«La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre la cobardía de los demócratas».

Albert Camus

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LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO (Revisados)

Carlos Bonifetti Dietert

Ingeniero C. Mecánico UdeC. Ambientalista.

Dado los acontecimientos relacionados con la crisis climática y el calentamiento global –que se han acelerado en meses y años siguientes de la COP24 de diciembre de 2018, en Katowice, Polonia con el famoso breve discurso de la ambientalista sueca Greta Thumberg– creo oportuno reeditar el artículo “Los Límites del Crecimiento” publicado en LVC, actualizado con este nuevo título.

En 1968, en Roma, se reunieron 35 personalidades de 30 países entre las que se contaban académicos, científicos, investigadores y políticos, convocadas por el Dr. Aurelio Peccei, para compartir y discutir la creciente preocupación por las alteraciones del entorno ambiental que estaban afectando a la sociedad, dando con ello los primeros pasos para la fundación de una asociación que se conocerá como “El Club de Roma”, el que se formaliza en 1970. Su objetivo fue investigar, alentar métodos e interesar a funcionarios y grupos influyentes de los principales países sobre las perspectivas de la crisis en progreso que ya estaba afectando al medio ambiente. Los análisis contemplan la interdependencia entre aspectos políticos con aspectos energéticos, alimentarios y demográficos, entre otros, proyectada hacia escenarios posibles con horizontes que se extendieran hacia los próximos 50 o más años.

El primer trabajo del Club de Roma fue realizar un estudio, a través del Instituto Tecnológico de Massachussets (M.I.T.), para analizar el futuro de la humanidad de cara a los problemas relacionados con las enormes diferencias entre pobres y ricos, el deterioro creciente de la naturaleza, el incesante crecimiento de la población humana y de las áreas de cultivos agrícolas, la creciente extracción de recursos naturales y la contaminación. Los resultados del estudio, dirigido por Donella y Dennis Meadows, fueron entregados en un informe editado en EE.UU. con el título “Los límites del crecimiento” (original en inglés: “The Limits to Growth”).

El informe tuvo amplia difusión y sus repercusiones despertaron cierto grado de preocupación y polémicas, poniendo en un inesperado primer plano la labor encarada por el Club de Roma. Sus malévolos críticos (que nunca faltan) le adjudicarían a la organización, infundadamente, una visión alarmista y determinista del futuro, opinión que en mayor o menor medida seguirá prevaleciendo aún 30 años más tarde. La visibilidad pública del ‘Club’ se mantuvo reducida durante las siguientes décadas, pero su dedicación al estudio de los efectos previsibles de los complejos y acelerados cambios en el medio ambiente global han perdurado. Entretanto la conciencia social mundial fue despertando dando paso al surgimiento de un vasto movimiento ambientalista en la mayor parte del mundo.

El inventario de problemas a abordar –que resultará particularmente certero y ostensible durante las próximas décadas– incluyó aspectos tales como: deterioro del medioambiente físico, crisis de las instituciones, burocratización, enajenación de la juventud, violencia, deterioro de la calidad de la educación, brecha creciente entre países pobres e industrializados, crecimiento urbano descontrolado, inseguridad en el empleo, satisfacción decreciente de las personas en el trabajo, impugnación de los valores de la sociedad, indiferencia ante la ley y el orden, inflación, crisis monetarias y económicas, corrupción, colusiones  y brechas crecientes en los países entre ricos y pobres.

El equipo de investigadores del M.I.T. analizó cinco factores básicos que determinan y limitan el crecimiento en el planeta Tierra: a) producción agrícola, b) población y su crecimiento, c) recursos naturales, d) producción industrial y e) contaminación. Luego de numerosas correlaciones y tendencias de las variables introducidas en el programa computacional creado para el efecto y denominado World3, llegaron a las siguientes conclusiones principales:

  • Si las presentes tendencias de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación, producción de alimentos y extracción de recursos naturales no se modifican, los límites del crecimiento del planeta se alcanzarían dentro de los próximos 100 años.
  • Es posible modificar las tendencias de crecimiento y establecer condiciones de estabilidad ecológica y económica de tal modo que se prolonguen de forma sostenible en el futuro. Podría diseñarse una situación de equilibrio global que permitiera la satisfacción de las necesidades materiales básicas de cada persona en la Tierra y todas tendrían igual oportunidad de desarrollar su potencial humano individual.

