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Los 50 años del MAPU

Se cumplen 50 años de la fundación de un partido de importante trascendencia en el proceso político chileno, de fines de los años 60. El cual bajo la conducción de un líder como Rodrigo Ambrosio, luchó por terminar con la sociedad capitalista y avanzar en el camino hacia una patria diferente. Un partido lleno de entusiasmo e ideales, que tomando la sabiduría de las viejas tradiciones proletarias, deseaba aportar en la nueva etapa de la revolución que se iniciaba con la presidencia de Salvador Allende.

El nacimiento

Sus orígenes parten del trabajo al interior del partido Demócrata Cristiano (DC), donde diversos sectores cuestionan el accionar del partido y el gobierno de Frei Montalva y proponen avanzar por una vía no capitalista de desarrollo. Se plantea la necesidad de que en las elecciones de 1970, se dé una lucha unida con toda la izquierda, en especial con los partidos Socialista y Comunista que se agrupan en el FRAP.

Al no ser escuchados esos planteamientos, el grupo rebelde de la DC -presente en los sectores de la juventud, el Departamento Campesino y el Sindical- separa aguas, renuncia al partido y constituye un nuevo referente: el MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitario). Los acompañan los senadores Rafael Agustín Gumucio, Alberto Jerez y los diputados Julio Silva Solar y Vicente Sota.

En agosto de 1969, se realiza el Congreso Constituyente del nuevo movimiento, donde es elegido como su primer secretario general a Jacques Chonchol, quien se había destacado por su labor en el proceso de la Reforma Agraria y de organización campesina, desde su puesto en la Vicepresidencia de INDAP.

La efervescencia política de esos años, hace que se integren al MAPU jóvenes, estudiantes, intelectuales, artistas, profesionales y técnicos, especialmente del agro, muchos trabajadores y gran número de campesinos, que en ese momento se estaban incorporando a las recientes organizaciones sindicales, a lo largo de todo el país.

El MAPU crece y se agiganta

El partido crece rápidamente. Se incorpora en forma muy activa en los trabajos de la Unidad Popular, en la designación del candidato único y en la campaña presidencial de  Allende. Luego del triunfo de septiembre de 1970, el Presidente Allende incorpora al MAPU, en cargos de responsabilidad de gobierno.

En el año 1971, frente a una definición que lo declara como un partido de carácter marxista, un grupo encabezado por Jacques Chonchol se separa del partido y constituye la Izquierda Cristiana. Asume la dirección Rodrigo Ambrosio, quien proporciona un nuevo y fuerte impulso al partido, dando prioridad al crecimiento en el sector de los trabajadores, apoya la organización, la educación política, la formación de cuadros y un énfasis en la proletarización de la militancia.

El partido logra importante presencia en el mundo sindical de trabajadores y campesinos. Logra que un militante del partido asuma el cargo de Vicepresidente de la CUT (Central Única de Trabajadores), en un masivo proceso electoral, donde el MAPU se alza como la cuarta fuerza política entre los trabajadores. Un grupo de dirigentes  conduce la dirección de la Confederación Nacional Unidad Obrero Campesina y directivas de sus Federaciones Provinciales. Al mismo tiempo, el partido logra importante presencia en el ámbito de los profesionales,  académicos, sectores juveniles y cargos en la dirección de Federaciones de Estudiantes.

En un momento de gran crecimiento y presencia partidaria en todo el país -con regionales desde Arica a Magallanes y participación de dirigentes y cuadros partidarios en el proceso democratizador impulsado por el gobierno- el 19 de mayo de 1972, fallece en un accidente, su secretario general, Rodrigo Ambrosio. La dirección del partido, en su reconocimiento, declara que se celebrará ese día como fecha de aniversario del MAPU. Asume, desde ese momento, la conducción del movimiento, su Vicepresidente, Jaime Gazmuri.

El partido continúa los lineamientos doctrinarios de Ambrosio y profundiza su carácter proletario para garantizar una clara línea de clase. En el campo electoral, el MAPU muestra un gran apoyo de la ciudadanía y obtiene dos diputados.

