«Cuántos te han robado la vida sin que tú te percataras de lo que perdías, cuánto se han llevado el dolor inútil, la alegría necia, la codicia ansiosa, la conversación huera, que poco te han dejado de lo tuyo: comprenderás que mueres prematuramente»

Séneca

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¿CUÁNDO EXISTE LA DISCRIMINACIÓN? (PARTE I)

Jonathan Marcial Mendoza

Licenciado en Derecho con Especialidad en Formación Docente Desde México

La discriminación constituye un problema social donde se demuestra antipatía, odio o menosprecio al semejante si pertenece a una determinada categoría que considera no idónea en su colectividad. A su vez, se deriva el prejuicio como la fuente original de la que ocasiona una medida transpersonal, única y generalizada donde su principal característica es un juicio previo emitido  (Eduardo Luis Feher, La Discriminación Social y Jurídica, 1964).

Según Mind (1987), en su texto Medicina Psicomático, el prejuicio produce en la mente una actitud desfavorablemente de envenenamiento mental y si no se controla, por la vía legal, puede originarse una falta de empatía con su semejante. Mientras que Recasens (Tratado General de la Sociología, 1989) indica, a partir de conclusiones de un experimento social aplicado al racismo, que no es verdad que las personas con piel de determinado matiz sientan necesariamente recelo, miedo o antipatía por las de otro color. 

Del segmento anterior, las observaciones en niños de edad preescolar indican que los que, en su corta edad, pertenecen a grupos étnicos muy diversos han puesto en evidencia que ellos no sienten ningún prejuicio, recelo u hostilidad contra sus compañeros diferentes al de la mayoría. Al contrario, los prejuicios y recelos se observan entre niños de mayor de edad, en niveles de secundaria o posterior, porque en sus hogares o en otros medios sociales se les inculcan actitudes que deben mostrar en su comunidad; lo cual son aprendidas, más no espontáneas. En resumen, el medio social en que se crea el niño o la niña puede a futuro determinar conductas tanto positivas como negativas.

Las actitudes discriminatorias, en muchas ocasiones, nacen por posibles justificadas, es decir, que fueron fiel reflejo de insatisfacción ante situaciones de cambio social. O sea, los grupos sociales se arraigan en costumbres, historia, modos de vida, cultura o actitudes que consideran como únicas para su entorno; llegando al etnocentrismo, al rechazo de ideas o posturas ajenas que no sean el de la mayoría, la cual rompen el valor de la tolerancia (Recasens, 1989).

De los párrafos antecesores, surge la siguiente interrogante: ¿Qué es discriminación? De acuerdo a la Real Academia Española (RAE) es “dar trato de inferioridad a una persona o colectividad, generalmente por motivos raciales, religiosos, políticos o económicos (Diccionario de la Lengua Española, 2016). Lo dicho por la RAE, indica la situación en la que una persona o grupo es tratada de forma desfavorable a causa de prejuicios, generalmente, por pertenecer a una categoría social distinta. Sin embargo, es en la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, en su artículo 4°, donde responde la interrogante de qué se entiende como tal y se cita a continuación: “[…] se entenderá por discriminación toda distinción, exclusión o restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas. También se entenderá como discriminación la xenofobia y el antisemitismo, en cualquiera de sus manifestaciones”.

Ahora bien, la discriminación de personas es una práctica violatoria constitucional, penal y administrativa, incluso. Nuestra Ley Fundamental Federal, en el artículo 1°, último párrafo, establece que todo individuo debe estar libre de discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil “o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”. Este ideal es retomado similarmente en las constituciones locales, por ejemplo el artículo 5°, último párrafo, de la Ley Fundamental de Veracruz, se reconoce también que la ley debe combatir toda forma de discriminación.

El artículo 9 de la Ley Federal en materia de la no discriminación, las fracciones VIII, XIII, XV, XVI, XXIII y XXVII indican los supuestos que se pueden dar en edad escolar: a) impedir la participación en condiciones equitativas en asociaciones de cualquier índole; b) aplicar cualquier tipo de uso o costumbre que atente contra la dignidad e integridad humana; c) ofender, ridiculizar o promover violencia a través de medios de comunicación o semejante; d) limitar la libre expresión de las ideas, impedir la libertad de pensamiento, conciencia o religión, o de prácticas o costumbres religiosas, siempre que no atente al orden público; e) explotar o dar un trato abusivo o degradante; y f) incitar al odio, la violencia, rechazo, burla, difamación, injuria o la exclusión.

Como hemos dado cuenta, la gravedad  del asunto de fomentar rechazo a una persona en todas sus manifestaciones, directa o tácita, resulta notoria cuando se afecta el orden público, misma que se precisará en la parte II sobre la temática.