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Panorama Brasil, el nuevo epicentro / o novo epicentro

Desde Brasil, especial para laventanaciudadana.cl

Español

Hace aproximadamente un mes, cuando concedí una entrevista a La Ventana Ciudadana, había aproximadamente 74.000 infectados y exactamente 5.017 muertos en Brasil. Con los estados de São Paulo, Río de Janeiro y Ceará presentando el mayor número de personas infectadas y de muertes, en ese momento. Hoy, aproximadamente noventa días después de la confirmación oficial del primer caso de Covid-19 en territorio brasileño, el 26 de febrero en São Paulo, les traigo a los amigos de esta que, de hecho, es una Ventana abierta en estos tiempos de niebla, un panorama de la situación actual en Brasil en este escenario de pandemia.

Lamentablemente, hoy, 26 de mayo, Brasil se ha convertido en el nuevo epicentro de la pandemia. Con 16.324 nuevos infectados y 1.039 muertos en las últimas veinticuatro horas, el país superó a los Estados Unidos de América en estos números diarios y se consolidó en la cima de ese triste ranking. Arrastrando todo el subcontinente sudamericano a esta posición, según lo declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el día 21. En total, según el Ministerio de Salud, hay 391.222 casos confirmados con 24.512 muertes. Cifras que ciertamente son mucho más altas, dada la alta tasa de sub-registro en diferentes regiones del país.

A diferencia de lo que mencioné hace un mes, actualmente, la enfermedad ha llegado a todas las capitales de los estados brasileños y sus respectivas regiones metropolitanas. Según cifras oficiales, São Paulo, Río de Janeiro y Ceará continúan siendo los estados con el mayor número de muertes por Covid-19, con 6.423, 4.361 y 2.603 muertes, respectivamente. Sin embargo, ahora, en un proceso de interiorización, la enfermedad se propaga a ciudades más pequeñas y menos estructuradas en términos de atención médica. Que necesitan trasladar a los pacientes que demandan atención médica más compleja a hospitales en grandes centros urbanos. Estos hospitales ya trabajan en el límite de camas y profesionales, y no satisfacen toda la demanda de pacientes que se presenta. El resultado es una imagen de un colapso absoluto del sistema de salud del país, con personas que mueren después de días de esperar la atención adecuada. 

Este escenario se ve agravado por la grave crisis política experimentada por el país, que, entre muchas consecuencias en este delicado momento, trae incertidumbre a la población sobre cómo hacer frente a la enfermedad. Llevando a miles de personas a ignorar las pautas de las autoridades de salud de los estados y municipios, además de las emitidas por la OMS, con respecto a la necesidad de aislamiento social como la única herramienta efectiva, hasta ahora, para combatir el nuevo Coronavirus. Por lo tanto, muchas iniciativas de los gobiernos locales para reducir la circulación de personas en las calles y, en consecuencia, reducir la tasa de contagio con el fin de aliviar la presión sobre el sistema de salud, no encuentran el apoyo esperado de una gran parte de la sociedad e incluyendo una parte importante de sus representantes en la escena política.

A pesar del tamaño continental del territorio brasileño, con todas las diferencias inherentes, especialmente las culturales, así como las dificultades logísticas que conlleva esta grandeza, Brasil tiene un Sistema Único de Salud (SUS), que es público y cubre todas las ciudades del país. Un sistema que, frente las dificultades propias de la pandemia y, principalmente, años de desinversión y administraciones seguidas, al menos, cuestionables, logró curar a más de 158.000 personas, según cifras del Ministerio de Salud.

Sin embargo, en ausencia de una política gubernamental que tenga como objetivo combatir la enfermedad de acuerdo con las directrices de las agencias de salud y basada en los principales argumentos científicos hasta el momento, para coordinar acciones a nivel nacional en el sentido de: realizar pruebas masivas, componer hospitales con equipos y profesionales, prestar especial atención a los grupos más vulnerables y, sobre todo, implementar una política amplia de distanciamiento social. Asociado con la oposición irrazonable entre economía y salud pública, colocada por segmentos de gobiernos centrales y también locales. Hemos visto que la enfermedad llega a poblaciones significativamente más vulnerables, como principalmente, pueblos indígenas y comunidades pobres en las grandes ciudades. Mientras sucede eso, autoridades del gobierno, en vista de las presiones económicas y políticas, ya están anunciando el regreso a la «normalidad», con la apertura de establecimientos comerciales y la reanudación de varias otras actividades. En un escenario que presenta al pueblo brasileño un horizonte desalentador e incluso más nebuloso que el que estamos viviendo hoy.

Portugues (Portugués)

Há cerca de um mês, quando dei uma entrevista a La Ventana Ciudadana, havia aproximadamente 74.000 infectados e exatamente 5.017 mortos no Brasil. Com os estados de São Paulo, Rio de Janeiro e Ceará apresentando o maior número de pessoas infectadas e mortes na época. Hoje, aproximadamente noventa dias após a confirmação oficial do primeiro caso de Covid-19 em território brasileiro, em 26 de fevereiro em São Paulo, trago-lhe os amigos disso, que, de fato, é uma janela aberta nesses tempos nebulosos, uma visão geral da situação atual no Brasil neste cenário de pandemia.

