«Si la justicia existe, tiene   que ser para todos; nadie puede quedar excluido. De lo contrario, ya no sería justicia»

Paul Auster

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LO QUE PERÚ NOS ENSEÑA

Miguel Ángel San Martín

Periodista. Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

          Las turbulencias políticas de Perú nos dejan enseñanzas importantes para nuestro propio futuro.  Enseñanzas de tipo político que tienen mucho que ver con la estabilidad de la gobernabilidad nacional.

          La breve historia del profesor Pedro Castillo al frente del Gobierno, luego de haber llegado a la Primera Magistratura mediante un proceso electoral democrático y constitucional, nos demuestra que el voluntarismo y la ideologización no pueden sobrepasar la jurisprudencia vigente en cualquier país democrático.

          Si preconizó cambios profundos en una sociedad convulsa, sacudida por las inequidades, las corrupciones y los abusos, debió proponerlas primero a través de las estructuras vigentes. Porque la legislación está para enmarcar la convivencia social de todos, ya que tiene un valor general, sin excepciones. Por lo tanto, es necesario recurrir a ella pensando en el bien común, en la conveniencia mayoritaria de las personas, puesto que es la aceptación también mayoritaria. La democracia ofrece mecanismos para recurrir a la ciudadanía, los cuales son  aceptados desde muy antiguo, lo que es garantía de representatividad.

          El poder ejecutivo es muy importante en la marcha de un país, en las decisiones que permiten avanzar por el camino elegido por la ciudadanía. Pero, a la vez, hay otros dos poderes del Estado que son los garantes de que tales decisiones estén acompañada por una legislación adecuada, representativa de la voluntad popular, analizada en profundidad y aprobada en un Parlamento que también ha sido elegido soberanamente. Y está el tercer poder del Estado, el Judicial, que debe ser igualmente garante de que los actos del Estado transcurran encauzados por las vías de la legalidad.

          Cuando se producen las elecciones democráticas, los candidatos caen muchas veces en la demagogia, en el populismo, en la irreflexión. Les llamamos los “ofertones”, como si se tratara de mercancías en rebajas, en fechas de liquidación. Luego, si son elegidos, se deben adaptar al sistema que nos rige y que nos mantiene en la legalidad.  Por lo tanto, sus ofertas de campaña, muchas veces son irrealizables, son imposibles de cumplir. “Otra cosa es con guitarra”, decían los antiguos para referirse con sabiduría popular  a situaciones complejas como las que estamos analizando.

          La realidad jurídica de Perú se engulló a Pedro Castillo. Quiso poner en práctica los cambios que su país necesita, antes de que se aprobara una nueva Constitución. Quiso gobernar sin contar con la realidad de una oposición fuerte, con experiencia y decidida a todo. Quiso pasar por encima de una Constitución que contiene valores históricos. Demostró la inexperiencia de gobernar para todos, de analizar las condiciones objetivas que se le presentaban y de las vías a seguir en un cronograma realista.

          Tampoco analizó la reciedumbre de una oposición que se iba uniendo a medida que transcurría su mandato. Oposición que ha utilizado las más diversas formas para erosionar y  debilitar a quien gobierna y que hizo  mella en la propia coalición gubernamental. Primero, fue una pequeña cuña en la frágil caparazón de la unidad pro gubernamental. Después se abrió el forado que provocó el hundimiento, hasta que se llegó al momento actual del quiebre definitivo y de la falta de apoyos a un Presidente que se quedó solo.

          Perú vive ahora un período de incertidumbre. Sin embargo, creemos que posee una fuerte legislación democrática, que tiene las soluciones adecuadas para solventar el momento y para reencontrar el camino de la ecuanimidad  y del posibilismo político tan necesario en las horas que corren.

          La lección es importante, es meridianamente clara. Debemos, en consecuencia, estar atentos a las evoluciones de la realidad, proteger nuestra institucionalidad, avanzar en la legalidad del proceso de cambios constitucionales que nuestro pueblo necesita y reclama, percibir y erradicar la tergiversación de la realidad mediante noticias falsas, y eliminar con decisión cualquier maniobra  que vaya en un sentido antidemocrático.

          Necesitamos el posibilismo político que permita los cambios que son apoyados mayoritariamente, cambios que fortalezcan nuestra casa común. Los ofertones…¡ ni para Navidad ¡

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