
Mujeres en las ciencias
El 2015, las Naciones Unidas instauró el 11 de febrero como el día internacional de la niña y la mujer en ciencia, con la finalidad de tener a más mujeres en ámbitos científicos, en especial en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática, campo históricamente dominado por hombres. Las estadísticas son claras, en Chile y el mundo las científicas representan solo el 30% de la comunidad, en algunas áreas específicas este número es bastante menor. Si miramos a quienes han recibido premios Nobel, sólo un 9% son mujeres y en el caso de los Premios Nacionales en Ciencias, la estadística no es mejor. Si asumimos que la mayoría de las científicas trabaja en universidades, entonces no más de un 20% logra liderar un grupo de investigación, muy pocas son reconocidas en sus áreas a pesar de que sus aportes hayan sido iguales a los de sus pares.
Si bien este día ayuda a visibilizar a mujeres en ciencia y así fomentar que más niñas se atrevan a seguir una carrera científica, ciertamente no es la solución al problema. La solución es compleja y diversa. La educación básica, válido para niños y niñas, no debe homogenizar el conocimiento, sino que dar pie a la curiosidad y al pensar distinto, que una pregunta no tenga una única respuesta, dar opciones a que cada niño o niña pueda aprender de manera distinta de acuerdo a sus talentos e intereses. Mantener la curiosidad de pequeños es clave para hacer ciencia, eliminar los sesgos y prejuicios de que las niñas son malas para las matemáticas para trabajar en áreas más técnicas, o que su vocación es más el cuidado de los otros; tratemos a niños y niñas por igual, démosles las mismas oportunidades de aprender y desarrollarse.
En la universidad, donde las mujeres terminan sus carreras en menor tiempo que los hombres, fomentemos el ingreso de más mujeres en carreras científicas. Si es necesario iniciar con cuotas, como ya lo hacen algunas universidades, hay que hacerlo como punto de partida,emparejar la cancha desde un comienzo parece un buen indicio de lo que vendrá a futuro. A nivel de postgrado, demos más oportunidades a quienes deciden ser madres, no es suficiente el pre y postnatal, pues se requiere una red de apoyo y facilidades para que terminen su programa de especialización de manera adecuada y acorde a sus necesidades. Cuando ingresen al mundo laboral, donde la brecha se hace mayor dado que coincide con la maternidad, demos más oportunidades y apoyo, no es solo el tiempo del pre y postnatal, sino que son al menos 5 años los que se necesitan para retomar la productividad. Establecer cuotas en cargos directivos y de liderazgo de equipos tampoco sería difícil si consideramos que las competencias y capacidades son equivalentes para ambos géneros.
Pero también necesitamos el apoyo de los investigadores, sí solo las investigadoras están preocupadas de generar medidas que les permitan avanzar en su carrera científica el avance será poco. ¿Cómo pueden ayudar? Visibilicen y reconozcan los méritos a sus colegas, eviten el mansplaining, no participen en paneles de hombres, inviten a las investigadoras a participar en y liderar proyectos, asuman cargas administrativas y no pretendan que lo hagan solo mujeres. Sobre todo apoyen a quienes están estudiando para ser científicas, díganles que se puede, que son capaces de ser grandes mujeres. Es con la participación todos y todas quienes estamos en ciencias que cambiaremos esta realidad y en un futuro cercano, tendremos más y mejor ciencia con más investigadoras en todas las áreas del conocimiento.



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