Lamentavelmente, hoje, 26 de maio, o Brasil se tornou o novo epicentro da pandemia. Com 16.324 novas infecções e 1.039 mortes nas últimas 24 horas, o país superou os Estados Unidos da América nesses números diários e se consolidou no topo desse triste ranking. Arrastando todo o subcontinente sul-americano para essa posição, conforme declarado pela Organização Mundial da Saúde (OMS), no dia 21. No total, segundo o Ministério da Saúde, existem 391.222 casos confirmados com 24.512 mortes. Números certamente muito mais altos, dada a alta taxa de subnotificação em diferentes regiões do país.

Diferente do que citei há um mês, atualmente, a doença já alcançou todas as capitais dos estados brasileiros e suas respectivas regiões metropolitanas. Pelos números oficiais, São Paulo, Rio de Janeiro e Ceará seguem como os estados com o maior número de mortos por Covid-19, apresentando 6.423, 4.361 e 2.603 óbitos, respectivamente. Entretanto, agora, em um processo de interiorização, a enfermidade propaga-se para cidades menores e menos estruturadas em termos de assistência de saúde. As quais necessitam deslocar os doentes que demandam atendimento médico mais complexo para hospitais nos grandes centros urbanos. Entretanto, esses hospitais já trabalham no limite de leitos e de profissionais, não conseguindo atender toda a demanda de pacientes que se apresenta. O resultado é um quadro de colapso absoluto do sistema de saúde do país, com pessoas morrendo após dias de espera por atendimento adequado. 

Cenário que se agrava diante da grave crise política vivenciada pelo país, a qual, entre muitas consequências neste instante delicado, traz incerteza à população quanto ao modo de enfrentamento à doença. Levando milhares de pessoas a desconsiderar orientações das autoridades de saúde de estados e municípios, além daquelas emanadas pela OMS, quanto à necessidade do isolamento social como única ferramenta efetiva, até o momento, no combate ao novo Coronavírus. Assim, muitas iniciativas de governos locais, no sentido de reduzir a circulação de pessoas nas ruas e, consequentemente, diminuir a taxa de contágio a fim de aliviar a pressão sobre o sistema de saúde, não encontram o apoio esperado de grande parte da sociedade e, inclusive, de parcela importante de seus representantes na cena política.

Não obstante o tamanho continental do território brasileiro, com todas as diferenças inerentes ao mesmo, especialmente as culturais, bem como as dificuldades de logística que essa grandeza acarreta. O Brasil conta com um Sistema Único de Saúde (SUS), que é público e abarca todas as cidades do país. Sistema que, mesmo frente às dificuldades inerentes à própria pandemia e, principalmente, a anos de desinvestimento e seguidas administrações, no mínimo, questionáveis, conseguiu curar mais de 158.000 pessoas, de acordo com os números do Ministério da Saúde. No entanto, na ausência de uma política governamental que aponte para o combate à doença em consonância às orientações dos órgãos de saúde e fundamentada nos principais argumentos científicos até agora, de modo a coordenar ações a nível nacional no sentido de: realizar testes em massa, compor hospitais com equipamentos e profissionais, conferir atenção especial a grupos mais vulneráveis e, principalmente, efetivar uma política ampla de distanciamento social. Associada à descabida contraposição entre economia e saúde pública, colocada por segmentos dos governos central e também locais. Assistimos a doença alcançar populações significativamente mais vulneráveis, como, principalmente, os povos indígenas e comunidades carentes das grandes cidades. Enquanto autoridades governamentais, em atenção às pressões econômicas e políticas, já anunciam a volta à “normalidade”, com a abertura de estabelecimentos comerciais e a retomada de diversas outras atividades. Em um cenário que apresenta ao povo brasileiro um horizonte desalentador e ainda mais nebuloso que este que vivenciamos hoje.

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4 Comentarios en Panorama Brasil, el nuevo epicentro / o novo epicentro

  1. Felicitaciones Robert, gracias por darnos a conocer la realidad de nuestro país hermano.
    Qué grave, que lamentable lo que está pasando en el hermoso y gran país latinoamericano

    • Holá, Lucy. Qué tál?

      Gracias por su comentario.
      En verdad, la sociedad brasileña he vivido tiempos de mucha incertidumbre política, con una total ausencia de nombres verdaderamente capaces de cambiar nuestra realidad social, especialmente. Pero, creo que el cambio que deseamos vendrá del pueblo organizado.

      Saludos cordiales.

  2. Que buen documento que dá cuenta de la horrible realidad de un lindo pueblo Brasileño que sufre el ser dirigido por un loco.
    Que pena lo que está viviendo el mundo y para colmo en manos de Sicópatas .
    Si, me refiero a Trump y Bolsonaro.

    • Holá, Luiza. Qué tál?

      Gracias por su comentario.

      Si, pienso que son tiempos desalentadores los que nosotros estamos viviendo acá en Brasil. No solo por la pandemia, que es mas grave cada día, pero por todo que pasamos con la crisis politica / económica y toda incertidumbre que hay cuanto a lo que vendrá.
      Ojalá consigamos salir más fuertes como democracia y sociedad.

      Saludos cordiales.

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