Es decir –concluyeron– debemos prepararnos para un periodo de transición profunda con arduo trabajo y consenso mundial desde el modelo de crecimiento tradicional al de un modelo nuevo de equilibrio global. Cabe consignar algunos datos importantes: crecimiento exponencial de la población mundial desde unos 1.000 millones en 1800 a unos 7.500 millones en la actualidad (alcanzará los 8.500 millones hacia 2030 y los 9.700 millones en 2050); incremento de la longevidad, lo que puede llevar al límite de la capacidad de alojamiento de la tierra; consumo excesivo de minerales y de agua dulce; consumo creciente de energía per cápita, aumento de la ineficiencias en las transformaciones energéticas, lo que conlleva a una acumulación excesiva de dióxido de carbono en la alta atmósfera; alteraciones en la productividad alimenticia y de los costes en la producción de alimentos; y efectos colaterales nocivos relacionados con la tecnología. Estamos perdiendo especies animales y vegetales a una velocidad abismante y también los océanos están sufriendo con la sobrepesca y acidificación provocada por las altas concentraciones de CO2, los glaciares –la fuente principal de agua dulce– se están reduciendo, el mar está aumentando paulatinamente su nivel y su temperatura en las capas superficiales y los bordes costeros sufren los efectos de la erosión por la energía en aumento de las marejadas.

Tal como se ha advertido en el Informe, se deben evitar las consecuencias de traspasar los límites mediante apropiadas acciones a escala local y global. Frente al crecimiento desenfrenado es imprescindible alcanzar niveles de restricción deliberada del crecimiento de modo de estabilizar la población mundial y evitar la excesiva reducción de las reservas de bienes naturales comunes finitos. Por otra parte, todos los seres humanos deben tener condiciones de vida digna. Se deben eliminar los contaminantes, teniendo en cuenta las generaciones venideras y fomentar el uso de energías renovables, con la debida precaución para evitar la generación de nuevos problemas, situación que lamentablemente ya está ocurriendo en gran parte del mundo, especialmente en España y en Chile, con su febril y descontrolada expansión.

“La transición desde un modelo de crecimiento sin límites a equilibrio global es posible”, concluyen los autores de este informe. Se trata, dicen al final, de tener en cuenta los valores humanos esenciales y, de esta manera, decidir si tenemos que “proporcionar más alimento a los pobres o más servicios a los ricos”. Pero en el mundo somos muy porfiados y la inercia del (derrumbado) sistema económico-político es tal que prácticamente ninguna de estas recomendaciones se ha cumplido.

El estudio original fue actualizado por el mismo equipo del M.I.T. en 1992, 20 años después, con la publicación de un nuevo informe: “Más allá de lo límites”, dado que no se habían respetado las recomendaciones del primer informe de 1972 y concluyendo que el mundo se precipitaba hacia el colapso.

En 2004 se publica “Límites del crecimiento a los 30 años”, donde advierten que el peligro sigue aumentando como asimismo la urgencia de adoptar medidas. El resumen  del tercer informe destaca: 

“Las señales de la situación actual se hallan por doquier:

  • El nivel del mar ha crecido entre 10 y 20 centímetros desde 1900. La mayoría de los glaciares (polares y no polares) se están reduciendo y la extensión y espesor del hielo en ambos polos decrece notoriamente, especialmente en verano.
  • En 1998 más del 45% de los habitantes de la Tierra ha tenido que vivir con ingresos que se sitúan alrededor de los 2 dólares diarios mientras que la población más rica posee el 85% del PIB. La brecha entre ricos y pobres no deja de ampliarse.
  • En el año 2000, la FAO anunció que el 75% de la pesca en los océanos estaba sobrepasando los límites que podrían garantizar su conservación. Lo mismo sucede con el suelo, que presenta una extraordinaria degradación por efectos de la erosión y de los incendios forestales.

