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CHILE NECESITA DE UNA NUEVA CONSTITUCION

Somos muchos los chilenos y chilenas convencidos de que Chile necesita  una Nueva Constitución. Los abusos, las colusiones, un Estado jibarizado y amputado de capacidades reguladoras, la concentración exagerada del poder económico, etc. son realidades que hay que cambiar. Una  nueva Carta Fundamental,   debiera ser  el resultado de un gran debate nacional, en ningún caso producto  de un acuerdo entre la elite y los poderes fácticos como ha sucedido con todas las constituciones chilenas, salvo la de 1828. Para muchos,    el Proceso Constituyente que abrió la Presidenta  no llenaba a cabalidad  la necesidad de una amplia participación ciudadana, pero si  abría espacios de discusión que, aunque  mínimos, no se podían  desperdiciar. La derecha, los sectores conservadores, poderes fácticos, etc. generarán  siempre  todo tipo de obstáculos para evitar  que Chile se de una Nueva Constitución que abra paso a un país más moderno, más democrático y  más justo. Desde luego, esos  sectores  demonizaron la idea, que no ha muerto, de cambiar la actual Constitución por la vía  de una Asamblea Constituyente. Esos sectores caricaturizaron la opción  mostrándola como el camino hacia la anarquía y el desgobierno. Nada más falso por su puesto.

¿Qué esperamos de este Proceso Constituyente?

1.- Los chilenos partidarios de una Nueva Constitución somos republicanos: Por   tanto nos consideramos CIUDADANOS y no SUBDITOS. Para nosotros valores como la LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD, son la esencia de una verdadera República. Tales  valores  debieran conformar el marco global de la nueva Carta Fundamental. El Estado  debe preocuparse de la formación de ciudadanos plenamente identificados con sus leyes e instituciones, pero también  capaces de revocarlas si no cumplen con los valores y principios que inspiran a ese Estado. El Estado debe formar ciudadanos capaces de DELIBERAR libre e informadamente acerca de todos los asuntos que conciernan al país y su marcha, ciudadanos que defiendan lo PUBLICO y SOCIAL por sobre lo privado e individual, ciudadanos que cultiven valores como la SOLIDARIDAD y el AMOR A LA DEMOCRACIA y  la LIBERTAD valor supremo que no puede ser limitado por disposición alguna. Queremos  ciudadanos que practiquen la RACIONALIDAD y la AUSTERIDAD que no cultiven las prácticas y ambiciones de las sociedades de consumo o de mercado como es la nuestra. Adam Smith, padre de la economía clásica y del capitalismo sostuvo hace más de 200 años criticando duramente esa…” disposición a admirar, y casi idolatrar, a los ricos y poderosos y a despreciar o, como mínimo, a ignorar a las personas pobres y de condición humilde(…) es (…) la principal y más extendida causa de corrupción de nuestros sentimientos morales”.

2.- Todo orden social, institucional, político, cultural, etc. se sustenta en una organización económica determinada. Diversos sociólogos, Pierre Bourdieu entre ellos-también Carlos Marx- han señalado desde hace mucho tiempo, que la manera en que se estructuran y relacionan los poderes públicos, las libertades, derechos ciudadanos y en general la vida de una sociedad, guardan estricta relación con el carácter  de la economía y la relaciones de producción. Por ende , en el caso de Chile, el modelo económico neoliberal implantado por la dictadura y la Escuela Económica de Chicago lo ha condicionado todo, incluyendo en primer lugar el carácter de la Constitución de 1980. Los distinguidos constitucionalistas Pablo Ruiz Tagle y Renato Cristi la han catalogado como neoliberal, indicando con eso que la carta estuvo concebida para implantar un modelo económico determinado y defenderlo, castrando  al Estado de sus capacidades regulatorias y empresariales. Don Juan Carlos Ferrada Borquez, Doctor en Derecho y Profesor de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Austral, ahonda en el tema señalando que “la constitución económica chilena es una expresión normativa del sistema y modelo económico definido por los economistas liberales del régimen militar que se diseña, teniendo como modelo un programa económico neoliberal impulsado por la Escuela de Chicago. En este sentido, el rol que se entrega al sector privado y al mercado dan cuenta de un enfoque institucional en el que el estado carece de protagonismo, salvo para garantizar las libertades económicas reconocidas a los ciudadanos” y luego agrega que “ la nueva realidad económica, que imponen el desarrollo y la globalización de los mercados exige que los poderes públicos asuman un rol más activo en el resguardo de éstos, lo que implica un rediseño de nuestra constitución económica, reconfigurando al Estado como verdadero poder regulador”. Queda claro que la Constitución de 1980 fue mucho más allá de configurar un marco legal que permita la convivencia de los chilenos pues fue también-y es lo fundamental- una firme declaración de principios en favor de un orden económico liberal y para protegerlo caracterizó al Estado como solo SUBSIDIARIO , estableciendo para modificar sus preceptos quórums calificados que se transformaron en candados imposibles de abrir. De esta manera la ilegítima constitución de 1980 protege y cuida la permanencia en el tiempo de un  sistema político y económico que garantiza constitucionalmente bajo la forma derechos inmutables y fundamentales, la iniciativa privada empresarial, el derecho a la  propiedad y el derecho de propiedad ( art 19 N° 21, 23, 24 ) elementos todos claves del régimen institucional diseñado.

