El desarrollo de la nación debe estar presidido por el respeto al Medio Ambiente.
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Los temas que interesan al electorado

Maroto, Canada.

Estos últimos meses han estado marcados, entre otras cosas, por el desconcierto y preocupación dejados por algunos hechos a nivel internacional y nacional. Entre los primeros, la victoria del Brexit en Inglaterra en Junio de este año, el No como resultado de la votación en Colombia a la propuesta de acuerdo Gobierno – FARC, y, más recientemente, la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Entre los segundos, la alta abstención en las elecciones municipales en Chile en Octubre.

Algunos expertos en el ambiente político nacional e internacional han argumentado que una de las principales razones para el desencanto y desafección ciudadana con la política y el establishment, es que estos últimos se habrían preocupado por años de temas que no son los que realmente le interesan a la ciudadanía. Algo similar escuchamos en estos últimos días desde algunos sectores conservadores de la sociedad Chilena.

La preocupación por temas como la igualdad de género, el aborto, los derechos de lesbianas, homosexuales y todos aquellos que tienen una orientación sexual distinta, los derechos de los inmigrantes, el reconocimiento y derechos de los pueblos originarios, el cuidado del medio ambiente, las modificaciones constitucionales para fortalecer la democracia y otros más, no representarían una preocupación real de la ciudadanía; el desgaste ocasionado por la discusión de estos temas, que nos desunen según los dichos de algunos, habría acentuado el distanciamiento y rechazo de la ciudadanía hacia la política y las instituciones republicanas.

Según estos entendidos en la materia, los políticos, dicho con ese tono peyorativo tan de moda en el Chile de hoy, se preocupan por temas de menor importancia, en lugar de priorizar la discusión sobre la economía y el desarrollo de determinados sectores de ésta, el empleo, la seguridad, la salud y la previsión, la política energética, etc… Éstos, a su parecer,  son los temas verdaderamente importantes; éstos son los temas que interesan al electorado.

Lamentablemente, en una sociedad donde el individualismo y el materialismo son los pilares fundamentales del quehacer nacional, esta afirmación tiene mucho de verdad.  ¿ Por qué seguir preocupándose por la desigualdad o los derechos de las minorías,  si lo que realmente nos interesa es aumentar nuestra capacidad personal de consumo?

El individualismo, según señala el filósofo contemporáneo Charles Taylor,  es un fenómeno amoral muy parecido a lo que hoy entendemos por egoísmo. Es un fenómeno de descomposición, en el que cada cual se las arregla por sí mismo, generando una sociedad caracterizada por un vacío espiritual y una cultura del narcisismo. Es dentro de este proceso individualista que la discusión sobre los temas que afectan a los demás y no a mí, pierde toda relevancia.

Con frustración observamos que a muchos de nuestros compatriotas la sola discusión de temas de contenido valórico les incomoda terriblemente. La inclusión en la agenda pública de temas que pueden generar controversia en nuestra sociedad es visto como germen de división, en lugar de una oportunidad de diálogo y encuentro. Se rehúye  la discusión abierta, seria y profunda,  recurriendo a la argucia de exigir priorizar los temas, escondiendo así el temor a que la falta de argumentos sólidos pueda hacer caer los dogmas en que se han atrincherado los defensores de estos últimos.

La cultura del capitalismo, según Noam Chomsky, es fundamentalmente un sistema de materialismo corporativo, que ejerciendo un control total sobre la economía, los sistemas políticos, la vida social y cultural, define la agenda pública para que ésta se concentre fundamentalmente en los “intereses especiales” en lugar de aquellos temas que afectan gravemente a las minorías sociales. Yendo un paso más allá, el Papa Francisco en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, critica duramente la “idolatría del dinero”, exigiendo una colaboración activa para resolver las causas instrumentales de la pobreza, promoviendo el desarrollo integral del ser humano. Según este documento, la preocupación por aquellas minorías sociales que con frecuencia son despreciadas y olvidadas,  debiera ser nuestra prioridad.

Obviamente, la preocupación por la economía del país y otros temas de similar naturaleza, es una responsabilidad fundamental para quienes aspiran seriamente a dirigir los destinos de nuestro país. Sin embargo, la promoción del debate y acuerdo en temas valóricos de naturaleza compleja, es una responsabilidad moral ineludible para quienes asumen un compromiso de servicio público.

La tentación electoral hoy es grande; optar por hacer una campaña política refiriéndose sólo a aquellos temas que suman votos en lugar de incluir también en el debate temas valóricos, espinudos y controversiales, es una decisión moralmente irresponsable, que pudiendo facilitar el acceso a La Moneda, agudiza la deuda que el sistema político y los políticos tienen  con aquéllos que sufren por la desigualdad y la vulneración de sus derechos.

Es de esperar que todos los candidatos, y particularmente aquellos que dicen representar las ideas progresistas, no caigan en un discurso fácil, populista y oportunista, y asuman con seriedad sus intenciones de liderazgo político poniendo sobre la mesa sus opiniones, definiciones y propuestas tanto sobre la economía y sus derivados, como sobre los temas valóricos, promoviendo un diálogo honesto y abierto acerca de ellos, y comprometiéndose a actuar  en consecuencia, decididamente,  en caso de resultar elegidos.

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1 Comentario en Los temas que interesan al electorado

  1. Concuerdo plenamente. De hecho, para mí, estos temas “valóricos” son lo que puede determinar mi voto. Lo escribo entre comillas, porque pienso que en toda opinión y línea política, más allá de estos temas particulares, incluso en los económicos, hay valores a la base, que marcan las ideas y propuestas y, en definitiva, los programas y prioridades de quienes pretenden guiar las decisiones país.

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