
LO QUE HAY DETRÁS DE LA CONQUISTA DE LA LUNA
Después de más de 50 años, un ser humano volverá a pisar suelo lunar. Lo han anunciado en Estados Unidos, mediante la presentación de los cuatro integrantes de la tripulación de la nave espacial Orion, de la NASA, que realizará el próximo año un vuelo por las profundidades de la Luna dentro del Programa Artemis II. Ellos no van a alunizar, ni bajará uno de sus tripulantes a pisar suelo lunar, pero sí que van a analizar los máximos detalles para que en el 2025 los tripulantes de la Misión Artemis III, realicen un alunizaje en el Polo Sur de la Luna, donde se estima que en los cráteres donde nunca reciben luz solar, haya mucha agua congelada.
¿Qué ha pasado que desde 1972, cuando el astronauta Gene Cernan bajó a la superficie lunar en la Misión Apolo 17, para que ningún humano haya vuelto a visitar nuestro satélite natural?. ¿Acaso hubo otras razones, ajenas a las científicas, para precipitar que en 1969 la Apolo 11 bajara y Neil Armstrong se convirtiera en el primer ser humano en camina sobre suelo lunar?
Las preguntas son muchas y las respuestas, muy diversas. Es verdad que el programa científico de la conquista del espacio ha ido manifestándose de diversas maneras y con varios países realizando esfuerzos para avanzar en el conocimiento de lo que hay en la inmensidad en la cual nuestro planeta gira. Pero la ansiada conquista de la luna, satélite natural de la tierra, se ha visto más callada, más reducida a otras materias colaterales, aparentemente menores. Y es en este sentido que las explicaciones derivan a otros campos más “terrenales”. Como la política, por ejemplo.
Es necesario recordar que en la década de los sesenta, en el siglo pasado, el panorama mundial estaba presionado por una peligrosa competencia de poderes entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Se llegó al extremo de calificar aquel momento como de “Guerra Fría”. Entonces, llevar la tensión al terreno de la ciencia, con la conquista del espacio, se transformó en una variante válida para salir de las presiones que podrían desencadenar una terrible confrontación nuclear.
Estados Unidos potenció el Programa Apolo, utilizando durante varios años a cerca de 400 mil científicos, técnicos, trabajadores especializados. Para ello, destinó sobre 106 mil millones de dólares. O sea, superó el 5,3% del presupuesto de la nación que se había dedicado en 1965. Decisión política importante fue la de hacer llegar un hombre a la luna, porque eso demostró el poderío científico, técnico y económico de Estados Unidos.
Por el contrario, la Unión Soviética se iba desplazando a una situación de confrontación ideológica interna que derivó, años más tarde, en la disolución de aquella unión.
También el Programa Apolo sufrió un percance con su séptima misión tripulada destinada a alunizar. La Apolo 13 sufrió la explosión de un tanque de oxígeno, lo que obligó a abortar aquella Misión, cambiando el rumbo y dar una vuelta completa a la luna, regresando a la tierra. Todo esto ocurrió entre el 11 y el 17 de abril de 1970.
La bajada de la tensión mundial y el percance de la Apolo 13 provocaron un gradual desinterés político y una notable disminución de los presupuestos del Estado para la investigación espacial.
Hoy se recuperan las expectativas de que el programa de conquista de la luna reanude los esfuerzos científicos por alcanzar el éxito. Pero esta vez se cuenta con mayor cúmulo informativo. Los chinos han desarrollado el estudio de la presencia de agua en la superficie lunar, a través de su Instituto de Geología y Geofìsica de la Academia China de Ciencias. Europa también ha potenciado avances en la aeronavegación espacial, en planes conjuntos dedicados especialmente a la meteorología y las comunicaciones. Y Canadá se une a Estados Unidos en este proyecto Artemis II, incluyendo al astronauta Jeremy Hansen en el equipo que integran los norteamericanos Reid Wiseman (comandante de la Misión), Christina Koch (la primera mujer que viajará a la luna), y Víctor Glover (el primer astronauta negro que realiza tal misión). Y pronto nos anunciarán la presencia de mujeres pisando la luna o hispanos integrando tripulaciones espaciales.
A todo esto, Rusia se debate en una invasión militar a Ucrania, provocando enormes pérdidas humanas y materiales, y causando serios problemas de suministros diversos a Europa y, en general, a Occidente. Entonces la realidad que se nos presenta es de conflicto muy serio. Tanto, como que se teme que estalle una verdadera Guerra Mundial, con consecuencias desastrosas.
Y si, además, agregamos las desastrosas perspectivas que nos presenta la propia naturaleza, con un cambio climático que es evidente y que provoca una creciente ola de protestas en todo el mundo, el tenso panorama internacional es preocupante.
En consecuencia, resulta lógico preguntarse si el retomar la conquista del espacio, la presencia humana en la superficie lunar y la posibilidad de sobrevivir en el satélite natural de la tierra ¿es o no una nueva estrategia de la política para quitar presión a la convulsa realidad que vivimos en nuestro planeta?







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