«Enseñar, es enseñar a dudar» Eduardo Galeano

 

 

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No llores por ti, Argentina.

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

El pasado domingo 13 de agosto, se realizaron en la vecina nación argentina las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) establecidas legalmente y que constituyen una verdadera encuesta general con miras a las próximas elecciones presidenciales de octubre.

Los resultados fueron sorprendentes e impactaron no solo a la opinión pública interna sino que golpearon a los mercados mundiales ya que el país enfrenta un grave endeudamiento externo básicamente ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) que ha debido ser negociado y renegociado en varias oportunidades y además es emisor de bonos que se devaluaron al día siguiente en torno al 12%.

En síntesis, las cifras fueron las que se detallan:

Javier Milei Luján, “liberal libertario”, candidato del frente “La Libertad Avanza”, primera mayoría, con un 30,04% de los votos.

Patricia Bullrich, candidata de la derecha tradicional, en la alianza “Juntos por el Cambio”, con un 28,27%.

Sergio Massa, peronista y actual Ministro de Economía del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, postulado por la “Unión por la Patria”, 27,27%.

Con una abstención cercana al 35%, la ciudadanía quedó dividida en tres tercios bastante parejos pero no en la forma tradicional – derecha, centro, izquierda – sino que alterada con la sorprendente irrupción mayoritaria de Milei por la extrema derecha.

El oficialismo gobernante sufrió la peor derrota de su historia, con un vergonzoso tercer lugar, y Massa tuvo que pagar los platos rotos no solo a causa de las alarmantes cifras económico – sociales que no son de su personal responsabilidad (115% de inflación anualizada y 40% de la población en situación de pobreza) sino también por el clima de inseguridad y corrupción que campea en el país.

¿Quién es Javier Milei?

Diputado de 52 años, consumidor declarado de cocaína, de lenguaje populachero y grosero, sigue las aguas de Donald Trump con su soberbia incontrolable: “Dios me ha mandatado para ser presidente”.

Para cumplir la voluntad del Todopoderoso, Milei se ha hecho acompañar en la papeleta, como candidata a vicepresidenta, a Verónica Villarruel, hija de militar, quien ha negado los crímenes y delitos contra los derechos humanos de la dictadura y promueve la liberación de militares y policías ya condenados.

Autodefinido como anarco-capitalista, su discurso es demagógicamente claro  contra las elites que han gobernado al país, a las que reiteradamente ha calificado como “casta política parasitaria, chorra (ladrona) e inútil”, buscando recibir la adhesión de una población hastiada con el populismo y la incompetencia. A sus oponentes progresistas los ha calificado de “colectivistas hijos de puta” aclarando que a “los zurdos de mierda no les puedes ceder ni un centímetro, no puedes conversar con ellos”. Para confirmar su generosidad y su desinterés cada mes ha estado sorteando su remuneración entre todos los argentinos.

Por otro lado, su discurso valida sin disimulo una lógica misógina plagada de visiones negacionistas sobre los derechos y la autonomía de la mujer.

El “programa de gobierno” de Javier Milei, según se deduce de sus piezas oratorias, considera la dolarización de la economía poniendo término a la inflación en un plazo de 24 meses usando como ejemplo a Ecuador que con semejante medida, según él, eliminó la inflación y multiplicó por 10 el ingreso de sus habitantes; supresión del Banco Central; reducción del número de ministerios bajando su cifra de los 18 actuales a 4 u 8 (desaparecerían Salud, Educación, Obras Públicas, Desarrollo Social, entre otros); eliminación de la educación pública la que sería sustituida por la entrega de vouchers  o vales a las familias; término de la indemnización por despido a los trabajadores; privatización de empresas públicas; militarización de las cárceles;

libre compraventa de armas; drástico plan de seguridad basado en el principio de “el que la hace la paga”; legalización de la venta de órganos; salida del Mercosur; ruptura de elaciones con China (“no hago pactos con comunistas”).

Sin embargo, aun en la eventualidad de su triunfo, es muy improbable que logre una mayoría parlamentaria que le permita concretar sus promesas. Y eso, él lo sabe perfectamente.

Un análisis del “estado del arte” en la política de la vecina nación, nos indica que el “peronismo” (o justicialismo o kircherismo) ha ocupado tradicionalmente un lugar preponderante pero ahora existe la posibilidad innegable, dada la debacle electoral experimentada el domingo 13, que este movimiento no acceda a la segunda vuelta y le corresponda a la ciudadanía optar entre una candidatura de “derecha tradicional” que se ha esforzado por entregar un mensaje bastante duro y represivo y la opción Milei de extrema derecha ya descrita. La votación de los menores de edad (que ya optaron por Milei en estas PASO) pero sobre todo la concurrencia o no concurrencia a las urnas de ese 35% que recién se abstuvo, serán determinantes.

En una conversación de sobremesa, un comensal reflexionó en voz alta:  “La Argentina, país rico, de inmensas posibilidades, que fue hace un siglo el primer país desarrollado de América Latina, que es campeón mundial de fútbol, que tiene al Papa….¿cómo pudo llegar a esto?

José Antonio Kast ya manifestó su alegría por la victoria transitoria de Milei, tal como en su momento peregrinó a Brasilia a rendir pleitesía a Jair Bolsonaro. Éste, que ya felicitó a Milei por el resultado logrado, no tuvo tapujos para expresar sus sentimientos: “Tenemos tantas cosas en común”.       

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