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UN SEÑOR MINISTRO DE OBRAS PÚBLICAS Y LA PLANIFICACIÓN URBANA

J. Antonio Zelada Espinosa

Arquitecto Premio Regional de Arquitectura y Diseño Consejo de la Cultura y las Artes 2012

El siguiente artículo fue en verdad una Carta al Director del diario El Sur de Concepción, en el año 1998. Desde mi vertiente de memorias, la pongo en el tapete porque la situación que la motivó es aun un pan de todos los días en este país y en esta vapuleada Región de Biobío. Todo tiene que cambiar para que nada cambie, es la llave del procedimiento para los políticos, parece que desde siempre. Y los ministerios que llevan el pandero en la construcción de la infraestructura necesaria, o de planes habitacionales, o en el estudio y diseños para estos efectos, como las carreteras y los  planes reguladores, se pisan la cola cuando hay que entrar en ejecución en relación con lo que proclaman en sus políticas; no obstante los ministros o jerarcas de los mismos, después “se abanican”, por decir lo menos. Va la carta textual y original.

“Los caminos los hacemos nosotros y nosotros sabemos dónde ponerlos. Para el Ministerio de Obras Públicas los planes reguladores son algo muy relativo”. Con esas palabras, o aproximadamente esas, el ministro de Obras Públicas, Ricardo Lagos, selló el asunto de la irrupción de la nueva autopista de Acceso Norte a Concepción, que generó la protesta a escala judicial de la comunidad de Penco, ya que la autopista y su empalme a la vialidad urbana se produce literalmente encima de los más tranquilos y bucólicos vecindarios de Penco.

El discurso fue en su gabinete, donde concurrimos los vecinos pencones, el miércoles 6 de agosto, después de innumerables gestiones y largos y diferidos tiempos para llegar a Lagos.  Fatalmente para nosotros, el ministro tenía la tranquilidad que le daba el hecho que el día anterior la Corte de Apelaciones de Santiago no había dado lugar al recurso de protección de los vecinos de Providencia por el proyecto Costanera Norte, diseñada e impulsada por el MOP.  Al día siguiente se explicó en la prensa el fallo de la Corte  de Apelaciones. Curiosamente, uno de los considerandos de fondo de la Corte es que el reclamo debió producirse cuando se publicó el Plan Regulador Metropolitano de Santiago, en 1995, ya que allí se consideraba esta obra.  Y uno, entonces, puede entender que el ministro Lagos pesca o cosecha en dos aguas: no le importan los planes reguladores, como fue en el caso del Plan Regulador Metropolitano  de Concepción,  que establece una vialidad que no fue respetada por la nueva autopista  Acceso Norte. Pero en el caso santiaguino, el Plan Metropolitano le “salva la película” (por ahora) al  señor ministro.

Con el discurso en el gabinete, ante los atónitos vecinos de Penco, el ministro  hace volar de un plumerazo toda la planificación urbana que el país ha hecho, desde pretéritas décadas;  y en el ánimo de nosotros los técnicos, que hemos hecho y hasta enseñamos a futuros profesionales  planificación urbana, nos queda zumbando la triste sensación  de estar haciendo el ridículo al hacer estudios absurdos, ya que los planes urbanos  no valen nada. Pues el ministro, con sus carreteras, puentes, nudos viales, puertos y otras obras de su menester se los salta cuando le parece. Y se trata de obras que pueden alterar toda la “urbanidad” de una ciudad, pero que están hechas por quienes, lamentablemente, no entienden nada de urbanismo, y tampoco lo respetan, lo que es simplemente fatal…

Pero tendremos que decir, no obstante los sinsabores que ello nos pueda traer, que esta situación no nos parece sana. Más si consideramos que la planificación urbana obedece a políticas de Estado (la Política Nacional de Desarrollo Urbano) y las leyes que han ordenado físicamente a este país y sus ciudades, como la Ley General de Urbanismo y Construcciones, elementos que junto a los planes reguladores constituyen las reglas del juego que, insólitamente, para el propio Estado no valen nada. ¡Exijo una explicación!, diría el conocido personaje.

La dura posición del MOP ante el desplazamiento lógico solicitado fue bastante inexplicable; pues la empresa mexicana concesionaria TRIBASA (que elaboró el proyecto de ingeniería de detalle, ya que Obras Públicas no lo entregó en su momento), pudo llegar a conectarse en un frente despejado de dos kilómetros de extensión. No obstante eligió hacerlo justo encima de las zonas residenciales. El ministro Lagos no pudo contestar la respetuosa pregunta de una joven madre integrante del grupo de vecinos: ¿Por qué, señor Ministro, se eligió este punto para conectar la carretera?…No hubo explicación. Y es que sencillamente no la tiene.

Creo que al paso que vamos los habitantes de las ciudades tendremos que pedir no sé a qué “Chapulín” que, por favor, nos salve de las obras públicas del ministerio del mismo nombre.

Agosto de 1998…¿parece algo del pasado?

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1 Comentario en UN SEÑOR MINISTRO DE OBRAS PÚBLICAS Y LA PLANIFICACIÓN URBANA

  1. Excelente recuerdo de esa Carta al Director, Antonio. La había leído en su fecha original. Es patético el relato de la reunión con aquel ministro de OO PP. Los siguientes ministros, que poco o nada saben de ingeniería y de obras públicas, no lo han hecho mejor y siguen manteniendo al MOP como «il pericolo numero 1 del Cile».

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