Los dos MAPUS

Las contradicciones del propio proceso de reformas impulsado por el gobierno, abren una larga discusión interna, que termina finalmente con la división del partido, luego de un congreso en el mes de marzo de 1973. El sector, que es crítico al gobierno, plantea la tesis de acelerar el proceso concordando con la línea política más extremista de rebelión popular del Partido Socialista y el MIR; continúa con el MAPU bajo la conducción de Oscar Guillermo Garretón. El otro sector, en posiciones más cercanas al Presidente Allende y al Partido Comunista, constituye el “MAPU Obrero Campesino”, bajo la conducción de Jaime Gazmuri.

Ambos partidos continúan de todas maneras al interior de la Unidad Popular y el gobierno, cada uno apoyando sus propias posiciones al interior de la alianza. El Golpe Militar de la derecha, del 11 de septiembre de 1973 -que pone fin al gobierno popular- desata la represión por igual, contra todas las organizaciones de izquierda y partidos de la Unidad Popular. Obliga, a cada una de las orgánicas, a un proceso de readecuación partidaria a las nuevas circunstancias que vive el país.

Militantes de ambos MAPU son detenidos, encarcelados, torturados, asesinados o hechos desaparecer. Muchos deben abandonar el país y vivir el exilio.

La resistencia a la dictadura

El MAPU Obrero Campesino -que luego de la división se había consolidado en todo el país y muy especialmente a nivel de la juventud, en sectores poblacionales y en organizaciones campesinas- puede enfrentar en mejor forma el trabajo en la clandestinidad. Logra re establecer contactos a nivel nacional y mantener su dirección al interior del país; incluso permitiendo la entrada y salida de su Secretario General del territorio, para reuniones con otras fuerzas políticas en el exterior.

El largo y difícil período de la dictadura, templa su militancia y el compromiso con los sectores populares. Aquellos que permanecen en la clandestinidad en el país, encuentran múltiples formas de trabajo para la reconstrucción partidaria y para mantener su presencia en las organizaciones sociales, sindicatos, grupos de solidaridad y defensa de los derechos humanos.

El partido plantea la necesidad de constituir una gran alianza antifascista para enfrentar unidos a la Dictadura, y actúa en consecuencia. El sector de la juventud, constituye la UJD (Unión de Jóvenes Democráticos) y el trabajo cultural se convoca y amplía con la creación de la ACU (Asociación Cultural Universitaria). Sectores de mujeres y dirigentes sindicales en torno a la Confederación UOC, juegan un importante trabajo en la reorganización de los sindicatos campesinos y en la unidad de sus organizaciones, con la creación de la CNC (Comisión Nacional Campesina) y luego del MUCECH. Tienen también, activa participación en la creación de instancias, mujeres democráticas y apoyo a la unidad de todos los trabajadores chilenos, con la creación de la Coordinadora Nacional Sindical y luego la Central Unitaria de Trabajadores CUT.

Por su parte, quienes se encuentran en el exilio, organizan la solidaridad y el apoyo para el funcionamiento del partido en el interior. Continúan los contactos con los partidos amigos de los distintos países, mantienen la coordinación con las otras fuerzas chilenas y diversas instituciones de solidaridad con Chile.

Los renovadores

La permanente preocupación por mantener una línea política de carácter proletaria y de consecuencia de clase, con el sector de los trabajadores y campesinos, sufre también en esos años, serias dificultades por la intromisión de desviaciones tanto de derecha, como de ultra izquierda; que finalmente merman la importancia y el rol que juega el partido. Miembros de su dirigencia y militantes, en especial del exterior, inician un acercamiento a postulados de la renovación socialista, que se analiza en los partidos de la izquierda europea.

En 1985, las directivas del MAPU (Oscar Garretón) y el MAPU Obrero Campesino (Jaime Gazmuri), establecen la reunificación de ambos partidos, en un Congreso de la Unidad, como paso previo a una unidad mayor de la “Convergencia Socialista”, que se hará en torno al Partido Socialista. Asume la dirección de esta nueva instancia unitaria,  Víctor Barrueto. Dos años antes, el sector de Garretón, había tenido otro quiebre con la formación del “Mapu Lautaro”, con militantes que estaban por un llamado a la insurgencia y la lucha armada.

