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¡MANFRED!

Gladys Semillán Villanueva

Embajadora por la Paz de las Naciones Unidas por la Letras UNILETRAS. Ave viajera de Semillas para la Juventud

A Manfred Gnadinger, una vida atrapada por amor a Galicia en Camelle, Costa de la Muerte, Finisterre.

¡Igual que una nube revoloteo tus piedras!

Ya no recuerdo como llegaste a mi vida, como ese afán de perdurar creando sueños, fuiste rondando a la distancia mis momentos.

Casi como un llamado lento, cada jornada desde ese raro amor que le tengo a mis piedras has influido en ellas y con un especial conjuro fuiste alertándolas para que llegado el tiempo justo pudiera arribarme a tu escollera, a pisar tus pasos, a respirar tus vientos a dejarme entibiar por tu sol que lo hice mío.

Sentí que podía, que me dabas permiso y hasta en esos delirios que era posible compartir, te alegrabas con mi llegada.

Tú desde Alemania emprendías un derrotero, yo desde Argentina salía a tu encuentro.

¿Qué nos unió?

¿El extraño amor a esa tierra gallega?

¿La intrepidez de crear con lo que la naturaleza, bondadosa madre tierra, extiende a sus hijos que la aman y la recrean?

¿O quizás ver llegar, en las lánguidas olas que se entregan a la arena que ávidas las esperan, ese amor imposible que nos cambiará para siempre?

No tendré tu respuesta, no tendrás la mía.

Man, tu espíritu ha visto vagar mi alma convertida en una nube que ha acariciado tus piedras, aquellas que afortunadamente están de pie y las otras, redondeadas, que con tanta habilidad elegías, superponías, las llevabas al cielo.

A ese espacio de fragancias saladas, de arrobamientos nocturnos, de besos solo dados con el pensamiento, pero que allí están, no se han marchado.

No te preguntes de dónde salí solo recíbeme con esta intención de comprenderte y admirarte.

Nada se fue.

El petróleo que derramó el Prestige aquel día nefasto, cubriendo las playas, mancillando tus obras, arrebatando tu vida no fue suficiente. Vives..

Lo palpan las manos, lo escrudiñan los ojos, solo las palabras que musitamos

dejando escapar monosílabos amorosos, cuidando sigilosamente lo que ha quedado.

Doce años de aquella tragedia, impericia, descuidos, indolencia.

Deambulas, permaneces.

Desde la orilla en que el agua se amansa he comenzado mi tránsito hacia tu obra.

Con mi traje de nube y gasa, con los pies húmedos, salados, tomé suave impulso y flotando entre ellas, sin apuro, gozando tal vez de la misma forma que tú sentías cuando les dabas destino.

Fue un placer exquisito, las recorría quizás como un amante recorre temeroso su sueño.

En cada formación me detenía, abrazaba sus redondeces, igual que una sirena con mi bata de cola iba uniéndolas hasta dejarlas enlazadas, les esparcía escamas brillantes recogidas entre los corales.

Seguí ascendiendo hasta ese monumento portentoso que parece señalar el cielo, teniéndolas a todas unidas, mimadas reconocidas, sostenidas por mi asombro, palpitando con tu corazón perdido un día de diciembre.

Pero este mes de setiembre, allí fui a tu mundo para abrazarte respondiendo a tu llamado.

Manfred, no fui sola desde otra parte del espacio y con el corazón palpitando tan fuerte como el tuyo, mi amigo el maravilloso pez volador…sintió que debía hacerte saber que también para él no eras un desconocido y me acercó su visión increíble.

Sentí que debíamos unir estos sentimientos y como quien ofrenda sus intenciones allá tan cerca del monte Pindo, monte celta en la Galicia que te atrapó definitivamente, como dos druidas viviendo la más increíble de las situaciones, unirnos a ti en una ceremonia ancestral.

Él, planeando con sus viriles alas, mirada avizora, presencia justa,…yo, la visión de una mujer emergida de la magia que guarda dos secretos,

el tuyo y el mío, MANFRED.

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4 Comentarios en ¡MANFRED!

    • Carla,sabía de la existencia de este escultor por amigos que fueron a sacar el chapapote derramado en las playas gallegas.
      Decidí un día enconterme con su espíritu y alla fui…pero las palabras no fueron suficientes para trasladar la emocion.
      Gracias…Gracias

  1. Genial su artículo, usted Gladys acaricia las páginas con sus letras y sus frases.

    Muy bueno.

    • Eduardo su generosidad es muy grande,digamos que quizas mi mirada en Camelle se inspiró y trasladó a las palabras una visión profunda de alguien que amó a Galicia hasta la muerte.
      Gracias.

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