Son síntomas de un mundo sobreexplotado, del que se extraen recursos más rápidamente de lo que pueden restablecerse, y al que liberamos deshechos y contaminantes en mayor cantidad de la capacidad de la Tierra para absorberlos o hacerlos inocuos. Indican que, “Todo ello nos está conduciendo a un colapso medioambiental y económico, aunque existen todavía posibilidades de tratar estos desafíos y reducir su impacto”. Conste, destacan, que ya se alertó a tiempo: hace más de 30 años que advertimos de los límites del crecimiento… y al cumplirse en 1992 los 20 años de la publicación del primer informe, de nuevo subrayamos en “Más allá de los límites”que no se estaban adoptando las medidas adecuadas y que el sistema económico desembocaría, si no se modificaba radicalmente, a gravísimas crisis. Es cierto que en los últimos 30 años –se reconoce en el informe de 2004– ha habido ciertos progresos representados por nuevas instituciones, tecnologías y, sobre todo, la toma de consciencia a escala mundial sobre los problemas medioambientales… a pesar de lo cual “la visión de la situación en 2004 es más pesimista que la de hace 12 años”.  Así, por ejemplo, la distancia entre los pobres y los ricos se ha incrementado durante las décadas pasadas, en lugar de reducirse como se proclamaba en la “globalización”. Y se destaca que, con el sistema actual, el crecimiento económico tiene lugar, sobre todo, en los países que ya son ricos y, dentro de los mismos, también favorece más a los ricos que a las capas de población menos favorecidas.

Las conclusiones de los mencionados informes, desarrollados por científicos de prestigio y respaldados por el Club de Roma, nos indican que los gobiernos de los países y las organizaciones internacionales no las están tomando en cuenta debidamente.

La situación en Chile coincide con la tendencia mundial sobre este tema. Continuamos depredando nuestro mar con la sobre-pesca y la nociva pesca de arrastre, contaminado los mares con la salmonicultura desenfrenada, aumentando la erosión de la tierra y los riesgos de grandes incendios forestales con los mono cultivos de pinos y eucaliptos, agotando las napas de agua subterránea y todas las fuentes de agua dulce.

En los recientes períodos de elecciones, no hemos oído hablar a los candidatos a la presidencia de la República de Chile de este tema y todos, sin excepción, continúan hablando de que la única forma de progresar es “recuperando el crecimiento”, con una notable confusión entre los conceptos “crecimiento” y “desarrollo”, considerándolos como sinónimos. Para desarrollarnos no es necesario crecer, como se ha concluido en el informe “Los límites del crecimiento”, sino todo lo contrario como, por ejemplo, desarrollar y fomentar las economías y emprendimientos locales, pequeños y dispersos, como tan bien lo planteó asimismo E. Fritz Schumacher en 1972, en su trascendental obra “Lo Pequeño es Hermoso”. No solamente es hermoso sino que es posible.

La tarea de enmendar rumbos es difícil y ardua pero ha llegado la hora de comenzar a trabajar, comprendiendo lo que sucederá con la Tierra si continuamos con más de lo mismo. Ello evitará el colapso y conducirá, sin duda,  a que nuestro mundo sea verdaderamente sustentable.

Se mantiene la sempiterna pregunta: ¿Estaremos aún a tiempo?

“La humanidad posee hoy la más poderosa combinación de

conocimientos, instrumentos y recursos de todos los tiempos. Tiene

todo lo que es físicamente necesario para crear una forma de sociedad

humana completamente nueva… pero para ello es necesario

una visión prospectiva y una firme voluntad”. (En Los Límites del

Crecimiento, M.I.T., 1972).

N. del A.:

El artículo original fue publicado en La Ventana Ciudadana:

https://laventanaciudadana.cl/los-limites-del-crecimiento/

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