
Réquiem para una Constitución.
| Escribí esto el 5 de septiembre de 2022: “Un 78% de la gente te quería y sin embargo te eliminaron antes hacerte, antes de conocerte.” Réquiem para una Constitución. |
No podía despedirme sin dedicarte unas palabras. La verdad es que pensaba escribirte anoche, pero decidí hacerlo hoy, con la tranquilidad de haber ya masticado la decepción ante la vuelta de espalda que te ha dado mi pueblo, tu pueblo, al que querías proteger de tantos años de sufrimiento e injusticias. Es verdad que muchos de los electos para crearte no cumplieron el objetivo; algunos llegaron a tu seno con una soberbia irritante y, otros, con la fijación de matarte antes de nacer. Sin embargo, la gran mayoría de ellos fue gente seria, responsable y con conocimientos, que lograron a pesar de todo, que veas la luz, y que esa luz pudiera llegar a todos los ciudadanos de mi pueblo para conocerte y que pudieran decidir si te aceptaban con todas tus propuestas, elaboradas para mejorar su condición de vida, o que definitivamente, te rechazaban por el temor que provoca todo lo vanguardista y adelantado a los tiempos, como finalmente sucedió.
Te vas para siempre y contigo, los tan anhelados derechos para las mujeres, que ya no verán la paridad de género como tú habías propuesto. No veremos el fin del Estado subsidiario que beneficia a privados, que no necesitan de su beneficencia; ni el nacimiento del Estado social para los ciudadanos, que sí la necesitan. No veremos un acceso a la salud no discriminatorio entre ricos y pobres, en cambio, a éstos los seguiremos viendo haciendo bingos y completos para financiarla. No veremos un Estado regional con autonomía para que sus ciudadanos decidan lo mejor para ellos. No veremos el agua como derecho humano; ni la protección a los neuro diversos, con las garantías para que tengan una vida autónoma y el desarrollo libre de su personalidad. Tampoco veremos el reconocimiento a los discapacitados, ni a los bomberos y su cobertura financiera. No veremos casas dignas para quienes sufren colgados en los campamentos de los cerros carentes de lo básico. No veremos una educación para todos, de acuerdo a sus capacidades, financiada solidariamente con nuestros impuestos.
En fin, para qué seguir… no lo siento por mí, ya estoy viejo y no me falta nada, excepto algunos afectos que han ido quedando en el camino. Lo siento por los que vienen, nuestros hijos, nietos y bisnietos, que se han perdido la gran oportunidad de haberte conocido, de saber que nosotros pudimos abrirte la puerta para entrar en nuestras vidas y, al contrario, la historia les dirá que fue esta generación cobarde, atemorizada por las falsedades de los mercaderes, la que te sepultó.
Quise despedirme de ti con estas palabras, porque sé que, tras la paletada, nadie dirá nada, nadie dirá nada.

Fuente de imagen:
https://www.curriculumnacional.cl/614/articles-25741_recurso_pdf.pdf







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