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Mujeres y el Nobel Siglo XXI

Carlos José Vivas Sanchez

Médico. Especialista en Administración de Hospitales

Con la aproximación del nuevo milenio, en la década de los 90, John Naisbitt y Patricia Aburdene, escribieron un libro titulado Megatendencias 2000, donde hacían una serie de predicciones acerca de adonde se dirigiría el mundo en el siglo XXI; entre las tendencias que citaron estuvo El liderazgo de la mujer en múltiples frentes, incluido el de la producción y las finanzas.

La explicación era por demás muy sencilla, demográficamente, hombres y mujeres prácticamente están en paridad numérica, sin embargo históricamente, la mujer fue relegada del campo de la educación, las ciencias y el trabajo, y los autores hacen referencia que durante el siglo XX, y en especial después de la segunda guerra mundial, el acceso a la educación y el reconocimiento de sus derechos como lo fue el voto femenino, han dado pie para que la mujer surja en la sociedad actual.

Lo que para algunos es “la invasión femenina” a terrenos aparentemente masculinos, para Naisbitt y Aburdene, no es más que ocupar en paridad de condiciones su sitio en los diferentes terrenos del quehacer humano, y que salvo las diferencias por la capacidad para el esfuerzo físico, hombres y mujeres somos iguales en el terreno intelectual, la inteligencia, la dedicación al estudio y la disciplina en el saber  nos colocan en el mismo nivel.

Como todos los años, a principios de octubre se anuncian los premios instaurados por el inventor de la dinamita Alfred Nobel y que otorga la Academia Sueca de Ciencias, con la excepción del premio en economía. Están dirigidos a reconocer el esfuerzo de personas o instituciones, que hayan contribuido con su aporte en investigación o trabajo, al mejoramiento de la humanidad, y quizás dentro de la lista de premiados, el que se considera  más importante y no pocas veces polémico es el que reconoce los esfuerzos por la paz.

Los Nobel, que tienen más de cien años, han ido a parar a manos de 49 mujeres en este lapso, al cumplir 50 años el premio había sido otorgado 10 veces a 9 mujeres, Marie Curie lo recibió dos veces (1903 y 1911) y en ese 50vo aniversario hubo una mujer latinoamericana premiada, la chilena Gabriela Mistral, en Literatura.

En estos 18 años del siglo XXI, 22 mujeres han recibido el premio, con 2009 como año estelar, 5 premiadas en 4 categorías diferentes.

Sin desmerecer los logros de todas en los diferentes campos, quiero hacer énfasis en el premio de la Paz, porque considero que es el premio que resume la intención inicial de su creador, y representa mejor el liderazgo ya no tan emergente de la mujer.

Pasando al terreno de los derechos de la mujer, debemos recordar que la ONU en el año 2000, en su plan conocido como “Las Metas del Milenio” definió como objetivo número 3, Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, y la base primordial de este logro era el acceso a la educación, esa agenda tenía un horizonte temporal de 15 años; en 2015, se hizo la revisión, y la nueva agenda llamada Objetivos de Desarrollo Sostenible 2015-2030, contempla en su objetivo número 5, igualdad de género, donde se ratifica como medida primordial el derecho a la educación, como forma de empoderar a la mujer y así lograr su pleno desarrollo y el acceso a puestos de decisión política, además de promover la lucha contra la violencia contra la mujer, que se manifiesta mediante la falta de acceso igualitario a la educación, la violencia doméstica, y las diferentes formas de violencia sexual, como la violación como acción de guerra, las mutilaciones genitales que practican algunas culturas africanas o los matrimonios forzados de niñas.

Debemos recalcar que la violencia sexual no es patrimonio único de “culturas retrasadas o bárbaras”; como muestra tenemos las denuncias de acoso sexual del poderoso productor de cine Harvey Weinstein, en Estados Unidos que dio origen al movimiento Me Too, y al movimiento Ni Una Menos contra la violencia hacia la mujer, nacido en Argentina, que tuvo impacto en toda Latinoamérica.

¿Por qué estas referencias?, si bien las mujeres galardonadas con el Nobel de la Paz en esta década, han sido luchadoras por la democracia y los derechos sociales, como la Birmana Aung San Suu Kyi, la centroamericana Rigoberta Menchú, la Keniata Wangari Maathai (2004), las dos últimas ganadoras del Nobel de la Paz, son caras visibles de los derechos femeninos, y símbolos de que la libertad es un anhelo innato en los humanos más allá de las imposiciones sociales o culturales.

En 2011, el premio lo compartirían dos liberianas Ellen Johnson-Sirleaf y Leymah Roberta Gbowee, luchadoras contra la dictadura de su país, y una yemení, la periodista Tawakel Karman, destacada en su país durante los sucesos de la llamada ‘Primavera árabe’.

Resulta alentador que una adolescente casi una niña, Malala Yousafzai, haya sido una voz de reclamo por el derecho de estudiar de las mujeres en su natal Pakistán, donde el régimen talibán  prohibió la televisión, la música, la educación de las niñas, y a las mujeres ir de compras, y que su reclamo haya sido tan fuerte y visible haciéndola victima con apenas 15 años de una agresión brutal el 9 de octubre de 2012, que casi le cuesta la vida, eso lejos de amilanarla, le dio más fuerza y coraje, su lucha se hizo visible a nivel mundial, y la transformó en la persona más joven en recibir un Nobel a los 17 años.

La segunda mujer, es Nadia Murad, de nacionalidad iraní, perteneciente a una minoría étnica (Yazidi), en 2014 a los 19 años; su aldea fue atacada por miembros del Estado Islámico (ISIS), quienes tomarían a las mujeres más jóvenes, se estiman en inicio unas 6.700, como esclavas. Al intentar escapar, fue víctima de violación y torturas, no obstante en algún momento pudo escapar de sus captores, y sobreponiéndose al dolor sufrido, fundó la Iniciativa Nadia, una organización dedicada a ayudar a mujeres y niños víctimas de genocidio, crímenes de guerra y tráfico de personas, que brinda apoyo para reconstruir sus vidas y comunidades.

|Queda mucho camino por recorrer en la búsqueda de esa quimera llamada Paz Mundial, los conflictos bélicos siguen a la orden del día, y el futuro ominosamente nos indica que podrían surgir otros, por eso el trabajo por la paz, liderado por mujeres, en todo el mundo, desde jóvenes que asumen compromisos como Malala o Nadia, nos hacen ser optimistas porque siempre es bueno apostar por la convivencia. Esperemos que en algún momento de la historia por venir no se haga necesaria la existencia de activistas por la paz.

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2 Comentarios en Mujeres y el Nobel Siglo XXI

  1. …QUÉ INVASIÓN MAS NECESARIA…
    LAS MUJERES LE TRAEN CORDURA AL DESARROLLO DE LA HUMANIDAD EN TODOS SUS FRENTES

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