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El Periodismo en Los Estados Divididos de Trump.

Por Guilmo Barrio Salazar

Después de la victoria de Donald J. Trump, un debate se estableció dentro de los periodistas más importantes del país. La discusión versaba  sobre qué campos ellos debían enfocar su atención durante la presidencia de este nuevo gobernante: si deberían cubrir sobre la administración federal, o tal vez su gabinete multimillonario, o el grosero conflicto de intereses entre sus negocios y la presidencia, o a lo mejor la pantanosa área de preguntas éticas, o sobre el significado de todo esto para el corazón estadounidense, el cual había sido completamente olvidado durante la campaña presidencial, y el apoyo decisivo hacia Trump, el cual tomó a tantos medios de comunicación por sorpresa.

Balanceando los méritos de estas preocupaciones informativas, es de utilidad considerar el caso de Betsy DeVos, la nominada por el nuevo presidente de la nación como Secretaria de Educación.  DeVos era ya conocida por  su ola inicial de artículos con  su enfoque en que por mucho tiempo apoyó los vales de comida escolar, las escuelas privadas, y la privatización de la educación en el país.  Los periodistas pronto hicieron notar  que el esposo de Betsy, el señor Dick DeVos, es heredero de la fortuna de AMWAY; que su hermano Erik Prince, es el fundador de la firma de seguridad Blackwater; y que ella es una generosa contribuyente del Partido Republicano del Estado de Michigan.  Yendo un poco más profundo, la reportera Jane Mayer, del periódico The New Yorker, señaló que Betsy DeVos “viene del corazón de un pequeño círculo de milmillonarios conservadores”, que por mucho tiempo ha respaldado causas derechistas.  La reportera Mayer describió los estrechos contactos entre Betsy con los multi-mil millonarios Charles y su hermano David Koch, y que ella estaba apoyando organizaciones tales como Heritage Foundation (la Fundación Herencia), y el Concilio para una Póliza Nacional; un grupo poco conocido que reúne donantes conservadores con activistas derechistas.

De acuerdo con estos reportajes, se demuestra la vida activa de Betsy ligada con su religión.  La reportera Sarah Pulliam Bailey escribió en el periódico The Washington Post que Betsy DeVos tiene conexiones muy cercanas con la Iglesia Cristiana Reformada, una denominación calvinista con su base en la ciudad de Grand Rapids del Estado de Michigan.  Sarah reportó que Betsy se graduó en la Universidad Básica Calvin, la que lleva el nombre de John Calvin, que fue el fundador del calvinismo en el Siglo XVI, y actualmente la señora DeVos es miembro de la iglesia que lleva por nombre Iglesia de la Biblia Mars Hill, una gigantesca iglesia que antiguamente fue dirigida por el “autor popular” Rob Bell.  De acuerdo con The Washington Post, la posición de Betsy sobre los vales de comida escolar “parece ser motivada por su fe cristiana”.  Ella quedó profundamente afectada luego de una visita a la Escuela Cristiana Potter’s House de Grand Rapids, y en sus esfuerzos para poder proveer un ambiente seguro y nutritivo para los niños, ella y su esposo se transformaron en un apoyo generoso.

Aún este artículo presentado en The Washington Post, sin embargo, apenas toca la superficie de las asociaciones religiosas de Betsy DeVos.  La ciudad de Grand Rapids, que es su base de operaciones, en efecto es la capital del calvinismo norteamericano.  Además, esta ciudad es una incubadora importante de ideas cristianas conservadoras y un lugar de entrenamiento de pastores y teólogos evangélicos;  la nominación de Betsy DeVos para la posición de Secretaria de Educación, es una indicación perfecta de su gran influencia nacional.  Pero, muy poco de todo esto, aparece en la prensa estadounidense.  Es un ejemplo de la falta de conocimiento dentro del cuerpo de periodistas sobre la influencia religiosa en esta nación, y de por qué el 80% de los evangélicos del país votaron por Donald J. Trump.

La pregunta sobre en qué debería enfocarse la prensa nacional, si es Trump o los Estados Divididos de Trump.  La respuesta es que debe cubrir a ambos.  De esa forma, tanto las leyes como las actividades de su administración se podrán comprender perfectamente, para el debido entendimiento  del electorado, las comunidades que lo apoyan, y sus consejeros.

El editor ejecutivo del periódico The New York Times, Dean Baquet, lo comprende.  En las entrevistas que ha realizado desde la elección presidencial recién pasada, ha expresado su intención de realizarlo para fortalecer el sistema de “investigación y los reportajes explicativos” en la ciudad de Washington, D.C., y mejorar como cubrir el “enojo en el país”, lo cual The New York Times “no tuvo durante la elección”.  El señor Baquet desea que el periódico sea “mucho más creativo” sobre las pulsaciones en el país “de manera que comprendamos el enojo y el descontento que siente la gente”, y señaló que “el rol de la religión” necesita una mayor atención.

Dean Baquet ha realizado en la ciudad de Washington, D.C. parte de lo que ha indicado, aumentando el número de reporteros para cubrir las actividades de la Casa Blanca: de sólo 3 que había, a 6 personas tiempo completo.  No está claro sobre lo que él intenta hacer para cubrir el resto del país.

Aparte de cubrir el mundo religioso estadounidense, también debiera asignarse reporteros que den a conocer la triste realidad de la pobreza en este país “de la abundancia”.  Se estima que de los 328 millones de habitantes que tienen los Estados Unidos de Norteamérica, existe un 10% de la población blanca viviendo en extrema pobreza, también hay un 20% de la población negra en extrema pobreza, y un 22% de la población latina residente en la nación, que también vive en extrema pobreza, lo que equivale a un 52% de este país viviendo en extrema pobreza, que equivale a más de 170 millones de personas sobreviviendo, no en una simple pobreza, sino en una extrema pobreza.  Pero esta población ha sido completamente invisible durante la campaña presidencial.  Teniendo reporteros que cubren  regularmente las comunidades pobres de esta nación, los barrios de casas rodantes, las personas sin hogar que deambulan  por las calles, la población indígena de este país, podría darse a conocer con mayor fuerza , para que esta “otra cara” de los Estados Unidos de Norteamérica se mantenga en el ojo público.

Mi temor personal es que muy poco se hará al respecto, para mantener una imagen falsa de un país poderoso, y la prensa simplemente continuará como siempre.  Para reforzar lo que digo, la revista Times del 10 de Enero de  2017, en su página frontal tenía como historia a Betsy DeVos, y el titular decía: “La Seleccionada por Trump Para La Educación Juega a la Pelota Con Su Riqueza”.  Este artículo fue algo típico de la revista Times en sus esfuerzos investigativos: Es largo, detallado, convencional, y francamente, difícil de leerlo por completo.

Donald J. Trump prometiendo una diferencia radical en su presidencia, pero en sus primeros  días, ya ha tenido una gran variedad de dificultades internas en su gobierno,  así que los periodistas  necesitan tomar una forma de pensar más realista en su forma de trabajar, para cubrir no solamente la Casa Blanca, sino ir más profundamente a  las fuerzas subterráneas que le dan forma a esta nación.  De lo contrario permanecerá dependiendo de que los gobernantes presenten una solución a nuestras necesidades, las cuales son muy diferentes a la realidad actual de este país que se dice ser “desarrollado”.

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