
Medicina alternativa
Ante la gran cantidad de fármacos que se recetan a sí mismos , las personas de los más diversos grupos sociales – llámense adultos, adultos mayores, adolescentes, jóvenes, heterosexuales y homosexuales, entre la amplia gama de seres humanos que conforman nuestro entorno – muchos consumidores de éstos se han visto en la obligación de dejar de recurrir a los medicamentos tradicionales, por lo caros que son, por supuesto, y reemplazarlos por otros alternativos de la farmacopea natural o por aquéllos que , estando compuestos por los mismos principios químicos activos que los habitualmente expendidos por las farmacias, tienen un precio incomparablemente más económico que los recetados por los especialistas.
No daremos nombres de ningún medicamento con su respectivo genérico, por cuanto no siendo formados en medicina tradicional ni alternativa, caeríamos en serios errores.
No podemos aventurar una ejemplificación que muy probablemente esté errada. Sólo hemos recopilado las opiniones de múltiples consumidores de remedios, cuyos bolsillos sufren las consecuencias por razones de todos conocidas, a saber, exiguas pensiones, edad avanzada que deteriora la salud y obliga a la ingesta de diversos remedios, a veces inclusive se gasta más en medicamentos que en supermercado en ciertos casos, y los ingresos no son suficientes para adquirir los medicamentos de precios excesivos, sobre todo si son manufacturados por laboratorios de prestigio nacional y/o internacional. Estos y otros argumentos darían para polémicas inacabables y no fáciles de zanjar.
No obstante, hoy en día se difunden métodos curativos no tradicionales que son, en parte, paliativos para si no mejorar completamente al paciente, al menos para mitigar sus dolencias, según la experiencia de un número elevado de personas: algunas que utilizan estos métodos alternativos, otras que los ofrecen como la panacea a todos los males de salud del mundo.
Veamos algunos de ellos. Muy actuales son las terapias que pasamos a enumerar: músicoterapia , ejercicios acompañados por música ; los aromas ayudan a disminuir las tensiones y, por ende, los males somáticos y se la conoce como aromaterapia. Los colores ayudarían a debilitar ciertos síntomas de enfermedad y este recurso se denomina cromoterapia ; así también el uso de gemas se conoce bastante con el nombre de gemoterapia, que es el poder curativo que se atribuye a gemas y piedras semipreciosas como el ágata, ónix, cuarzos y cristales, entre otros. La hipnoterapia es perseguir la curación de enfermedades a través de estados o trances hipnóticos.
En otros casos, como el de niños con discapacidades psico-físicas, se han obtenido resultados beneficiosos para la salud de estos infantes con la ayuda de los caballos; al parecer el contacto con estos animales – montarlos y acariciarlos – les proporciona serenidad a estos niños especiales; se trata de la terapia denominada hipoterapia o también conocida como equinoterapia. A través de la luz se logra , en algunos casos, mejorías a dolencias endémicas y se habla de la luminoterapia; a su vez, el sonido pareciera aportar beneficios en casos de dolencias y se habla pues de sonoterapia.
En el caso de dolores reumáticos o artríticos, hemos escuchado que la gente recurre al veneno que tienen las abejas en la lanceta que entierran al picar, y que este veneno penetra en la sangre, disminuyendo los dolores de dichas enfermedades; es la apiterapia.
Otros tipos de procedimientos curativos que se ven publicitados en diarios y revistas tienen, algunos de ellos, su origen en antiguas culturas asiáticas milenarias, como es el caso del reiki, método que se basa en la imposición de manos, y el calor o energía que se produce al hacerlo aportaría beneficios para la salud. La palabra en sí significa “energía de vida o vital”.
El biomagnetismo, otro método de curación alternativa, tiene como principio sanador el uso de imanes que se adosan a diferentes partes del cuerpo para ayudar a superar dolencias y enfermedades.
A quienes les gusta danzar al son de un tipo de música especial está la biodanza, que se apoya en la expresión corporal y enseña a aprender a cultivar la alegría de vivir para enfrentar la vida en forma más saludable. Las personas que enseñan esta disciplina sostienen que es preciso “danzar la vida” para aprender a vivirla.
No olvidemos mencionar que en la farmacia natural han surgido toda suerte de productos para aumentar el consumo de omega 3, elemento básico como antioxidante, que nos garantiza una “vida más duradera y libre de problemas seniles”. ¿Será verdad?
Es aconsejable – según los expertos vegetarianos o veganos – consumir productos elaborados con semillas o polvo de ellas; en boga y de moda se han puesto productos como semillas de chia blanca o negra, preparados de nuestra murtilla, zumos de frutas tropicales, antes jamás conocidos en nuestro medio, como lo son: asaí – goji- noni- guaraná y muchos más, algunos como sésamo o quínoa /quinoa, consumida antiguamente por nuestros mapuches y hoy nuevamente en el mercado alimentario, hacen furor en dietas y como suplementos nutricionales por su alto valor proteico. Para qué hablar de la jalea real o el ginseng, conocidos y empleados desde décadas. Son tantos y tantos los productos que se venden en los establecimientos con valor medicinal, que sería imposible enumerarlos todos, pues se les atribuye, aparte de su valor curativo, una importancia obviamente exacerbada como suplementos dietéticos y nutricionales.
Nuestros abuelos antiguamente bebían un cordial o vino generoso, conocido con el nombre de “vino de misa” o “vino dulce” y que actualmente se denomina late harvest, del inglés por “cosecha tardía ”en castellano, con el objeto de abrir el apetito como tónico. Si hacemos memoria, otrora se usaba la jecorina como tónico infantil y fortificante de los huesos; se la conocía con el nombre de emulsión de Scott, y no era ni más ni menos que el repulsivo aceite de bacalao.
Tantos y tantos productos naturales que se difunden en el comercio, cuyos nombres sofisticados apenas podemos retener, que hemos olvidado la sabrosa malta con huevo que se daba en pequeña cantidad a los niños como “tónico para abrir el apetito” y en no tan pequeña cantidad a los adultos para “no perder el apetito”.
A futuro seguirán apareciendo nuevas terapias y nuevos métodos para curar enfermedades en forma alternativa a la medicina tradicional; la pregunta del millón es …¿serán mejores, tendrán proyección de panaceas medicinales o sólo constituirán un placebo más? Estaremos atentos en caso de que así sea y se den a conocer en los medios que solemos usar para nuestra información, la que lógicamente es deficiente y pasajera.
Ana María Pandolfi Burzio







Buen aporte…
Debemos volver, entre muchas otras cosas a la vida tradicional campesina, natural, sana… Mucho mas limpia.