3.-Uno de los fundamentos del neoliberalismo económico y político es el concepto de Estado Subsidiario que limita sus capacidades regulatorias respecto de las actividades económicas, entregando la asignación de recursos y la regulación a la “mano invisible” del mercado, pero que además le mutila de cualquier actividad económica o productiva. El art. 21 señala  que “El Estado y sus organismos podrán desarrollar actividades empresariales o participar en ellas solo si una ley de quorum calificado las autoriza”. Al interior de la ex Concertación se ha instalado una corriente liberal de carácter transversal que se propuso trabajar dentro de este Estado subsidiario que hoy en distintos tonos protege un modelo económico ultraliberal que ha generado niveles intolerables de desigualdad.  La Nueva Constitución debe establecer un nuevo tipo de Estado capaz de regular los excesos del mercado, con armas que le permitan mejorar la distribución de los ingresos, capaz de equilibrar la asignación de los recursos, un Estado capaz de invertir en empresas en sectores en que la maduración del negocio y la rentabilidad sean más lentas que lo que exigen nuestros empresarios, rentistas  por excelencia. Necesitamos un Estado con visión estratégica  que pueda contribuir, junto a la empresa privada, a dar un salto al desarrollo por la vía de la industrialización de los recursos naturales y otorgar valor agregado a todos nuestros productos de exportación entre otras capacidades. Somos partidario de un Estado Social de Derechos descentralizado por Regiones. Tales derechos tendrán entonces rango constitucional.

4.- Respecto del derecho de propiedad parece ser que  lo expresado  por el Papa Francisco en el sentido  que este siempre debe contar con una “hipoteca social”, es lo más correcto.  Es decir la propiedad obliga y su ejercicio pleno no está por encima del bien común. De acuerdo al programa de la NM , “la Nueva Constitución debe reconocer el dominio público pleno, absoluto, exclusivo. inalienable e imprescriptible de los recursos hídricos,  mineros y del espacio radioeléctrico”.

5.- Chile es un país extremadamente centralizado. El Programa de la NM contemplaba la descentralización y para efectuar una propuesta se nombró una Comisión por parte de la Presidenta de la República . Tal Comisión , lo ha sostenido su propio presidente, efectuó propuestas concretas que apuntaban a avanzar en serio en el proceso de descentralización las que han sido en la práctica desestimadas quedando solo, y aún pendiente, la elección directa de Gobernadores Regionales lo que sumado a la elección directa de los Consejeros Regionales, da la imagen que se ha avanzado. Esto no es así por cuanto se trataría de autoridades más bien nominativas pues no cuentan con poderes para ejercer autoridad y menos para elaborar de manera autónoma proyectos de desarrollo para sus regiones. La cuestión del centralismo continúa pendiente y por lo tanto esto deberá ser zanjado por la Nueva Constitución. Para nosotros Chile somos todos pero además somos iguales. En nuestro país esto no se cumple , más bien la relación entre la RM y las regiones se da entre una Metrópoli y  sus colonias. Suena duro, pero es así. En la actualidad los desequilibrios de poder entre el centro-que por lo demás se reduce a 4 comunas de Santiago- y las Regiones no son más tolerables. No es posible que no más de 100 personas por el hecho de residir en la capital opinen, fijen políticas y decidan por el resto de los chilenos. Este nivel de oligarquización no es más tolerable.  En tales condiciones somos partidarios de que Chile sea un ESTADO DE REGIONES AUTONOMAS  que no debieran ser más de 8 en el país, con autoridades elegidas por voto popular y un PARLAMENTOS  REGIONALES generados también por voto popular. Estimamos que un modelo como el español es perfectamente aplicable a nuestro país. Los Municipios deberán transformarse en GOBIERNOS COMUNALES absolutamente autónomos. El proceso descentralizador debiera establecer también ciertas obligaciones de descentralización de las empresas privadas que debieran tener sus casas matrices en las regiones donde se encuentre la explotación o centro principal de producción. No más patentes e impuestos pagados al centro. Se trata entonces que la Nueva Constitución efectúe una real redistribución del PODER y que no se limite a entregar cargos de elección popular a las regiones… pero sin poder. De paso queremos dejar establecido que no tememos al FEDERALISMO si su implantación significa entregar más poder efectivo a las regiones de Chile.

6.- En cuanto al régimen político, en contraposición  hiper presidencialismo chileno, la Nueva Constitución debiera consagrar   un modelo en que el Presidente disponga de poderes acotados y sometidos al control del Parlamento. No parece mal que exista la figura de una Primer Ministro con facultades ejecutivas suficientes y que pertenezca siempre a la coalición del Presidente.  El Presidente debiera gobernar durante 6 años sin reelección. Respecto del Parlamento, debiera  un sistema UNICAMERAL y los parlamentarios elegidos podrán ser reelegidos solo por dos períodos, igual ocurrirá con todos los cargos de elección popular. TODOS los mandatos serán REVOCABLES en las condiciones que la ley determine.

8.- Se debe entregar a los ciudadanos la facultad de dirimir las controversias que se originen entre Ejecutivo y Legislativo mediante PLEBISCITOS VINCULANTES y en materias de reformas constitucionales.

 

Dr Ariel Ulloa.

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