
Cuídate! Que tengas buena semana.
Los primeros días de junio se mostraron, sin duda, muy positivos para el nuevo Gobierno.
La Cuenta Pública presentada por el presidente Boric ante el Congreso Nacional, recibió, en general, una favorable acogida por la clara definición de los ejes programáticos que orientarán su mandato en tanto que las advertencias estuvieron centradas en la obvia interrogante acerca de cuán capaz será de transformar las palabras en realizaciones concretas. Para la oposición conservadora, los tiempos son preocupantes. UDI y Renovación Nacional, sus colectividades más tradicionales, permanecen adormiladas como también la emergente Evópoli, han perdido toda capacidad de conducción, parecen no haber percibido que los tiempos han cambiado e insisten en reiterar actitudes de la vieja política. La “derecha social” y sus líderes han sido aplastados al interior de sus mismas colectividades, y ha sido el Partido Republicano el que ha tomado la batuta arrastrándolos día a día a posiciones polarizantes que no son buenas para el sector ni menos para el país.
En el plano internacional, el viaje a Norteamérica ha marcado muy buen puntaje. La acogida del Primer Ministro de Canadá el liberal Justin Trudeau, ha superado todas las expectativas y ha abierto la oportunidad para formular algunas precisiones de amplio alcance. Ambas autoridades han coincidido en relevar su total y absoluto compromiso con la democracia y los derechos que de ella derivan, con la necesidad de reincorporar al sistema a las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua para trabajar en resolver directamente con estas las cuestiones que están en juego, y, en el campo económico, la consolidación de un régimen de comercio y de inversiones de mutuo beneficio. Por su lado, la Cumbre de las Américas, derrotero final de la breve gira internacional, aunque concebida por Biden como una ocasión para el desarrollo y expansión del sector privado, se constituyó en una tribuna ideal para consolidar el marco en que deben desarrollarse las relaciones mutuas entre la gran potencia del norte y la fragmentada América morena. Si bien debe reprocharse la gaffe del presidente en cuanto a ignorar la presencia de John Kerry en uno de los encuentros (lo que ha sido exageradamente destacado y de manera uniforme por la sesgada prensa nacional), es destacable que el mandatario tuvo un rol de primer nivel en cuanto a tres temas gruesos: la migración como tema de responsabilidad colectiva de los países de américa, el cambio climático y la protección de los océanos.
De regreso al país, Boric deberá abordar con determinación algunos problemas domésticos prioritarios.
No hay dudas en cuanto a que la seguridad y el orden público constituyen el tema que ocupa la primera línea. Un país no puede crecer y desarrollarse como comunidad si no hay cierto bagaje de normas básicas que sea aceptado y respetado por todos. No se trata de la dictación y aplicación de leyes que no pocos ven ingenuamente como una fórmula fácil de encarar los problemas o de aplicar fórmulas represivas desgastadas y fracasadas, sino de realizar un proceso permanente de pedagogía social haciendo ver que solo con la responsabilidad de todos y cada uno puede irse al abordaje de históricas situaciones complejas. La inmensa mayoría de los integrantes de los pueblos originarios está por el diálogo y la racionalidad frente a un gobierno dispuesto a buscar soluciones efectivas. Las provocadoras actitudes de un par de líderes mapuche desafiando al Estado a la confrontación armada y terrorista (ataque a los establecimientos educacionales) muestran algo que ya es sabido: los mayores niveles de amenazas y fanfarronerías son la expresión clara de una debilidad latente. Por lo demás, tanto ellos como los presuntos estudiantes que se congregan agresivamente en algunas calles y lugares de Chile, objetivamente son funcionales a los intereses de los sectores más retardatarios de la sociedad.
Por otro lado, el emergente gobierno – que ha abierto las puertas a las esperanzas de quienes se han visto segregados y aplastados – debe mostrar sagacidad en el cumplimiento de sus propósitos. Es obvio que muchas de las propuestas planteadas al país no podrán concretarse sino en el mediano y largo plazo y este solo hecho provocará desazón en la ciudadanía. De ahí que le sea imprescindible desgajar el desarrollo de su agenda. Un factor condicionante del cumplimiento de las tareas, lo constituye la reforma tributaria cuya discusión y aprobación requerirá, con optimismo, a lo menos un semestre completo y cuyos resultados, en régimen, no podrán concretarse hasta el 2024. Acometer en forma separada y prioritaria algunas áreas de más fácil solución (¿podría ser el royalty minero?) y ligar de inmediato su eventual recaudación a urgencias masivas de la población (¿resolución efectiva de las listas de espera en salud?) mostraría de forma ejemplar que no solo estamos frente a nuevas autoridades sino a nuevos tiempos.
Hay muchas otras cosas sobre las cuales conversar. El tiempo y el devenir de los acontecimientos irán marcando la pauta.
![Los pardos y los verdes: las nuevas fuerzas del siglo XXI [*]](https://laventanaciudadana.cl/wp-content/uploads/2025/07/manue-150x150.jpg)






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