«Aquellos o aquellas que creen que la política se desarrolla través del espectáculo o del escándalo o que la ven como una empresa familiar hereditaria, están traicionando a la ciudadanía que espera de sus líderes capacidad y generosidad para dar solución efectiva sus problemas.»

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UN DÍA 19 DE SEPTIEMBRE DE 1989 El dictador

En un discurso en la Parada Militar de ese año, el dictador, entre otras cosas, decía lo siguiente “Han surgido voces que, con peligrosos criterios revanchistas, pretenden someter a juicio a los integrantes del ejército que lucharon por la liberación de la mayoría ciudadana (……) El ejército observa con preocupación esos criterios. No se pretende interferir ninguna acción, pero si debo expresar que hay un sector que puede producir desajustes no esperados. Y eso sí que es inquietante.”

Aquella situación, sin lugar a duda, inquietaba al dictador y a sus seguidores, temían que en el futuro fueran juzgados por los atroces crímenes cometidos especialmente por el ejército.

A comienzos del año 1986, (al mes de enero) se conocía la siguiente estadística del terror: (de lo que sabía hasta la fecha)

1.- Según especialistas, habría más de 1.500 ejecutados políticos.

2.- 1031 presos políticos cumpliendo con penas de reclusión.

3.- Entre 1979 y 1985 hay denuncias por 321 muertes por represión.

4.- 1300 casos demostrados de tortura.

5.- Más de 100.000 detenciones” por razones políticas”.

6.- En su última lista oficial

, el dictador y sus colaboradores prohíbe a 3844 compatriotas su ingreso al país. (informe Vicaria de la Solidaridad)

En su paranoia, le inquietaba a Pinochet que, en el furo incierto, el ejercito en particular y las Fuerzas Armadas y de Orden en general, fueran juzgadas y procesadas por el flagrante delito de violación a los Derechos Humanos como lentamente ha estado sucediendo. Aún después e 50 años la herida sigue abierta. Todavía somos una sociedad herida como lo manifestara años atrás el sacerdote Percival Cowley.

            “Una sociedad herida necesita para sanarse sacar a luz aquello que la ha dañado. Y, al mismo tiempo, que los responsables de esas situaciones asuman las responsabilidades que les corresponde y que la sociedad misma, como tal, se los exija”.

El dictador estaba inquieto por lo que podía acontecer.” El destino no está detenido para nadie” decía Eduardo Frei Montalva. Pinochet se reunía todas las semanas con el general Contreras para planificar y ejecutar por parte de este último, todo tipo de represión posible. Han pasado 50 años, las causas judiciales y los procesos siguen vigentes por los crímenes y las violaciones a los derechos humanos.

El entonces presidente de la Comisión de Derechos Humanos, el jurista Jaime Castillo Velasco estimaba que “ los actos delictuosos y  abominables que se han producido necesitan inevitablemente de justicia, es decir, de todo ese conjunto de normas fundamentales de ética y de derecho que conforman lo que se llama justicia.”

ser juzgados por crímenes tan alevosos como el que nos relata la fallecida señora Ana González quien fuera la Primera presidenta de la Agrupación de lo que se llama justicia.”

Pinochet, las Fuerzas Armadas y de Orden y los autores intelectuales de tan luctuosos sucesos, temían que algún día pudiera llegar una ética civilizatoria y ser juzgados por crímenes tan alevosos como el que nos relata la fallecida señora Ana González quien fuera la primera presidenta de la Agrupación de detenidos- desaparecidos. Nos relata los dramáticos hechos que vivió en vida. Ella falleció sin saber que fue de su marido, de sus dos hijos y de su nuera que estaba embarazada, obviamente clamaba justicia:” la justicia que yo pido, no es solo por mi marido y por mis hijos, ni siquiera por los detenidos-desaparecidos, es por todos esos miles de chilenos que han sufrido tantas barbaridades tos estos años.”

Compartían los mismos temores expresados por Pinochet sus colaboradores civiles que pensaron idearon, organizaron y ejecutaron estos actos de terror sin parangón en la historia de nuestro país. Crearon una máquina de muerte, han temido más venganza que justicia. Esta justicia a la que tanto molestaba y temía Pinochet ha ido llegando en forma paulatina, como desgranando el choclo. Muchas familias, aún guardan luto por sus familiares desaparecidos y añoran la esperanza de saber dónde están nuestros compatriotas, que sucedió con ellos. Su historia personal está trunca. Debemos estar atentos y colaborar, solidarizar. Las iglesias han hacho un llamado a todos los chilenos a participar en la recuperación moral de nuestro país para que se conozca la verdad y se haga justicia.  Hasta el presente solo podemos decir “Pasan y pasan los años y la herida no se ha cerrado.” (Romance de los Carrera, letra de Pablo Neruda y música de Vicente Bianchi)

Miguel Hinojosa Machuca PhD.

Concepción, septiembre de 2023

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