El partido continúa

Habiéndose decretada la disolución del MAPU Obrero Campesino por la dirección de Gazmuri, algunos miembros del partido -mayoritariamente su militancia al interior del país y el sector campesino- continúa con el partido ahora bajo la dirección de Fernando Ávila. Éste conduce al partido durante todo el periodo de los paros y movilizaciones contra la Dictadura. Trata de mantener la línea proletaria histórica del partido y enfrenta las desviaciones de derecha de los “socialistas renovados” y las posiciones ultraizquierdistas de la “salida armada”.

Toda la militancia del partido debe encarar en sus lugares de trabajo, la discusión sobre  la lucha por el regreso a la democracia, la constitución de instancias unitarias, la creación de la Asamblea de la Civilidad, el trabajo en participación en el plebiscito y la Campaña del NO.

El Partido MAPU Obrero Campesino logra así consolidarse, ser uno de los partidos de la Concertación de Partidos por la Democracia y trabajar en la elaboración de los programas y el triunfo de los sucesivos gobiernos de la Concertación. En ninguno de esos períodos se le entrega algún cargo de responsabilidad en instituciones de gobierno, pero sí sus dirigentes participan activamente en las instancias de discusión y proposición de políticas públicas. La presencia de dirigentes del partido en las organizaciones campesinas permitirá importantes aportes en las medidas hacia el sector campesino y de los pequeños productores agrícolas.

En un congreso, realizado en Talca en 1997, termina la dirección de Fernando Ávila y asume Samuel Bello. Las falencias, malas prácticas y sectarismo en el conglomerado de la Concertación, fueron estrechando la alianza y mermando la participación del partido. Las propias dificultades, deficiencias internas y el alejamiento de militantes y dirigentes hacia otros partidos -como el PS, PPD y PC- va restando fuerza al trabajo partidario.

En ese período surge también una iniciativa de reunir a todos aquellos antiguos militantes de la “cultura MAPU”, con la constitución de una fundación denominada “Memoria MAPU”, que realiza actividades e iniciativas que reivindican y recuerdan especialmente a sus mártires.

El último tiempo

Ante el letargo y debilitamiento del partido a partir del año 2001, se realiza una reactivación desde el Regional Metropolitano; y en un congreso, realizado en mayo de 2003, el partido MAPU Obrero Campesino -con una nueva dirección que surge desde las bases regionales- asume con fuerza y entusiasmo el trabajo partidario. Realiza un gran esfuerzo en la línea del crecimiento en regiones, mejora la presencia del partido con pronunciamientos públicos, la edición de publicaciones periódicas y la entrega de aportes al Gobierno y de proposiciones a los otros partidos de la Concertación. Desgraciadamente, ese esfuerzo es abortado por la irrupción de un grupo que logra controlar la dirección del partido en un congreso realizado en 2007. Samuel Bello logra así recuperar la conducción, pero el partido se debilita y la gran mayoría de la militancia se margina. Nunca más se convocará a un congreso para realizar elecciones.

No ha sido fácil tratar de mantener la presencia de los postulados y principios que  Ambrosio pensó fundir en este frente. Un partido que estableció una forma y estilo de trabajo en sus militantes, que le permitió crecer y consolidarse dentro de la izquierda chilena en el tiempo de la Unidad Popular, la posterior lucha de resistencia contra la Dictadura y la recuperación de la democracia.

Hoy, son muchos los antiguos militantes del MAPU que continúan entregando su aporte en diversos lugares e instituciones, en forma independiente o militando en otros partidos de la izquierda chilena. Incluso, hay algunos que cruzaron la vereda y están en claras posiciones de derecha. Un sector del “MAPU Obrero Campesino” aún trata de permanecer fiel a esos postulados históricos agrupados en torno a la Confederación Unidad Obrero Campesina (UOC) y sus sindicatos campesinos existentes en diversas regiones del país.

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