La ciudadanía en general, los humanistas y demócratas en particular, no podemos permitir ni aceptar el desembarco del Fascismo nuevamente en CHILE.
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DE ODIOSIDADES Y GENEROSIDAD

Maroto

Desde Canadá.

En estos últimos días numerosas autoridades de gobierno han reclamado por el clima de “odiosidades” que se vive en el país, y han hecho un llamado a establecer una oposición política más constructiva, que le permita al gobierno hacer su tarea sin tener que distraerse permanentemente en responder a las “odiosas” e “injustas” críticas de la oposición.

Es cierto, el clima social en Chile está enrarecido; hace ya varios años se observa que se ha instalado un pesimismo ciudadano que no se condice necesariamente con los avances que el país ha experimentado, no sin dificultades por cierto, en temas tan importantes como la educación, protección de derechos de la mujer, protección de derechos de minorías sexuales, protección del medio ambiente, por sólo citar algunas áreas.

Es también cierto que el clima político en Chile ha experimentado una fractura, cada vez más acentuada, entre quienes piensan distinto. Las posiciones políticas tienden a verse hoy en blanco y negro, amigos y enemigos, buenos y malos; y la crítica política es cada vez más dura, denotando importantes niveles de intolerancia.

Finalmente, es innegable que en este clima social y político, tensionado por la tendencia a radicalizar posiciones y a descalificar al que piensa diferente, los medios de comunicación social, en su mayoría, han sacado ventaja, adoptando una postura tendiente a exacerbar y farandulizar la crisis de convivencia a la que hacemos referencia.

Es en este contexto que el análisis del gobierno no es errado. Nadie puede negar que en el Chile de hoy se observa un clima de odiosidad, que está presente en el diario quehacer. La convivencia nacional se ha deteriorado significativamente.

Sin embargo, lo que sorprende de estos llamados a la reflexión hechos por las autoridades de la actual administración, es la aparente pérdida de memoria o amnesia temporal que dejan en evidencia.

Ese clima de odiosidades al que se refiere el gobierno no comenzó hoy; por el contrario, empezó a desarrollarse hace ya varios años, y fue abiertamente promovido por quienes detentan el poder económico y el control de los medios de comunicación en Chile.

Son los partidos de Chile Vamos, sus dirigentes y grupos de influencia los que, incluso antes del inicio del segundo gobierno de la presidenta Bachelet, implementaron una campaña de descalificación que no dio tregua a la administración de la Nueva Mayoría.

Los que hoy reclaman por este clima de odiosidades y exigen mayor “altura de miras”, son los mismos que ayer orquestaron una campaña destinada a desacreditar no sólo los programas y políticas del segundo gobierno de la presidenta Bachelet, sino que a la persona misma de la presidenta. Con el apoyo de la mayoría de los medios de comunicación social, controlados por quienes se benefician con la mantención del statu quo político y económico, los que hoy rasgan vestiduras, no dudaron en boicotear al gobierno anterior, recurriendo a las mismas tácticas que hoy critican: presentación de acusaciones constitucionales, creación de innumerables comisiones parlamentarias destinadas a generar un estado de cuestionamiento permanente, requerimientos a la Contraloría General de la República y al Tribunal Constitucional, etc…

El presidente Piñera ha hecho un llamado a realizar un esfuerzo por restablecer la convivencia. Lo que el presidente Piñera está solicitando es entonces, generosidad política, manifestada en la búsqueda del bien común por sobre los intereses y beneficios grupales o sectoriales.

Válido e importante llamado el que hace el presidente. Lo que Chile necesita hoy es un mayor grado de generosidad.

Sin embargo, para que este llamado tenga validez, debe ir antecedido por muestras efectivas de generosidad política por parte de quienes se la negaron al gobierno anterior.

No se puede pedir generosidad política a la oposición, cuando al mismo tiempo se le pretende culpar por todos los males que aquejan a nuestro país. No es razonable pedir un trato justo, cuando no se es capaz de reconocer con generosidad los aspectos positivos y logros obtenidos por quienes ya no están en el gobierno. No es honesto exigir un “mejor trato” cuando al mismo tiempo se intenta, a través de una sistemática retro-excavadora silenciosa, desarticular los importantes avances alcanzados en la pasada administración.

La necesidad de mejorar la convivencia social y política en nuestro País es innegable; y la responsabilidad de hacerlo es compartida.

Si el presidente Piñera y las autoridades de su gobierno realmente creen en la urgente necesidad de terminar con las “odiosidades”, deben entonces predicar con el ejemplo.

Cuando la actual administración deje de manipular la agenda política a su antojo, con motivaciones a veces oscuras y mezquinas, e inicie un esfuerzo serio y sincero por establecer una relación política honesta y transparente con la oposición, habremos dado el primer paso en el largo camino para restablecer la convivencia nacional y terminar con las “odiosidades” que tanto molestan.

Será ese el momento para solicitar un gesto de generosidad por parte de quienes hoy se encuentran en la oposición.

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1 Comentario en DE ODIOSIDADES Y GENEROSIDAD

  1. Clarísimo, a este gobierno y a la derecha en general, la arrogancia los lleva a una actitud intolerante.
    Se olvidad la crueldad y odiosidad conque, como bien dice el autor, criticaron cada iniciativa del gobierno anterior, incluso antes que ese gobierno comenzara.

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