cristiano agita las ramas de olivo o de palmas, que son símbolos que recuerdan aquel sacrificio  del comienzo de la Era Cristiana, hoy se producen dramas enormes que son contrarios a lo que justamente el mundo cristiano recuerda.

Ahora mismo hay seres humanos que se matan entre sí, con una violencia que aterroriza y ofende. Ya no se respetan las creencias y, menos aún, las palabras que representan las ideas de la paz y de la fraternidad. Aquel sacrificio del Monte de los Olivos ha perdido su fuerza y sólo nos queda luchar contra la barbarie recuperando la práctica constante y definitiva de lo que es la tolerancia.

Creo firmemente que debemos combatir la intolerancia para alcanzar la paz anhelada. Porque la intolerancia es la negación del pensamiento, es el imperio de la ignorancia, es el triunfo del oscurantismo por sobre la racionalidad y la inteligencia. Entonces, debemos fortalecer el concepto inverso, que es la tolerancia.

          La tolerancia es el requisito imprescindible para la convivencia en paz, en libertad, en desarrollo y en progreso. No sólo de una nación, sino de toda la Humanidad que crece y que avanza en la dirección de la sociedad de la inteligencia.

          Ser tolerante significa aceptar la diversidad de pensamientos, tratar de comprenderlos, oponerle razones cuando lo estimamos pertinente para enriquecerlos y encontrar los consensos. Significa saber escuchar y tratar de ser escuchado. Intercambiar razonamientos, construir hechos, culturas y símbolos que unan y que dinamicen.

          La tolerancia implica respeto y consideración, porque si la practicamos, también seremos respetados y serán consideradas nuestras opiniones e ideas. Por ti y por mí. Juntos, intercambiando experiencias, conocimientos, ideas, iremos avanzando en el mundo del progreso humano, social, material y evolutivo, como especie.

          Debemos enfrentar la diversidad con la prudencia suficiente como para entender  que no somos los dueños absolutos de la verdad. La nuestra es una parte de la verdad,  que si la unimos con las verdades de los demás, sabremos construir aquella gran verdad que nos produce una dinámica diferente, mayor y positiva.

          Por lo mismo, el Mensaje cristiano de ayer, hoy debe ser claro y tajante para clamar por la paz, por desarrollar la tolerancia como elemento fundamental para terminar con la violencia ciega e irresponsable.  Aquellos muertos por los apetitos desmesurados de los ambiciosos e intolerantes, se levantarán de nuevo en el horizonte como víctimas de uno de los males que aún aqueja  a nuestra Humanidad.

          Con tolerancia, razón científica, alimento espiritual, imperativo moral, debemos construir una paz definitiva, estable, para alcanzar el nivel que se merece nuestra inteligencia original.

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