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No es el peaje, es la violencia y el abuso naturalizado

Lo ocurrido recientemente con el alza del peaje en Chivilingo viene a constituirse en la mejor expresión de cómo la Provincia de Arauco y sus habitantes son víctimas de la violencia no solo estructural, léase la pobreza, exclusión y marginalidad, sino también de la violencia que emana de la institucionalidad, con su indolencia y muy poca capacidad para empatizar con las penurias y abusos en los cuales está inmersa la población.

Nadie podría discutir el avance que significó la construcción de la ruta 160. Los tiempos de viaje se han acortado y la carretera resulta expedita; sin embargo, para aquellos que generalmente transitamos por dicha ruta, resulta llamativo y curioso constatar los problemas que presenta, desde baches, reparaciones y hasta deslizamiento de tierra son solo algunos de los problemas que presenta el trayecto desde Lota-Coronel hasta Cerro Alto. Y eso que estamos hablando de una ruta nueva, que no lleva muchos años, pero en algunos lugares pareciera ser que tuviera décadas de recorrido.

A lo anterior se suma la deficiente accesibilidad a la ruta para algunos habitantes que viven en las proximidades de la carretera. En ese sentido, parece existir coincidencia que la ruta fue mal diseñada y que los problemas no han sido abordados de fondo, sino más bien de forma, literalmente soluciones “parche”. De ahí entonces la molestia y queja de sus alcaldes, habitantes y algunos parlamentarios que han expresado su rechazo al alza del peaje en Chivilingo.

A la vista del público general y de aquellos que no viven en la Provincia, el alza del peaje puede parecer algo menor, sin embargo, para una zona que históricamente ha sido abusada y violentada, éste incremento se convierte en una nueva y reiterada arbitrariedad.

Se dice que es responsabilidad del gobierno anterior, que el actual simplemente cumple con lo que se firmó y que no queda más que acatar la determinación, por más que los habitantes y alcaldes se molesten y protesten. ¿Acaso no se eligen autoridades para que resuelvan los problemas y no estén culpando siempre al gobierno anterior?

Pero no es todo, este ejemplo es una muestra de la (deficiente) capacidad que tiene la autoridad regional, que a estas alturas parece tener muy poco peso político, para ver cómo puede resolver un problema local. Más allá de las palabras de buena crianza, reunirse con autoridades locales y alguna comitiva de habitantes de la Provincia y manifestar que se harán los esfuerzos, como si se tratará de hacer un favor a los ciudadanos, la autoridad regional, finalmente se limitó a consultar a Santiago para buscar alguna solución. Así es, un problema de una Provincia, de un espacio micro tiene que tener el visto bueno o beneplácito de Santiago. Entonces ¿Dónde queda la capacidad de resolución de las autoridades regionales para hacerse cargo de los problemas locales?, ¿Qué peso político y capacidad de gestión tiene la autoridad regional y sus funcionarios (Seremis) para presionar junto a sus habitantes en pos de una solución de fondo? Parece ser que ninguna o muy poca.

De seguro, si este problema ocurriera en Santiago, incluso en Concepción, quizás la gestión, presión y capacidad de negociación sería otra y posiblemente el resultado, también; sin embargo, es la Provincia de Arauco, es la zona pobre, es el histórico patio trasero de la región, es la famosa “zona de rezago”, en otras palabras una zona donde la violencia y abuso de las concesionarias, forestales, incluso del propio Estado a través de la militarización de la zona araucana por ejemplo, han terminado, al igual que la pobreza, marginalidad y exclusión, por naturalizarse.

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3 Comentarios en No es el peaje, es la violencia y el abuso naturalizado

  1. Esto de las rutas concesionadas son negocio para las empresas que construyen y vías privilegiadas para los empresarios y sus empresas, pero para los pueblos y sus habitantes, son un costo y generan aislamiento.
    Todo para los poderosos.

    Felicitaciones al autor y ojalá en otro artículo enfoque, mas profundamente, el tema de aislamiento de la población mas necesitada.

  2. Me sumo a cada uno de los interesantes comentarios de Carlos.
    Maestro y profesor Danny Monsálvez sus artículos son un gran aporte.

  3. Muy buen análisis el que nos entrega Danny Monsálvez sobre la situación en que está la Ruta 160, desde Lota hacia el Sur. A mi parecer, es la peor ruta diseñada y construida hasta ahora por concesión de Chile. Da escalofríos recorrerla. Su diseño es malo, caro, avasallador y agresivo para los ciudadanos a los que ningún organismo del estado consultó, y también para el medio ambiente con los enormes cortes de cerro y enormes terraplenes que no tienen clara justificación racional.

    Ahora se viven las penosas consecuencias del actuar de un Estado aletargado y desordenado que delega complejos proyectos de obras viales como este a empresas privadas con dudosas competencias para ello. Debe terminarse a la brevedad con este ‘sistema de concesiones’, que amén de caro y de generar exageradas ganancias a empresas extranjeras, es malo, y volver a hacer las cosas como se hacían antes, bien y con responsabilidad. Los proyectos de vías y rutas deben realizarse con la participación de ingenieros civiles idóneos y con experiencia comprobada, con estudios de impacto ambiental de verdad (no de cartonaje como los actuales), serios y participativos, con consultas ciudadanas y con exposición previa a todos, con planos y maquetas bien hechos y bien expuestos en lugares adecuados. De no hacerse los urgentes cambios necesarios en los procedimientos, no podemos esperar ‘tiempos mejores’ sino todo lo contrario

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