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¿QUÉ ES LA RESTAURACIÓN DE OBRAS DE ARTE?

Claudio Cortés López

Restaurador y conservador de obras de arte. Académico del Magíster en Intervención Patrimonial MIPA y del Departamento de Diseño Escuela de Postgrado, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile.

(Del Taller a la Academia)

La historia de la restauración de obras de arte da cuenta que este no es un oficio reciente. Hay antecedentes de que Diego Velázquez, el gran pintor español, realizó varias tareas de esta índole por encargo del monarca para el cual trabajaba como pintor. El paso del tiempo y varios trabajos fallidos o erráticos permitieron que la restauración fuera cambiando su escenario: se fue academizando, es decir hubo un paso del Taller a la Academia especialmente universitaria.

Ello permitió que esta profesión tomara nuevos rumbos en donde los estudios preparatorios para formar un restaurador comprendían varias materias que en su conjunto darían una formación muy profesional al futuro restaurador. Además de la historia técnica del arte, se agregaron disciplinas científicas colaborantes a la comprensión más plena de la obra especialmente en su materialidad constructiva.  De esta forma, llegamos hasta hoy, época en que formar un restaurador lleva cuatro años con un currículo cuyo diseño cubre las necesidades profesionales  de una forma seria y disciplinada evitando dejar vacíos de especialidad que pueden ser catastróficos a la hora de intervenir una obra de arte.

La definición de lo que se debe entender por “restauración” fue entregada por Cesare Brandi en 1963: constituye el momento metodológico del reconocimiento de la obra de arte en su consistencia física y en su doble polaridad estética e histórica, en orden a su trasmisión al futuro”.

En esta corta definición, el erudito italiano logró concentrar las necesidades formativas de los restauradores su desglose apunta a lo siguiente: como momento metodológico no es cualquier momento, es un momento disciplinar.

Se rige por el rigor intelectual que el restaurador adquiere con su formación en la academia, ya que para determinar la consistencia física de la obra deberá recurrir a la investigación tecnológica aplicada a las obras de arte como, por ejemplo, la reflectografía ultravioleta y el uso de microscopía óptica binocular. Ambas aplicaciones tecnológicas le permitirán realizar un diagnóstico acertado y con ello diseñar un procedimiento de intervención apropiado. La polaridad estética e histórica está referida a la construcción historiográfica de la obra como también la discriminación acertada de la técnica del artista, su repertorio cromático y su forma de componer en el formato elegido. Todo este trabajo es colaborante a la formación de un juicio sobre la obra por restaurar especialmente si es de pintura de caballete a la hora de realizar la reintegración cromática y el levantamiento de barnices oxidados, es decir la limpieza de la superficie pintada, que es la operación más delicada de la restauración pues se trabaja directamente sobre la imagen pictórica y en ella existen delicados colores, como por ejemplo las veladuras y glaseantes dados en la pintura académica. Las polaridades estética e histórica son materias teóricas que el restaurador debe conocer. Por ejemplo, historia del arte, estética y semiótica, teoría de la restauración etc. Con todo ello podrá discernir sobre la imagen pictórica y reconocer en ella sus características técnicas como también los valores plásticos.

Los propósitos de la restauración también fueron precisados por Brandi. El erudito italiano afirmó: “la restauración debe dirigirse al restablecimiento de la unidad potencial de la obra de arte, siempre que esto sea posible sin cometer una falsificación artística o una falsificación histórica, y sin borrar huella alguna del transcurso de la obra de arte a través del tiempo”.

 En su libro “Teoría de la restauración”, Brandi se preocupó de aclarar epistemológicamente los conceptos vertidos en sus definiciones. El librocompleto esta dedicado a esta actividady a dar explicaciones sobre los diferentes argumentos teóricos asociados con la restauración como asuntos de dimensiones estéticas y otras materias asociadas. Los criterios para el restaurador se encuentran en estas argumentaciones de Brandi, a los que hay que sumar las ideas de Umberto Baldini sobre la restauración como un acto filológico y crítico que es el que “permite identificar la obra en el estado en que se encuentra y los elementos que aún podemos recuperar”. Tanto Baldini como Brandi son profesionales que provienen del mundo del arte: Brandi fue un esteta e historiador del arte y Baldini un licenciado en Bellas Artes con especialidad en pintura. Con ellos se deja ver que en los años 60 la restauración emigra de los talleres a la academia, es decir el restaurador se forma con el nivel de un licenciado con estudios de tres a cuatro años con un currículo formativo que contiene asignaturas científicas y humanistas además de los talleres de especialidad.

En todo lo anterior existe algo que pocas veces se menciona. Se trata del oficio del restaurador, asunto que tiene que ver con las habilidades manuales finas. El sujeto puede haber realizado estudios de pre y post-grado en restauración, pero si no existen estas habilidades el asunto se torna de cuidado a la hora de enfrentar un trabajo. Los estudios de Bellas Artes a nivel de licenciatura (4 años mínimo) preliminares pueden ser muy útiles para desarrollar habilidades, especialmente si son de escultura, pintura, dibujo, y sobre todo si escoge especializarse como restaurador en alguna de estas especialidades de las Bellas Artes. La preparación en asignaturas de corte científico no convierte al restaurador en una persona de ciencias ni menos en un científico. Lo capacita para entender como operan algunos procedimientos vinculados con el reconocimiento de la consistencia física mencionada por Brandi. (estratigrafías, reflectografías ultravioleta, micro y macro fotografías  e interpretación de radiografías, manejo de solventes, microscopía óptica mono y binocular etc.)

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