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Reconversión Monetaria en Venezuela, ¡de improvisación no se vive! El Salario Mínimo (Parte III)

Carlos José Vivas Sanchez

Médico. Especialista en Administración de Hospitales

Además de quitarle cinco ceros a la moneda, el “Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica”, como fue llamado, tenía entre sus medidas un aumento del salario mínimo.

Aquí es bueno hacer un paréntesis, para ubicarnos en el referente llamado “salario mínimo”, tradicionalmente, el monto del mínimo de remuneración que debe recibir un trabajador, era una cifra consensuada en una mesa tripartita, donde concurrían la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), que era la agrupación donde estaban afiliados la mayoría de organizaciones sindicales del país, Fedecámaras que agrupa a los empresarios, y el gobierno a través del ministerio correspondiente, obedecía a un proceso de negociación y análisis económico y generalmente era anunciado por el presidente el 1 de mayo como parte de las celebraciones del Día Internacional del Trabajador.

Por otro lado, los trabajadores por intermedio de sus sindicatos,  quedaban en libertad de negociar contrataciones colectivas, tanto en las empresas privadas como en la administración publica, que mejoraban ese salario y obtenían otros beneficios económicos mediante bonos.

Pero todo eso cambió desde hace ya varios años, los sindicatos y gremios de la administración pública no han podido discutir contrataciones colectivas con el Estado (patrón); de forma unilateral “El Patrón Estado” fija tablas salariales sin tomar en cuenta los beneficios contemplados en los contratos colectivos, y al propio tiempo creaba dos situaciones irregulares, solo se aumentaba a quienes devengaban salario mínimo y, los que estaban por encima de esa cifra mantenían su salario anterior; la otra irregularidad era que a las administraciones regionales, es decir gobernadores, alcaldes, y otras instituciones como las universidades autónomas, etc., se les obligaba a cancelar estos aumentos sin recibir por parte del gobierno nacional los recursos, algo que no habían presupuestado y que era obligación de quien lo ha decretado, esta medida tenía el fin de presionar a los gobernadores “de oposición” e instituciones que no estaban bajo el mando del régimen.

En dos palabras, hay un desconocimiento de hecho de las organizaciones sindicales, lo cual se hace más evidente, porque cuando ha habido convocatoria de elecciones en gremios y sindicatos, y los candidatos oficialistas no tienen oportunidad de triunfar, indefectiblemente, acuden al poder electoral (CNE) con cualquier argumento que siempre termina con suspensión de las elecciones, y negativas de discutir contratos colectivos porque el sindicato “tiene el tiempo vencido” y “no es el interlocutor válido”, o en otras oportunidades se crean sindicatos fachada para simular la firma de contratos colectivos.

Con ese panorama respecto al salario mínimo, tenemos que en los dos últimos años, el régimen mediante decretos y de forma unilateral ha aumentado el salario mínimo prácticamente cada dos meses, reconociendo de manera tácita que el poder adquisitivo de los ciudadanos disminuye aceleradamente; al momento de implantarse la reforma monetaria el ingreso mínimo estaba compuesto por tres millones de bolívares F (30 Bolívares soberanos) de salario mínimo y la “cesta ticket” que es una compensación por alimentos de 2 millones de BsF (20 Bolívares soberanos).

¿Qué se decretó?, el salario mínimo pasaba a ser de 1.800 Bolívares soberanos, es decir se pasaba de los antiguos tres millones a ciento ochenta millones, ¡Se multiplicó por 60 veces el salario mínimo!, por supuesto que ese incremento es un enorme golpe en las finanzas de las empresas, y para “minimizar” el impacto de esta medida, se prohíbe a las empresas aumentar los precios de los productos, porque el régimen va a cancelarles la diferencia de ese salario mínimo ¡a todas las empresas! durante tres meses. ¿Dónde queda la disciplina fiscal y el déficit cero?

Menudo problema para todos los empresarios, grandes y pequeños, quienes tienen nóminas de cientos y hasta miles, o quienes tienen 3, 4, 12 ó 20 trabajadores. El acceso a este “subsidio” se hará mediante registro de las empresas o los trabajadores en el portal oficial “Patria”, que ha sido denunciado por las organizaciones políticas y organizaciones de derechos humanos como un mecanismo de control social; además la erogación no está contemplada en el presupuesto nacional, y queda el problema de la nómina de la administración pública que también debe ser cancelada junto al pago de tres millones y medio de pensionados (según cifras oficiales).

No se dijo qué va a pasar cuando terminen los tres meses de ‘subsidio salarial’; como añadido, en el último trimestre del año los trabajadores reciben conforme a la ley orgánica del trabajo el pago de las utilidades, que obliga a las empresas a distribuir por lo menos el 15% de sus ganancias entre los trabajadores, o el pago de por lo menos al equivalente de un mes de salario; en la realidad las empresas privadas en los contratos colectivos firmados con los sindicatos han elevado ese pago hasta 3 o incluso 4 meses de salario, en la administración pública en los últimos años ha sido de tres meses. ¿Quién pagará eso?, oficialmente no hay aclaratoria de ese punto.

Unos días después de publicada la información sobre el salario mínimo, se anuncia que la bonificación llamada ‘cesta ticket’, será de 180 Bolívares soberados, es decir se multiplica por nueve en Bolívares antiguos.

Pero ¿aumentó el poder adquisitivo?, en absoluto, los precios de los productos de primera necesidad escasean, e igualmente los precios han aumentado; por ejemplo, un cartón con 30 huevos a precio regulado está costando 120 BsS pero en algunas ciudades se venden hasta en 240 BsS, es decir dos tercios del bono de alimentación, el kilógramo de carne a precio regulado es de 90 BsS; los vegetales varían mucho de precio, por ejemplo un kilógramo de tomates está costando esta semana 145 BsS, ni que decir de los precios de los alimentos industrializados como mayonesa, aceite, salsa de tomate, arroz o harina de maíz precocida, o repuestos de vehículos como acumuladores y neumáticos. Como no se ha podido resolver la escasez de dinero efectivo, los comerciantes tienen diferentes precios según la modalidad de pago, el precio regulado en efectivo, pero si el pago es realizado por algún medio electrónico el precio se puede duplicar.

Mientras tanto, después de un mes de anunciadas las medidas, no hay nada concreto con el precio de la gasolina, todo se maneja en base a rumores. Por supuesto, hay una explicación, simple, sencilla, reiterativa de este problema, la narrativa del régimen lo atribuye a una “guerra económica” donde se han aliado, el imperio norteamericano con Donad Trump a la cabeza, la oligarquía “de derecha” venezolana, con otras oligarquías del continente, verbigracia las colombianas, chilenas, brasileñas y argentinas, en Venezuela decimos cuando alguien da explicaciones inverosímiles…”Ahora cuéntame una de vaqueros.”

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