«La ciudadanía tiene el deber y el derecho de cuidar la democracia, salir al paso de cualquier posibilidad de extremos que pongan en peligro las libertades públicas. Digamos nó a la amenaza de fascismo en Chile , votar y votar bien, es nuestra responsabilidad.«

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Todos y todas somos constituyentes

José Ignacio Núñez Leiva

Doctor Académico Facultad de Derecho, UCEN Coordinador Observatorio Nueva Constitución


“Ideas Centrales para la Nueva Constitución” es el título de un libro que acaba de publicarse y que recopila propuestas de 23 académicos y académicas de la Facultad de Derecho y Humanidades de la Universidad Central de Chile.

Si tuviésemos que definir este libro en una sola oración, lo haríamos de la siguiente manera: una obra de divulgación científica destinada a proporcionar insumos a la ciudadanía para que participe activamente en las etapas que vienen dentro del proceso constituyente.

Ya bastante se conoce acerca del itinerario y relevancia del proceso constituyente actualmente. Desde diversos estudios académicos, hasta la misma evidencia dispensada por los resultados del plebiscito celebrado en octubre de 2019, demuestran que el camino a una nueva Constitución en Chile se asemeja al vigoroso caudal de distintos ríos que desembocan en el mismo mar. Empleó la metáfora de los cauces fluviales pues ellos, a diferencia de los torrentes, no son repentinos ni espontáneos. Provienen –al igual que este proceso constituyente– de una natural tendencia, ya lo decía Heráclito en la antigüedad, a ser cambio constante. 

Con toda acción hay una reacción, igual y opuesta, dice la 3ra ley de Newton. El proceso constituyente no solo ha sido gradual y sujeto a constante cambio, sino que es también una reacción, igual y opuesta, a una Constitución impuesta en dictadura, que ya no puede ni sobrevivir ni validarse, pues ha dejado de manifiesto su incapacidad para dar respuesta oportuna a graves problemas sociales, y la obsolescencia del régimen político, entre otros múltiples defectos.

Volviendo a la alegoría acuosa de ríos y mares: la lluvia que alimenta los causales, proviene de la humedad condensada en tierras y mares. Cada partícula aporta, y en las páginas de la obra en comento, para que efectivamente todas y todos podamos participar y reflexionar: para que todos y todas seamos constituyentes.

Los procesos constituyentes contemporáneos no deben ser encasillados en categorizaciones de manuales. Las ciencias sociales reportan, no pronostican. Por eso, las “clásicas” distinciones entre poder constituyente originario y derivado resultan improcedentes en este proceso que atravesamos. Esta afirmación es importante porque nos permite evidenciar el principal propósito de este libro.

Las rutas institucionales de generación de cartas fundamentales, no deben situar en una relación antagónica a la democracia representativa con la participativa ni la directa. La existencia de una carta de navegación reglada para la generación de un nuevo pacto político no implica suprimir la soberanía popular. Tampoco la existencia de un órgano representativo – como la Convención Constitucional – encargado de redactar un proyecto de Nueva Constitución (virtuosamente encauzado por medidas de paridad de género y representación de pueblos originarios) supone la suspensión de la potestad constituyente radicada en la ciudadanía. 

Las diversas fases de este proceso no se agotan en los actos electorales o en el ejercicio del derecho a sufragio. La creación de una Nueva Constitución implica la convocatoria a toda la ciudadanía a ser agentes incidentes en la redacción del Contrato Social que organizará las bases de nuestra convivencia, pero – tal vez más importante – de la próxima generación. Por eso es indispensable que nosotros y nosotras reivindiquemos nuestro derecho a proponer e incidir durante el período de trabajo de la Convención. Y la obra que usted tiene hoy en sus manos, aspira contribuir a ello.

No invertiremos palabras en relatar el contenido de este libro- aunque sí destacamos el fabuloso estudio introductorio que generosamente nos regaló Gustavo Zagrebelsky – más bien, nos parece oportuno señalar a quien lee estas páginas, las dos especiales virtudes de esta obra.

La primera. A diferencia de otros valiosos proyectos, este no pretende hacer eco en la “academia”. Esta obra no ambiciona ser un “mar”, sino a estimular ondas en el agua. Este es un trabajo de divulgación.

Y la segunda. En razón del norte de nuestra brújula, los textos que usted encontrará en este libro procuran seguir una sencilla estructura;  a) una introducción que identifica la institución que se analiza y destaca su importancia,  b)  una mención del desarrollo que actualmente recibe en el ordenamiento jurídico chileno,  c) una referencia a casos que puedan servir de ejemplo para un adecuado tratamiento de la institución, ya sea en constituciones de otros países o en proyectos de reforma constitucional presentados y no promulgados en Chile y d) una referencia a  elementos que la regulación de esa institución debieran incorporarse en una Nueva Constitución. 

Esperamos que esta acción proveniente de todos quienes hacemos parte de esta obra – como en la tercera ley de Newton – genere una reacción, pues, todos y todas somos constituyentes.

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