«La paz es hija de la convivencia, de la educación, del diálogo. El respeto a las culturas milenarias es hacer nacer la paz en el presente». Rigoberta Menchú, activista por los derechos indígenas.

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SI LOS PERROS LADRAN…

Miguel Ángel San Martín

Periodista. Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

Desde Madrid, España

Iban por la campiña castellana Don Quijote y Sancho, sudorosos, cansados, llenos de polvo. Él, en su Rocinante flacuchento, el escudero en un burro famélico y bajito. Al cruzar por un caserío, los perros salieron a su encuentro ladrándoles amenazadoramente. Y Don Antonio Quijano (Quijote), sacando fuerzas de flaquezas, le dijo a su lacayo “Los perros ladran, Sancho…es señal que cabalgamos”.

Frase sabia, simple, casi ramplona…pero profunda.

Hoy, muchos utilizan tal expresión cuando les confrontan con malas artes y pocos argumentos. O sea, que no merece la pena responderles. Por eso, hay que dejarles sin el gusto de la respuesta y que sigan ladrando mientras cabalgamos.

En política debería usarse más, todavía. Lo digo al comprobar la pobreza de las campañas electorales que acabamos de vivir. Porque hemos tenido la ocasión de ver y oír cada barbaridad que no debería sorprendernos si observamos en conjunto, candidato y campaña.

El nivel de unos y otras ha sido tan pueril, tan insignificante, que la ciudadanía ya no les cree, no confía y, lo que es peor, ya no participa en la instancia de votar que les ofrece la democracia. La abstención gana por mayoría absoluta y la legitimidad de los elegidos puede ser puesta en duda.

Dicho brevemente: ha habido campañas que sólo se dedicaron a defenestrar al otro, a inventar cosas o a cuestionar la honorabilidad del oponente. Y, al final, la política entra en el terreno de la judicialización.  Y, si a ello le agregamos la cantidad de falsedades que se han dicho, las promesas insostenibles que se han hecho, las ideas vagas y sin base alguna que se han emitido, llegamos a la conclusión de que nuestra democracia está enferma.

Dan ganas de parafrasear a Cervantes y decir: “ladran los perros, Sancho… es señal que cabalgamos por caminos equivocados”… y bajarnos del caballo, sentarnos bajo los árboles y buscar nuevas ideas para emprender la gran aventura de recomponer la democracia y refundar los partidos políticos, barriendo a quienes los han defenestrado hasta los extremos actuales.

La democracia es la mejor fórmula de convivencia social. Aunque es muy antigua y la citamos repetidamente, hay muchos que todavía no la entienden. Tampoco comprenden el rol que corresponde a los Partidos Políticos, en cuyo seno se ha instalado una corrupción tan descarada como inaceptable.

Es necesario recurrir a nuevos liderazgos, no contaminados, con las manos limpias y el corazón latiendo consecuentemente en torno al servicio de una sociedad cansada de abusos e injusticias. Pero liderazgos fuertes, preparados, con equipos de apoyo similares y con ideas de progreso e igualdad.

Chile necesita una limpieza a fondo, un sistema nuevo y más justo, con mayor equidad. Necesita líderes con ideas tan transparentes como sus bolsillos. Gente buena, sincera y de anhelos concordantes con las grandes mayorías. Con respeto a las minorías, las que harán sus aportes en una crítica constructiva.

Y cuando despertemos de este sueño convertido en realidad, montaremos en nuestros caballos y seguiremos nuestro camino hacia un destino mejor, hacia un futuro más igualitario, sin hacerles caso a los perros que ladran, hasta que se queden roncos, sin voz, perdidos en las sombras de la Historia.

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